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Interior saca de aislamiento a Txapote, condenado por el atentado de Sallent

La cárcel de Huelva le ha trasladado de un módulo de primer grado a otro ordinario. Fue condenado a 75 años por el asesinato de los guardias civiles.

Txapote en uno de los juicios que le condenaron a prisión
Txapote en uno de los juicios que le condenaron a prisión

La dirección de la cárcel de Huelva ha trasladado al exdirigente etarra Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, condenado por decenas de asesinatos, entre ellos los dos guardias civiles de Sallent de Gállego, a un módulo ordinario, si bien este cambio de espacio no implica modificación en su régimen penitenciario, por lo que sigue en primer grado o régimen cerrado.

Fuentes penitenciarias explicaron que la decisión, recientemente adoptada por el director de la prisión de Huelva, se limita a un cambio de espacio físico dentro del centro, de modo que Txapote ha abandonado el módulo de primer grado, reservado en todas las cárceles para presos peligrosos, a uno ordinario.

Los módulos de primer grado están pensados para internos conflictivos y tienen diversos patios, de forma que los reclusos no coinciden cuando tienen fijada salida de sus celdas, en tanto que en un módulo ordinario conviven diferentes perfiles de presos.

Según las fuentes consultadas por Efe, Txapote llevaba dos años en este módulo de primer grado sin protagonizar ningún problema, por lo que la dirección ha acordado que podía trasladarle.

Instituciones Penitenciarias aclaró que el recluso no estaba en un módulo de aislamiento o de castigo, sino en uno denominado de primer grado. También matizaron que este cambio no lleva aparejado modificación alguna en el cumplimiento, por lo que Txapote continúa en primer grado, el más estricto.

De esta forma, pese a estar en un módulo ordinario, el interno seguirá cumpliendo con los requisitos que marca este grado, lo que implica, entre otras medidas, unos horarios diferentes de patio o no participar en determinadas actividades de la prisión.

Francisco Javier García Gaztelu, que fue jefe militar de ETA y está considerado de la ‘línea dura’ de la banda acumula penas que superan los 500 años por los asesinatos de Miguel Ángel Blanco; Fernando Buesa y su escolta, Jorge Diez Elorza; Fernando Mújica; Gregorio Ordóñez; o José Luis López de Lacalle.

En esta larga lista está también el atentado de dos guardias civiles en Sallent de Gállego, Irene Fernández y José Ángel de Jesús, al estallar una bomba lapa adosada bajo su coche patrulla. En 2011, la Audiencia Nacional le impuso una pena de 75 años de prisión a él y otros dos etarras, Aitor Agirrebarrena y Asier Arzalluz como autores.

El pasado agosto se hizo un acto especial al cumplirse 20 años del asesinato de los dos agentes, que "marcó un antes y un después en la historia de Sallent", como admitió el alcalde, Jesús Gericó. Un homenaje al que asistieron las familias de los guardias, además de la delegada del Gobierno en Aragón, Pilar Alegría, la Subdelegada en Huesca, Silvia Salazar, y el general de División de la Guardia Civil Carlos Crespo.

14 etarras en cárceles de Aragón

Dentro del proceso de acercamiento de presos al País Vasco, Instituciones Penitenciarias ha acordado también el traslado de tres presos etarras a la cárcel de Zuera: Mikel Azurmendi y Maite Pedrosa, que cumplen condena por matar al concejal de Sevilla Alberto Jiménez-Becerril y a su esposa; y José Ángel Lerín Sánchez, implicado en el atentado cometido en Denia en 2005. Con ellos ya habrá 14 miembros de la banda terrorista internos en las tres prisiones aragonesas. 

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