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La sequía arruina los cultivos de cientos de agricultores turolenses de la zona del Alfambra: "Se está perdiendo todo"

La cosecha de cereal en secano se ha perdido y en regadío se ha salvado el 40%. La Confederación del Júcar revisa el proyecto para hacer un embalse

Carlos López, agricultor de Peralejos, muestra su campo plantado de girasoles y destrozado por la sequía.
Carlos López, agricultor de Peralejos, muestra su campo plantado de girasoles y destrozado por la sequía.
Heraldo

La grave sequía meteorológica que se está viviendo en la cuenca del Alfambra –afluente del Turia– ha echado por tierra los cultivos de cientos de agricultores cuyos campos se encuentran en localidades como Alfambra, Peralejos, Villalba Baja o Cuevas Labradas. En estos municipios y su entorno no ha caído ni una gota de agua desde el pasado 6 de julio, lo que unido a las sucesivas olas de calor de este verano pone contra las cuerdas la economía de los profesionales del sector primario.

El presidente de la Comunidad de Regantes de Alfambra, Carlos Abril, ha alertado de que la cosecha de cereal en secano se ha perdido por completo y la de regadío se ha salvado solo en un 40%, ya que el Alfambra ha bajado en agosto prácticamente seco y apenas se ha podido derivar agua a los cultivos. El municipio, con ayuda del Gobierno aragonés, planea la construcción de una balsa de 50.000 metros cúbicos que permita almacenar agua, pues el río carece de cualquier infraestructura de regulación.

Si en Alfambra, con unos 300 agricultores, los riegos han sido escasísimos, aguas abajo de esta localidad han sido nulos. "Se está perdiendo todo", se lamenta Luciano Garfella, de Cuevas Labradas, quien explica que en su huerto se han secado "las judías en flor y las calabaceras". Garfella destaca que en esta localidad de apenas 130 vecinos la horticultura no es solo una forma de ahorrar en la economía doméstica sino también la manera de evitar desplazamientos a la capital turolense, ya que en el pueblo no hay tiendas que comercialicen verduras y frutas.

Luciano Garfella, junto a sus plantas de calabazas en su huerto de Cuevas Labradas, prácticamente secas.
Luciano Garfella, junto a sus plantas de calabazas en su huerto de Cuevas Labradas, prácticamente secas.
Sergio Garfella

El presidente de los regantes de Peralejos, Carlos López, se queja de que sus campos de girasol, con una superficie de tres hectáreas, "se han secado", lo que le acarrea unas pérdidas de entre 6.000 y 7.000 euros. Además, su cultivo de chopos, iniciado hace tres años, ha sufrido una merma importante, lo que le hará dejar de percibir unos 1.500 euros por los ejemplares plantados que no han progresado "y un dinero difícil de calcular por todas las horas de trabajo invertidas". Señala que, como él, el centenar de agricultores de Peralejos "han sufrido la sequía y están perdiendo ingresos".

"Los chopos amarillean"

Otro de los afectados es Joaquín Biel, de Villaba Baja, a cuyas plantaciones de chopos "se les están poniendo las hojas amarillas, como si ya fuera otoño, por la falta de riego y por los calores extremos que hemos pasado". Añade que los huertos de esta pedanía turolense "se están secando".

Ante esta situación de sequía meteorológica que azota gran parte de la cuenca del Alfambra y que impide, incluso, que el río mantenga el caudal ecológico, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha impuesto restricciones para el riego en varios puntos del río, una medida que no ha sentado bien a los agricultores. "Al no tener regulación, su caudal está vinculado a las precipitaciones que, por desgracia, han sido escasas a lo largo del presente año hidrológico", se justifica el organismo de cuenca.

Luciano Garfella lamenta que su plantación de judías -en la imagen- se ha secado.
Luciano Garfella lamenta que su plantación de judías -en la imagen- se ha secado.
Sergio Garfella

Compuertas en las acequias

Los agricultores se muestran molestos por haber tenido que instalar, pagándolas de su bolsillo, compuertas en las acequias para evitar que el caudal del Alfambra se distribuya por los campos, lo que ha supuesto dejar sin riego sus cultivos desde mediados del pasado mes de julio. No obstante, admiten que por el río "baja solo un hilillo de agua y con eso poco se puede hacer".

"Hay que ser realistas –subraya el presidente de los regantes de Alfambra, Carlos Abril–, es un año seco y, por tanto, muy malo para la agricultura". A su juicio, la regulación del río con infraestructuras de almacenamiento de agua no es la única medida que habría que adoptar para garantizar el éxito de las cosechas en la zona. En su opinión, llevar a cabo un proceso de concentración parcelaria en el regadío como ya se ha hecho con el secano y modernizar la red de acequias es esencial para la prosperidad del campo.

Desde la CHJ señalan que siguen trabajando "en la búsqueda de una solución que pueda resolver los problemas actuales y que ayude a implementar medidas que permitan regular, en la medida de lo posible, el caudal del río Alfambra". Añaden que, en estos momentos, están revisando los antecedentes del proyecto de la presa de los Alcamines, redactado a mediados de los años 90. El objetivo es realizar un nuevo estudio adaptado a la situación actual "que permita encontrar una alternativa viable y realista para esta zona".

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