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El pillaje en los sistemas de control pone en alerta al Canal de Aragón y Cataluña

La comunidad de regantes ha contratado guardas rurales para combatir la oleada de robos, que causa cuantiosos daños y pone en riesgo una red de 324 kilómetros.

Guardas rurales en uno de los puntos de control del canal de Zaidín, un ramal del Aragón y Cataluña.
Guardas rurales en uno de los puntos de control del canal de Zaidín, un ramal del Aragón y Cataluña.
Verónica Lacasa

El Canal de Aragón y Cataluña ha tenido que contratar un servicio privado de guardería rural para intentar atajar la oleada de robos en sus sistemas automáticos de control de la red de conducciones de riego, ya que además de causar cuantiosos daños materiales, valorados en miles de euros, comprometen la seguridad del abastecimiento de agua e incluso podrían provocar el desbordamiento de alguna conducción.

Las comunidades de regantes llevan muchos años sufriendo robos en sus equipamientos (baterías, grifos, llaves de paso...), pero el pillaje se va extendiendo a elementos más sofisticados, a medida que se incorporan automatismos para gestionar las conducciones generales. El presidente del Canal de Aragón y Cataluña, José Luis Pérez, ve con "gran preocupación" esta tendencia de robos "especializados" que acarrean graves consecuencias, por los perjuicios económicos y sobre todo por el peligro de disfunciones en el sistema.

"El canal está más tecnificado cada día y los ladrones ya no buscan solo las baterías, van a por el cableado de armarios de control de automatismos, aparatos muy caros que acaban destrozando. Además del daño económico suponen un riesgo al afectar al control del suministro de agua. En un caso extremo, en un canal tan grande, podrían generar un desbordamiento, lo cual son palabras mayores", manifiesta el responsable de la comunidad general, que abarca 37 municipios de Aragón y Cataluña.

Guardas rurales en uno de los puntos de control del canal de Zaidín, un ramal del Aragón y Cataluña.
Guardas rurales en uno de los puntos de control del canal de Zaidín, un ramal del Aragón y Cataluña.
Verónica Lacasa

Hace dos meses, los ladrones asaltaron una instalación en Tamarite de Litera con daños por valor de 150.000 euros, gasto que ha tenido que afrontar la comunidad. Desmontaron un armario de control desde donde se manejan bombas y compuertas. "Reponerlo cuesta tiempo y dinero y pone en peligro la realización de ciertas maniobras", aclara Pérez, quien señala que básicamente van a por los cables pero para sacar unos euros causan destrozos por miles.

Fue la gota que colmó el vaso y que les llevó a contratar un servicio de vigilancia especializada, formada por guardas rurales, que desde el 1 de abril vela por la integridad de los mecanismos desde donde se dirigen las maniobras. Día y noche recorren los 324 km de canales, entre el principal y los ramales. "Es un coste añadido, pero había que hacerlo por seguridad", afirma Pérez. Los incidentes se repiten con frecuencia. "Si hablamos de 50 no estaremos lejos, aunque últimamente aumentan los de elementos más sofisticados", asegura.

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