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Juicio en Teruel al joven que apareció desnudo en el sofá de la casa de un guardia civil

La Fiscalía y la acusación particular piden prisión por robo y daños, pero la defensa reclama que sea absuelto por embriaguez

El juicio tuvo lugar este martes en el Juzgado de lo Penal de Teruel.
El juicio tuvo lugar este martes en el Juzgado de lo Penal de Teruel.
Antonio García/Bykofoto

La Fiscalía de la Audiencia de Teruel pidió este martes un año de prisión para el joven que la madrugada del 22 de mayo de 2021 burló la seguridad del cuartel de la Guardia Civil de Rubielos de Mora y fue encontrado por la mañana durmiendo desnudo –solo llevaba puestos los calcetines– en el sofá de la casa de uno de los agentes. Inicialmente, fue acusado de allanamiento de morada, pero después el Ministerio Público retiró esta imputación y mantuvo solo la de daños, atribuyéndole los graves destrozos que presentaban dos vehículos particulares aparcados en el recinto y propiedad de dos guardias, uno de ellos el que lo descubrió en su vivienda.

La acusación particular, en manos del abogado de la Asociación Independiente de Guardias Civiles Jorge Piedrafita, eleva la petición de condena a seis años de cárcel, tres por los daños en los coches y otros tres por robar, presuntamente, de uno de los vehículos las llaves que le permitirían entrar a la casa del agente tras probar antes en otras cinco cerraduras del pabellón de viviendas.

El acusado, R. E. L., de 21 años en el momento de los hechos y vecino de Sarrión, manifestó este martes en el juicio no recordar nada de ese día, salvo que fue a cenar con sus amigos a Mora de Rubielos y luego a Rubielos de Mora, donde bebió mucho alcohol.

El abogado de la defensa, Eugenio Ponz, pidió para su cliente la absolución por eximente completa de embriaguez. Argumentó que si en su momento se retiró la acusación de allanamiento de morada por las graves condiciones psicofísicas que presentaba su representado, "la misma incapacidad debe contemplarse para el delito de daños". El letrado explicó que, según relataron los amigos que acompañaban esa noche a R. E. L., este se encontraba "fuera de sí" tras salir del bar de Rubielos de Mora, donde consumió, entre otras bebidas, "seis chupitos de cazalla".

Una vez que salieron todos del bar de Rubielos de Mora y de acuerdo a la versión de la defensa, R. E. L. se tiró vestido a una fuente de la localidad, luego se quitó la ropa y quiso coger el coche, lo que impidieron sus amigos, uno de los cuales se llevó un mordisco por intentar retenerlo. El acusado se marchó de allí a pie, corriendo, y sus amigos estuvieron buscándolo, sin éxito, tres horas. No aparecieron evidencias de alcohol en la sangre del acusado porque, según su abogado, las pruebas se hicieron transcurridas 18 horas y los signos se evaden a las 10 horas.

El abogado de la acusación particular, Jorge Piedrafita, calificó los hechos de "muy graves" y consideró que el acusado debe recibir una condena ejemplar para evitar que sucesos así se repitan. En su opinión, la Fiscalía debió mantener la acusación por delito de allanamiento de morada ya que el procesado "escaló una valla de más de dos metros de altura, reventó dos coches y se metió en la casa de un agente que vivía con su esposa y un hijo pequeño, poniendo en peligro la seguridad de todos los efectivos".

Según se explicó en el juicio, que quedó visto para sentencia, las cámaras de vigilancia del cuartel de Rubielos de Mora sufrieron ese día una avería y no grabaron bien las imágenes.

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