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Huesca

Beatriz Martínez, nueva pobladora de Adahuesca, subraya la calidad de vida del medio rural

Esta periodista bilbaína lleva una década viviendo en la pequeña localidad oscense, donde regenta una bodega junto a su marido. Rechaza la imagen bucólica del campo.

Foto de Adahuesca
Calle de Adahuesca
Laura Uranga

Beatriz Martínez, una periodista bilbaína que ha vivido varios años en Madrid y en Zaragoza, ha subrayado que una de las ventajas de vivir en el ámbito rural es la calidad de vida. "No tienes el estrés de la ciudad, ni que utilizar el transporte público para acudir cada día a trabajar" y los niños pueden vivir una infancia "real" ya que tienen "más libertad" de movimiento, "menos riesgos y menos peligros", ha contado esta vecina de Adahuesca.

Según ha explicado, "no tienes el estrés añadido" de tener que dedicar mucho tiempo a los desplazamientos, "las horas cunden mucho más", aunque ha aclarado que es un tipo de vida que no es para todo el mundo.

"Haces mucha vida en casa, el círculo social es reducido, a las cinco de la tarde es de noche en invierno y no tienes bares, ni tiendas", ha precisado Beatriz Martínez, para esgrimir que se establecen otro tipo de rutinas y favorece la "introspección".

También ha rechazado la imagen bucólica del campo: "Hace falta gente con ganas de trabajar y emprendedora y con ideas, no vivir de la contemplación" ya que, al menos en su localidad, la mayoría de las personas son autónomos y "se trabajan muchas horas".

Adahuesca tiene unos 120 habitantes y de ellos 24 son niños. "Somos ejemplo y envidia de la zona" porque los niños son futuro, ha apuntado Beatríz Martínez, que ha indicado que este fenómeno se debe a que las personas mayores de 45 años en su práctica totalidad "se marcharon a la ciudad", pero los menores de esa edad "se han quedado todos", muchos de ellos son varones que se han hecho cargo de sus explotaciones familiares, que "han modernizado" y que han creado sus familias en Adahuesca, "trayendo a gente de fuera".

En estos momentos, el municipio posee guardería, colegio y centro médico, así como piscina y "estamos a 35 kilómetros de Huesca y a 15 de Barbastro; es un lugar ideal para vivir". El problema de los nuevos pobladores es que falta de vivienda. De haberla, "llegarían más parejas", ha afirmado Beatriz Martínez.

Según ha dicho, la mayoría de las viviendas se utilizan en fin de semana y en periodos vacaciones y están bien conservadas e, incluso, "mucha gente que se jubila vuelve a Adahuesca desde Barcelona, Huesca o Zaragoza".

El pueblo ha vivido un "resurgir"

Beatriz Martínez ha señalado que el pueblo ha vivido un "resurgir" y de unos años a esta parte se han abiertos dos restaurantes -uno suyo-, un albergue y "se han remozado muchas casas". Además, está implantada la fibra óptica y esto ha permitido, por ejemplo, que hace un par de años se haya ido a vivir allí un programador, cuyos clientes son de fuera de Aragón.

En su caso, fue a vivir a esta localidad hace diez años, ejerció su profesión de periodista hasta 2011. Después, se incorporó a trabajar de la bodega que regenta su marido. "Vimos que incorporarme a trabajar aquí a tiempo completo nos venía bien a los dos".

Además, poseen una explotación agrícola con cultivos de cereal y almendro y fabrican su propio vino Alodia -en honor a la santa de la localidad-, que es Denominación de Origen Somontano. Su marido es originario de Adahuesca. "Es de las familias más antiguas" ya que según archivos que han consultado está asentada allí desde el siglo XVI, ha comentado.

Beatriz Martínez ha detallado que la bodega se creó en 2005, las vides se habían plantado a principios de los años 2000 y la comercialización se inició en 2007. En su caso, ha reconocido que el cambio de vida ha sido un "paso natural" puesto que su incorporación a los trabajos de la bodega han sido "casi ha sido una necesidad" para "apuntalar el negocio y progresar".

Actualmente, gestionan todas estas tareas entre ella y su marido, así como un restaurante que crearon en la bodega en 2004, "con gran cantidad de esfuerzo y dinero". También ofrecen enoturismo, que por esas fechas también amplió la zona de visita y exposición, disponiendo actualmente de más de 150 metros cuadrados, con oferta de visitas guiadas los fines de semana. Producen unas 20.000 botellas al año.

Beatriz Martínez ha contado que ella se encarga de la parte de ventas, relación con el cliente, distribución, administración y relaciones públicas, pero también ayuda en la vendimia o en la poda cuando hace falta o en las tareas que sean necesarias.

Esta nueva pobladora ha considerado que una de las limitaciones del ámbito rural es el transporte público ya que "el gasto por viajero es muy alto" y "dependes del coche particular para moverte". Igualmente, ha pedido mejorar las telecomunicaciones, "con fibra óptica de calidad" y arbitrar medidas para que haya viviendas accesibles.

Por otra parte, puesto que la mayoría de los trabajadores son autónomos, ha estimado que el apoyo a este sector redundaría también en un apoyo al medio rural y en la lucha contra la despoblación.

La pandemia prácticamente no ha llegado

Beatriz Martínez ha manifestado que la pandemia del coronavirusno ha llegado prácticamente a este municipio. Se han tomado todas las medidas de prevención y "por la forma de vida en el pueblo los círculos de relaciones son muy cerrados" y eso ha evitado los contactos.

No obstante, en el caso de parte de la actividad económica, la ha parado "en seco". No ha sido así en el sector agrícola y ganadero, pero sí en la tienda de alimentación, el albergue y los restaurantes.

Además, en su caso, "ha bajado la cantidad de turismo y también el perfil que nos visita" ya que antes era personas por encima de 50 años con un poder adquisitivo medio alto, ahora son personas por debajo de los 30, que no tienen miedo a viajar o que quieren pasar unos días con la pareja.

Para el enoturismo, la temporada alta es la primavera y el otoño, y en la primera hubo confinamiento por la pandemia, y en la segunda se ha producido una bajada importante de visitantes. No obstante, en su caso, "hemos salvado la temporada porque nuestra distribución" de vino se desarrolla en la provincia de Huesca y "el Pirineo ha funcionado muy bien este verano".

Beatriz Martínez ha manifestado que la administración, en el caso del enoturismo, "nos han tratado como museos y luego como bar" y en estos momentos no pueden atender a más de seis personas al día en un espacio de 150 metros cuadrados, no puede haber catas de vino.

En el caso de la bodega, aunque de forma excepcional se les permite la destilación como licor, las ayudas no les benefician a ellos, sino a las destiladoras y, además, los lugares donde se realiza "están saturados" y el precio que reciben es bajo por lo que la medida no ha resultado eficaz.

Beatriz Martínez ha pedido ayudas directas como la bajada de la cuota de los autónomos. "Si no podemos trabajar, es lógico que nuestros impuestos se reduzcan", ha opinado, para criticar que este tipo de actividad económica tenga que sostener "la misma carga administrativa que una gran empresa".

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