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"Quienes nos dieron la vida, se merecen todo lo que hemos hecho por ellos y más"

Pilar Guerrero, directora de la Residencia Hogar Sariñena, y Joaquín Abiol bombero del Speis, reciben las Medallas al Mérito de la Protección Civil por su ejemplar desempeño durante la crisis sanitaria. 

Pilar Guerrero,  directora de la Residencia Hogar Sariñena desde hace 27 años, no ha podido impedir que se le quebrara la voz en el momento de agradecer la imposición de la Medallas al Mérito de la Protección Civil. La misma condecoración ha recibido Joaquín Abiol, personal de Protección Civil y coordinador de este servicio de en la Comarca Hoya de Huesca durante 30 años y ahora integrado en el cuerpo de Bomberos (SPEIS) de la Diputación Provincial de Huesca. 

El acto de entrega de este reconocimiento se ha celebrado en la Subdelegación del Gobierno de Huesca este martes. Tras guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas de la covid-19 y sus familias, se ha recordado que la llegada de coronavirus supuso "un tremendo choque para la residencia", donde ya antes de estallar la crisis en toda su magnitud, se decidió limitar actividades y visitas de forma preventiva. Aun así, el centro sufrió la agresividad de la enfermedad, que se llevó la vida de muchos usuarios. El 26 de marzo, Pilar Guerrero determinó instalarse en su despacho para estar permanecer en todo momento en el geriátrico. 

Poco después, para limitar riesgos a los residentes, se estableció el confinamiento de la plantilla por equipos de aproximadamente 20 personas en cada quincena. Se sucedieron turnos con trabajadores y trabajadoras, varios de los cuales resultaron contagiados. Guerrero ha señalado que en todo el tiempo que lleva como directora del centro jamás imaginó "vivir un año así". 

Ha contenido las lágrimas a a hora de recordar a todas las personas, colectivos e instituciones que  apoyaron a la residencia cuando esta se convirtió en "epicentro de la sacudida del virus", en un momento en el no había "medios materiales ni humanos". Guerrero ha señalado que el confinamiento no fue un acto heroico sino que se llevó a cabo porque "era lo que había que hacer".  El encierro voluntario se mantuvo hasta el 25 de mayo. Fueron más de 60 días. "La covid se llevó la vida de personas maravillosas ante de tiempo, pero queremos pensar que nuestro esfuerzo contribuyó a salvar otras", ha señalado. Asimismo, ha apuntado que lo sucedido ha permito "ver lo mejor que puede ofrecernos nuestra sociedad" en unos momentos que ella ha resumido con una sola palabra: "Horror".  

La directora de la residencia de Sariñena ha tenido palabras de agradecimiento para el equipo de trabajo del centro, las familias de los residentes, el personal municipal y del centro de salud, la Comarca, las fuerzas de seguridad, Protección Civil, Cruz Roja y los vecinos del pueblo. "Además de las donaciones materiales y económica, de todos los gestos nobles y altruistas, nos dieron su energía y su cariño", ha manifestado emocionada guerrero. También ha nombrado a su padre y a su madre, "que me enseñaron a respetar a las personas mayores". Ella hizo de aquella enseñanza su profesión y siempre se ha dedicado al cuidado de los mayores, "de quienes nos dieron la vida, que se merecen todo lo que hemos hecho por ellos y más", finalizó.   

Joaquín Abiol ha sido parco en palabras. Ha señalado que él nunca ha trabajado solo y ha compartido la medalla con sus compañeros Julián y Eduardo, con los bomberos voluntarios de Almudévar y los profesionales del Alto Gállego así como con todos los servicios de emergencias de la provincia.  Desde la Subdelegación del Gobierno han destacado su desempeño en ayuda de los vecinos y vecinas de los pueblos de La Hoya de Huesca y de Monegros, al que durante los meses de pandemia se ha sumado su contribución a las tareas de emergencia sanitaria como desinfección de viales y edificios públicos, reparto a domicilio de productos básicos y de tareas escolares durante los meses de confinamiento, distribución de mascarillas…

Además,  Abiol participó junto a bomberos voluntarios de Almudévar y Sabiñánigo, así como personal de la DPH, en el montaje de un centro de urgencia no covid en Sariñena y ayudó a la adecuación de la residencia. De aquellas semanas, él ha recordado los primeros momentos de incertidumbre y lo que le impactó, el día de Jueves Santo, ver las calles de Huesca vacías. "Me pareció que estaba en la película de Soy Leyenda", ha señalado. 

La delegada del Gobierno de España en Aragón, Pilar Alegría, ha indicado que Guerrero y Abiol se han destacado "por su vocación de servicio público, que solo tenía como objetivo salvar vidas; habéis sido la mejor cara de este año tan difícil". La subdelegada en Huesca, Silvia Salazar, ha valorado "su impagable labor durante el último año, y el fundamental papel que continúan desempeñando en la atención de proximidad en el medio rural; ellos, así como otros profesionales de nuestros pueblos, están en primera línea cuando la sociedad los requiere". 

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