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Zaragoza

El 60% de los vendedores con licencia en el rastro de la Expo no pagan la tasa municipal

Intervención alerta del bajo porcentaje de cobro y recuerda que "se podría revocar la autorización".

Vista del rastro de La Almozara el pasado miércoles, con el puente del Tercer Milenio al fondo.
Vista del rastro de La Almozara el pasado miércoles, con el puente del Tercer Milenio al fondo.
Oliver Duch

De los 583 comerciantes con autorización para vender tanto en el rastro como en el mercadillo ambulante de La Almozara, solo 233 están al corriente del pago de la tasa municipal, es decir, el 60% no abonan a las arcas públicas la cuota establecida para poder hacer negocio en la calle de manera legal. Así lo asegura al menos un reciente informe de la Oficina de Control Financiero del Ayuntamiento respecto al ejercicio 2017, en el que el interventor critica el "bajo porcentaje de cobro" por este tipo de actividades en la capital aragonesa. Los vendedores reconocen la acusación y dicen que ya se han puesto manos a la obra para atajar el problema, mientras que desde el equipo de gobierno de ZEC apuestan por "dignificar a uno de los colectivos más golpeados por la crisis".

Sin embargo, el interventor municipal es muy crítico con los responsables políticos de hacer cumplir la ordenanza fiscal número 25, la que regula las actividades económicas en la vía pública. Respecto a los vendedores del denominado mercadillo ambulante, el informe revela que en el momento del análisis solo el 35% de los 403 puestos con licencia –hay hueco para 50 más, pero están vacantes– cumple con el pago mensual. Al resto de comerciantes "se les podría revocar la autorización otorgada", advierte.

Además, el interventor muestra su sorpresa ante tan bajo índice de cobro dada la cuantía de la tasa y durante tanto tiempo, lo que ha derivado en una deuda acumulada por este aspecto de 549.498 euros "sin contar con los recargos e intereses correspondientes", apunta. "No parece lógico que se haya podido acumular tal cantidad de deuda cuando la tasa de dicho mercado con carácter mensual oscila entre 43 € y 64 €, y cuando el artículo 25 del reglamento regulador prevé como causa de revocación de las licencias el impago de las tasas derivadas de la actividad de mercado", critican desde el principal órgano de fiscalización del Ayuntamiento.

Otros mercadillos

La situación no es mejor en la zona del rastro de la Expo, heredera del mercadillo que hace años se instalaba junto a la plaza de toros. En este caso, 88 de los 180 puestos ocupados no están al corriente de pago, es decir, el 48,88%, con una deuda acumulada de 14.208 euros. En cambio, este porcentaje se reduce notablemente en los otros dos mercadillos callejeros analizados. En el de antigüedades de la plaza de San Bruno ofrecen sus productos cada semana 60 vendedores, de los que 14 no habían abonado la tasa correspondiente, el 23,33%. Su deuda acumulada ascendía a 1.280 euros. Mientras que en el de la plaza de San Francisco, dedicado al coleccionismo, eran 4 de 35 (11,43%) los que debían pasar por caja, con pagos pendientes por valor de 168 euros.

Finalmente, el interventor desglosa todas aquellas permutas o transmisiones de licencia que se produjeron en los que el titular de la misma no ha desembolsado el canon municipal, por lo que debería haberse bloqueado la tramitación del expediente. Solo en el mercadillo de La Almozara y en el año 2017 se registraron once irregularidades de este tipo.

Acuerdos de pago

Desde el equipo de gobierno de Zaragoza en Común aseguran estar al tanto de esta realidad, pero ponen sobre la mesa las necesidades del colectivo de comerciantes. "Somos conocedores de los impagos pero también somos conscientes de que la venta ambulante es uno de los sectores que más ha sido golpeado por la crisis y que creemos que hay dignificar", explican desde el área de Derechos Sociales. "No obstante –reconocen–, se está trabajando para avanzar en cómo resolver esta situación".

Por su parte, Esther Jiménez, portavoz de los vendedores del parquin sur de la Expo, reconoce que "alguna deuda se ha generado", pero recuerda la baja demanda los miércoles y los días de cierre por fuerte viento. "Vamos a llegar a unos acuerdos de pago para resolver el problema", afirma.

Mejoras en el drenaje del recinto

El Ayuntamiento de Zaragoza continúa poniendo en marcha mejoras en el parquin sur de la Expo como parte del acuerdo alcanzado con los vendedores del mercadillo para no trasladarlo a otros puntos de la ciudad los miércoles, el día de menor afluencia de clientes. Después de instalar más papeleras y de reforzar la programación cultural y de animación en la zona, las últimas intervenciones se han centrado en el drenaje del terreno y el asfaltado de aquellas partes que más sufrían con las lluvias.

"Cuando llovía esto era como una piscina y algunos compañeros no podían instalar su puesto", relata Esther Jiménez, portavoz de los vendedores del mercadillo ambulante de La Almozara. Por ello, y tras la inspección de los técnicos municipales, esta deficiencia se solventó en "apenas unos días".

El acuerdo que ofreció el equipo de gobierno de ZEC recogía otras mejoras para potenciar la actividad comercial en el rastro. Fruto de aquel compromiso, por ejemplo, el Consistorio modificó la línea 51 para que llegase hasta las proximidades del recinto los miércoles y domingo. También se propuso la instalación de unos 35 bancos de hormigón –cifra aproximada que permitía un contrato menor–, que según Jiménez "están a punto de llegar".

Protecciones para el viento

Sin embargo, una de las principales quejas de los vendedores del rastro al Consistorio zaragozano, y que fue utilizado como argumento de peso para solicitar el traslado a zonas más céntricas de la ciudad, es el fuerte viento que sopla en el recinto y que obliga en no pocas ocasiones a cancelar el montaje del rastro. "Necesitamos algo que pare el cierzo", reclama la representante de los comerciantes. En este sentido, señala que ya se han instalado algunos gaviones, una especie de maceteros verticales que hacen de muro contra el viento, pero que "son muy bajos y apenas se nota el efecto", lamenta Jiménez.

Además del viento, en el mercadillo se hace muy presente el calor en los días estivales, por lo que el colectivo de vendedores reclaman que se fijen toldos o alguna estructura que consiga dar sombra en el recinto.

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