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Zaragoza

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La población de cotorras argentinas cae por segundo año

En la actualidad hay menos de 1.200 ejemplares adultos de esta especie invasora en la ciudad. En 2010 se contabilizaron más de 1.500.

Un ejemplar de cotorra en el centro de la ciudad
La población de cotorras argentinas cae por segundo año
C. MONCIN

Hace ya 37 años que se avistó, por primera vez, una cotorra argentina en libertad en España. Fue en Barcelona, un enclave propicio por su clima (como la mayoría de las áreas urbanas de los corredores mediterráneo y del Ebro) para que estos animales se establezcan. Desde entonces su expansión, empujada por la liberación -voluntaria o involuntaria- de varios ejemplares, ha sido imparable.

Su llegada a Zaragoza data de 2003. Los primeros en percatarse de su presencia fueron los vecinos del parque del Tío Jorge, quienes se quejaron amargamente de los fuertes graznidos de estas peculiares aves y de la suciedad que generaban con sus deposiciones. Ya entonces los organizaciones del barrio quisieron poner fin a este problema recurriendo a los 'servicios' de un ave rapaz, una idea que los técnicos municipales desecharon por considerarla poco efectiva.

Tuvieron que pasar dos años hasta que Ayuntamiento e Inaga (Instituto Aragonés de Gestión Ambiental) se pusieran de acuerdo e iniciaran las actuaciones necesarias para poner coto al avance de la cotorra. A pesar de ello, la proliferación de esta ruidosa especie resultó imparable durante toda la segunda mitad de la década pasada, alcanzando su pico poblacional en 2010 con alrededor de 1.500 ejemplares adultos.

A lo largo del año pasado, los trabajadores de la Unidad Verde del Consistorio zaragozano lograron por primera vez que la población de cotorras descendiera, pasando de las 1.500 aves adultas a unas 1.250. Este 2012 se ha vuelto a lograr un retroceso en la colonia, que en estos momentos está formada por menos de 1.200 pájaros, logrando un descenso en el censo por segundo año consecutivo.

Casi mil esterilizaciones este año

En lugar de cazar a los animales, los técnicos municipales actúan directamente sobre los huevos, esterilizando los embriones con agujas muy finas y alargadas. Se trata de un proceso bastante lento (la DGA tiene que autorizar cada actuación) que pretende concluir con la erradicación de esta especie en un territorio del que no es originaria.

Este año se han llevado a cabo 925 esterilizaciones en toda la ciudad, casi el doble que a lo largo de 2011, cuando se intervino sobre 548 huevos.

Menos población, pero más nidos

A pesar de que por primera vez se ha conseguido estabilizar la población, cada vez es más sencillo avistar alguno de los grandes nidos de cotorra. Especialmente en otoño, cuando los árboles pierden su follaje. En el centro se pueden encontrar a lo largo del bulevar de Fernando el Católico y Gran vía o en el paseo de la Constitución, entre otros espacios arbolados.

Según los datos del Ayuntamiento, en estos momentos hay 254 árboles anidados en la ciudad por los 212 que se registraron en 2011. El número de nidos asciende ahora a 366 por los 203 del año pasado. Este aumento se da ya que el Consistorio únicamente retira aquellos nidos que corren peligro de desprenderse o que podrían constituir un futuro peligro para los peatones.

Hace dos semanas, precisamente, cayó uno de gran tamaño sobre un espacio ajardinado del paseo de la Constitución. Afortunadamente no había nadie paseando por la zona.

Curiosa ubicación

Según mostraba el pasado lunes el programa de Aragón Televisión 'Aragón en Abierto', ejemplares de esta especie han anidado en los postes que soportan los cables de las telecabinas de la Expo, que siguen sin fecha de desmontaje. Se trata, según el delegado en Aragón de la ONG Seo/Birdlife Luis Tirado, de una ubicación "fuera de lo común".

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