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Alcaldes y empresarios exigen una alternativa al Congosto del Ventamillo ante el peligro de desprendimientos

Reclaman al Ministerio que rescate el proyecto del túnel que fue desechado en 2013 por su coste y su impacto ambiental.

Señalización del desprendimiento del Congosto del Ventamillo.
La caída de piedras de grandes dimensiones dañaron gravemente la N-260 en el Congosto del Ventamillo.
Subdelegación del Gobierno en Huesca

El desprendimiento de rocas que dañó esta semana parte de la calzada del Congosto del Ventamillo de la N-260, entre Seira y Castejón de Sos, el principal acceso al valle de Benasque, ha reabierto el debate sobre la necesidad de construir una carretera alternativa que garantice la seguridad en este tramo de solo 3 kilómetros. Desde el jueves, hay un carril cortado y el punto está regulado por semáforos con paso alternativo hasta que se reparen los graves desperfectos.

Alcaldes y empresarios de la zona exigen al Ministerio de Transportes que rescate el proyecto de acondicionamiento entre los kilómetros 388 y 391, a la altura de El Run. En su día ya fue sometido a información pública junto a los otros 12 km que se está mejorando ahora, pero en 2013 la Dirección General de Carreteras solicitó que se desistiera de actuar en este tramo "teniendo en cuanto que la intensidad de los impactos ambientales es muy elevada y que la funcionalidad de la obra se mantiene sin él".

Ese proyecto inicial preveía la construcción de un túnel de más de 2 km para salvar el congosto, pero entonces se desechó también por su alto coste ya que coincidió con la crisis económica.

Por ello, la intervención en el Ventamillo prevista dentro de la mejora integral de la N-260 se limitará solo a un acondicionamiento por motivos de seguridad vial con trabajos de conservación y rehabilitación del firme "con la menor actuación posible".

Para el alcalde de Castejón de Sos, José Manuel Abad, hay "pocas dudas" de la necesidad de una actuación integral en el congosto. Reconoce que en su día el Ministerio argumentó factores económicos y medioambientales pero considera que hoy por hoy la necesidad es "incuestionable".

Abad se felicita de que «por fortuna» los repetidos desprendimientos de los últimos años no han causado desgracias personas, pero advierte de que «si alguna de esas rocas grandes como las del miércoles, o las de menor tamaño que se desprenden prácticamente todos los días, caen en cima de un coche, estaríamos hablando de algo muy grave». De hecho, duda que «ningún técnico» pueda garantizar que este tramo de la N-260 es «100%» seguro para la circulación.

«Si alguna de esas rocas grandes como las del miércoles, o las de menor tamaño que se desprenden casi todos los días, caen sobre un coche, estaríamos hablando de algo muy grave»

El alcalde de Castejón de Sos pide un estudio pormenorizado de la ladera de la montaña "para ver si es o no segura", pero también reclama que el Ministerio se ponga «manos a la obra» para estudiar una alternativa. A su juicio, lo "más sensato" sería abrir un túnel. "No soy técnico pero en muchos sitio se excavan túneles largos y así quizá se podrían salvarían los problemas medioambientales", opina.

Al respecto, también hace hincapié en que los habitantes del territorio son los primeros concienciados sobre la importancia de respetar el medio ambiente "pero las prioridades en este caso tienen que ser la seguridad, el transporte, el desarrollo económica y eso pasa por tener una carretera digna terminada", señala.

También Daniel Larramona, alcalde de Seira, solicita una actuación integral. Reconoce que es una cuestión técnica complicada, pero cree que, por ejemplo, si se instalaran mallas en las laderas "no aguantarían si cayeran piedras tan grandes como las del otro día". Avisa de que con las heladas, lluvias y nevadas de este invierno, es «fácil» que se repitan los desprendimientos. Por ello, coincide en que "la solución sería hacer un túnel y que se quedara el congosto como carretera turística solo". Una medida intermedia, en su opinión, podría ser construir viseras sujetas con pilares en las zonas más peligrosas.

Mientras, José María Ciria, presidente de la Asociación Turística Empresarial del Valle de Benasque, exige una actuación de urgencia para revisar todo el congosto y arreglar y repasar continuamente los puntos de más riesgo "y que no esperen a que caigan las piedras, sino que intenten retirarlas antes". "Pero al mismo tiempo deben recuperar el proyecto del túnel para dejar el congosto como ruta turística, algo que se planteó hace años pero se desechó para no retrasar más las obras. Porque es un tramo de poco más de 2 kilómetros que se va a quedar como un cuello de botella muy peligroso", reivindica. 

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