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El Pirineo se queda (casi) sin refugios

Solo dos de los diez albergues de alta montaña (Ibones de Bachimaña y Ángel Orús) están abiertos estos días. El resto ha cerrado por la falta de reservas derivada de los confinamientos.

El Pirineo se ha quedado este mes casi sin posibilidad de pernoctar en un refugio guardado. En noviembre ya eran habituales los cierres temporales de algunos alojamientos aprovechando la temporada baja, pero este año se han extendido por la falta de reservas derivada de las limitaciones de movilidad y los confinamientos de muchas Comunidades. De hecho, a día de hoy solo están abiertos dos de los diez albergues de alta montaña (Ibones de Bachimaña y Ángel Orús).

Respomuso ha sido el último en sumarse a una lista donde ya estaban Góriz, Cap de Llauset, La Renclusa, Casa de Piedra, Linza, Estós y Pineta. De media montaña, Monftalcó y Riglos sí dan servicio aunque este último cierra días sueltos. Desde la FAM esperan retomar la actividad en diciembre en muchos de ellos "pero dependerá más de las normas que dicten las autoridades sanitarias que de nuestra voluntad", avisa el responsable del Comité de Refugios, Sergio Rivas.

"Solo pueden llegar aquí montañeros que sean de la provincia de Huesca, sin contar con la capital, y hay un goteo aunque los conocemos a casi todos porque son de pueblos cercanos que vienen a almorzar o a dar una vuelta por esta zona", explica Mario Martínez, uno de los dos guardas junto a Óscar Esteve que se turnan con otros dos compañeros cada dos semanas para mantener abierto el refugio de los Ibones de Bachimaña (Panticosa), a 2.200 metros. "No nos cuesta nada seguir prestando el servicio al que lo necesite mientras trabajamos en el mantenimiento", señala. Y es que están aprovechando este tiempo de ‘descanso’ para hacer una limpieza "de arriba abajo" de las instalaciones, además de pequeñas faenas como repintar.

«Sin no hubiera pandemia, con este buen tiempo estaría lleno»

El pasado fin de semana apenas tuvieron una docena de personas alojadas. "Si no hubiera pandemia, con el buen tiempo que está haciendo tendríamos todas las plazas llenas, más un montón de gente que vendría a pasar el día", asegura Mario Martínez.

En su zona, las rutas más frecuentadas son los Ibones Azules siguiendo la transpirenaica GR-11 en el caso del público familiar, y los Infiernos o el pico Tebarray para los montañeros "más ambiciosos". Y es que por encima de los 2.500 m ya hay nieve.

Los únicos usuarios que tienen ahora son trabajadores de Prames que están acabando de instalar unos equipos para almacenar en forma de hidrógeno la energía eléctrica renovable excedente del salto hidráulico, "un sistema que solo tienen tres refugios en toda Europa", destaca. Pero de cara al próximo fin de semana no tienen ninguna reserva "porque la gente no sabe si les van a confinar o no otra vez".

Cartel anunciando el cierre provisional del refugio de Respomuso, en Sallent de Gállego.
Cartel anunciando el cierre provisional del refugio de Respomuso, en Sallent de Gállego.
Refugio de Respomuso

Al refugio Ángel Orús (Sahún), a 2.148 m, llegó el martes una montañera holandesa y entre mañana y el sábado tienen cinco reservas que se atrasaron en su día, aunque aún sin confirmar. Allí está Chema Grau, que se alterna con Fernando Román. "Hemos decidido seguir abiertos porque tenemos muchas cosas aún en cámaras y congeladores y con cualquier fallo de energía echaríamos a perder mucho dinero", explican.

También están realizando labores de mantenimiento de cara al invierno como instalar la acometida eléctrica y el circuito de gas-oil del grupo nuevo, colocar nuevas mosquiteras, pintar los aseos o reparar lámparas.

Fernando Román admite que noviembre suele ser un mes de poco movimiento "aunque si hace buen tiempo, como ahora, suelen venir montañeros catalanes, vascos, madrileños o valencianos", afirma. El 80% suben al Posets, pero hay otras rutas muy populares como la que enlaza con los refugios de Estós y Viadós

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