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Huesca

Trece municipios de Huesca se suman al plan de vivienda contra la despoblación

La escasez de casas habitables en la España vacía animó a la Diputación a impulsar un programa de préstamos a los ayuntamientos. "Lo último que piensas es que vaya a costar tanto encontrar un sitio para vivir", dicen los nuevos residentes.

Manón Kapoun y Pablo Ros en su casa de Arcusa, propiedad del Ayuntamiento de Aínsa.
Manón Kapoun y Pablo Ros en su casa de Arcusa, propiedad del Ayuntamiento de Aínsa.
Manuel Avellanas

"Cuando oyes hablar de la despoblación, lo último que piensas es que vaya a costar tanto encontrar un sitio para vivir". Pablo Ros y Manón Kapoun aterrizaron a principios de este año en Arcusa (Aínsa), después de residir en Munich y viajar en bicicleta por medio mundo. Tuvieron suerte en su apuesta por el mundo rural y además de gestionar el albergue pudieron alquilar una casa de propiedad municipal. Pero no siempre resulta tan fácil, porque paradójicamente en la España vacía existen pocas viviendas habitables o que estén libres para alquilar y para vender, un problema agravado en las zonas turísticas de la provincia de Huesca, donde el parque inmobiliario está copado por las segundas residencias o los apartamentos que solo se alquilan a visitantes. 

Mamón y Pablo son los protagonistas de un vídeo con el que la Diputación de Huesca está promocionando el Plan de Fomento de Vivienda creado para propiciar la llegada de nuevos pobladores. Ella es francesa, él barcelonés, ingenieros de formación. "Buscábamos un cambio de vida y a la hora de tomar la decisión fue clave tener una casa disponible a medio minuto del lugar de trabajo", dice él. "Si la administración quiere que haya vida en los pueblos más allá del fin de semana y las vacaciones, tiene que hacer una apuesta clara como esta", añade.

La vivienda que ocupan es del Ayuntamiento de Aínsa. Su alcalde, Enrique Pueyo, lleva días buscando sin éxito una casa para una pareja con cuatro hijos interesada en residir cerca de la frontera francesa. El padre trabaja en la industria aeronáutica y debe viajar a Toulouse, pero la mayor parte del tiempo lo hace de forma telemática. "No encontramos nada. Es necesario crear alojamientos porque crecemos en población pero no hay capacidad para albergar a más gente", reconoce Pueyo.

Aínsa es uno de los 13 municipios de Huesca que se han acogido al Plan de Impulso a la Vivienda, basado en la concesión de préstamos sin intereses a los ayuntamientos de menos de 1.000 habitantes, a devolver en 30 años, para la adquisición, rehabilitación o construcción de casas con destino a nuevos pobladores. Este plan es sucesor del de Impulso Demográfico existente desde 2001, con el que en dos décadas se han rehabilitado muchas, entre ellas la de Pablo y Mamón. 

El Ayuntamiento de Aínsa ha obtenido de la Diputación un préstamo de 150.000 euros para construir otras dos en Arro y Guaso. El resto de municipios beneficiados por el plan son Esplús (2), Canal de Berdún (1), Alberuela de Tubo (1), La Fueva (1), Benabarre (3), Colungo (1), Ballobar (3), Peralta de Calasanz (1), Torre la Ribera (1), Ansó (4), Torres de Alcanadre (1) y Aísa (2). Entre los 13 pondrán en el mercado 23.

Los ‘pisos trampolín’ de Ansó

El proyecto más ambicioso es el de Ansó, que construirá cuatro pisos en una nave municipal de arquitectura tradicional. Aquí la mayor parte de los inmuebles vacíos tienen uso turístico. "No se alquilan o son para turistas, y cuando viene gente de fuera o nuestros jóvenes se quieren independizar, no encuentran", lamenta la alcaldesa, Montse Castán,

Los nuevos serán ‘pisos trampolín’ para ocupar por un tiempo limitado, 5 años, con un alquiler de 240 euros. Estas condiciones permitirán a los inquilinos comprobar si su proyecto vital se adapta a Ansó. Transcurrido ese tiempo se revisarán las condiciones para ver si pueden buscar una residencia definitiva.

Ansó ya hizo un estudio sobre edificios vacíos y creó una bolsa en la que el ayuntamiento actúa de intermediario entre propietarios y arrendatarios. Si el alquiler es por un año se facilita la gestión del contrato; si es de 3, se paga un estudio de eficiencia energética; y si es de 5, un seguro de impago durante 12 meses.

El fondo de 3 millones de euros para 2020 no se ha agotado. Los préstamos aprobados suman 1,4. El presidente de la Diputación, Miguel Gracia, lo justifica por las limitaciones en el techo de gasto a los ayuntamientos y porque en medio de la crisis sanitaria había otras cuestiones a resolver, pero "seguimos trabajando en el plan porque es vital", afirma. Para 2021 se habilitará otra partida de 2 millones, una parte como subvenciones, con la novedad de poder comprar solares con el compromiso de construir para abaratar el precio final y poder fijar alquileres sociales.

Alegaciones a la nueva ley

La política de la Diputación en esta materia se plasma en las alegaciones presentadas al anteproyecto de una nueva ley estatal, en las que habla de la "crisis de vivienda en la España vaciada" y aporta su propia fórmula, el plan que regular la concesión de préstamos sin interés para los ayuntamientos de la provincia de Huesca destinados a inversiones para la adquisición, rehabilitación o construcción de viviendas destinadas a nuevos pobladores en su municipio, incluido el derribo cuando el estado del edificio lo requiera, en cuyo caso la compra del mismo irá unida de forma inseparable a la construcción. 

Según una encuesta realizada este año en 201 municipios de la provincia (todos menos la capital), el 60% asegura que existe demanda de vivienda de alquiler sin atender y la mayoría considera que el elevado precio es la causa fundamental de que las familias interesadas no puedan arrendar. El 90% comenta que nunca han contado con un programa de alquiler y muestra su interés en disponer de recursos para la rehabilitación de cara a acoger a nuevos pobladores. El 40% tiene edificios de titularidad pública sin ocupar, y hay una coincidencia mayoritaria en asegurar que en caso de que se rehabilitaran sí podrían ser alquilados.

Respecto al uso, la media de la encuesta refleja que un 60% de las viviendas de los cascos urbanos no son primera vivienda. Este porcentaje sube por encima del 80% cuanto más pequeño en población es el municipio.

Las alegaciones a la futura Ley de Vivienda ponen el énfasis en la oportunidad actual, ya que la crisis sanitaria ha fijado la atención en los entornos rurales como zonas seguras y donde es posible teletrabajar. La Diputación pide favorecer el reequilibrio territorial con ayudas a las entidades locales para estrategias de regeneración y rehabilitación; facilitar vivienda a nuevos residentes y específicamente en los núcleos más desfavorecidos mediante microcréditos a jóvenes y familias con hijos en edad escolar; fomentar la rehabilitación y la regeneración frente a la obra nueva o una fiscalidad que grave a los propietarios de viviendas vacías en núcleos rurales.

  

 

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