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El vendaval con granizada en Sarrión “parecía un tornado”

Nuria Ferrer, la dueña de un restaurante abierto en La Escaleruela, relata que tuvo “miedo” del fuerte vendaval que acompañó este martes la granizada de Sarrión.

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El fuerte viente rompió ramas e hizo caer multitud de hojas que cubrieron el restaurante de La Escaleruela
         Nuria Ferrer

Nuria Ferrer, la dueña del restaurante ubicado en La Escaleruela, una pedanía de Sarrión con 43 habitantes, relata que el fuerte vendaval que acompañó este martes a la tormenta de granizo que descargó sobre el municipio causó notables daños en la zona exterior de su establecimiento hostelero. Según dijo, el viento tenía tanta fuerza que “parecía un tornado” y, al pasar, rompió multitud de ramas de los árboles que cayeron sobre el merendero y los caminos de acceso al restaurante.

Tanto las mesas y bancos exteriores del establecimiento como la piscina “quedaron cubiertos de ramas gruesas y hojas”, cuenta Nuria, quien ahora se enfrena a la tarea de limpiarlo todo a la mayor brevedad posible para poder atender debidamente a los novios que el próximo sábado celebran el banquete de bodas en su restaurante. “Hubo un rato que tuve miedo de la tormenta y permanecí dentro de la casa asustada, esperando que pasara”, explicó.

Por su parte, el alcalde de Sarrión, Ramón Quílez, recordó que unos 150 vehículos, todos los que estaban aparcados en las calles de la localidad, quedaron abollados por la fuerza del granizo que cayó entre las 19.00 y las 19.30 del martes, apenas media hora de duración que, sin embargo, fue suficiente para que todo el pueblo se tiñera de blanco con piedras de granizo del tamaño de una nuez.

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La zona exterior del restaurante de La Escaleruela quedó afectada por la tormenta.
Nuria Ferrer

El primer edil de Sarrión calcula que un 20% de las viviendas de la localidad han sufrido daños en claraboyas, canaleras y tejados. “Ahora, si vuelve a llover, muchas familias tendrán que solucionar el problema colocando cubos, porque han salido muchas goteras que antes no estaban”, explicó.

Según Quílez, a falta de que los seguros agrícolas cuantifiquen los daños en el campo, se sabe que los cultivos de cereal -cebada y trigo- que permanecían sin cosechar “han quedado destruidos”.

Una fuerte granizada inunda la localidad, con pedrisco del tamaño de huevos de codorniz.
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