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La Justicia militar rechaza dar carpetazo a la muerte en Jaca de un oficial por un disparo fortuito

El Tribunal Territorial de Barcelona atiende la petición del fiscal y de la acusación particular, que atribuyen al autor del tiro una "imprudencia grave".

Campamento militar de las Batiellas, en Jaca, donde ocurrieron los hechos.
Campamento militar de las Batiellas, en Jaca, donde ocurrieron los hechos.
Laura Zamboraín

El Tribunal Militar Tercero de Barcelona ha desestimado la propuesta de sobreseimiento del caso por la muerte del comandante Fernando Yarto, a los 48 años, por un disparo fortuito durante un ejercicio militar nocturno con fuego real ocurrido el 9 de octubre de 2018 en el campo de tiro de las Batiellas, a 4 km de Jaca, que él mismo supervisaba.

La bala le alcanzó la ingle, afectando a la femoral, lo que le provocó una grave hemorragia que resultó fatal, pese a ser asistido por un médico en el mismo campo de tiro y luego en los hospitales de Jaca y Huesca. Murió al día siguiente de recibir el disparo.

Aunque nació en Burgos, llevaba más de 20 años afincado en la ciudad jaquesa. Dirigía el departamento de Instrucción y Adiestramiento de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales.

El juez togado militar territorial nº 32 de Zaragoza había pedido el archivo definitivo del caso, que corresponde a la jurisdicción castrense al investigarse un presunto delito recogido en el Código Penal Militar. Concluyó que los hechos no eran constitutivos de reproche penalya que la conducta del suboficial que efectuó el disparo "carecía del elemento de imprudencia contraria a la norma objetiva de cuidado" y, además, el comportamiento de la víctima fue "trascendental" para la producción del resultado. El letrado defensor mostró su conformidad con esta solicitud.

Sin embargo, el fiscal jurídico militar y la acusación particular rechazaron esta propuesta y, por contra, defendieron que los hechos sí podrían ser constitutivos de un delito "contra la eficacia del servicio" del artículo 77 del Código Penal Militar, imputable al autor del disparo "porque no actuó con toda la diligencia exigible a un profesional de las Fuerzas Armadas cuando se utilizan armas de fuego". Por ello, pedían que siguieran las actuaciones judiciales y su procesamiento.

El artículo 77 establece que el militar que, por imprudencia grave y durante la ejecución de un acto de servicio de armas, causare la muerte o lesiones constitutivas de delito, será castigado con las penas privativas de libertad respectivamente señaladas en el Código Penal para el homicidio (10 a 15 años) o lesiones imprudentes (de 1 a 4 años), incrementadas en un quinto, en sus límites mínimo y máximo. Si la imprudencia no fuera grave, en cambio, se impondrá la pena de tres meses y un día a seis meses de prisión o multa de dos a seis meses.

El Tribunal Militar Territorial de Barcelona recuerda que, según la jurisprudencia, el sobreseimiento definitivo "equivale a una sentencia absolutoria anticipada y solo puede dictarse tras una profunda reflexión y estudio, con extraordinaria prudencia".

También deja claro que su función no es valorar la procedencia de una absolución o de una condena, sino solo si existen indicios "bastantes" de la comisión de un delito que justifiquen un enjuiciamiento, al margen de la sentencia que finalmente se dicte.

"La duda no se podrá disipar hasta que se enjuicien los hechos"

Y concluye que no puede afirmarse de la forma "tan concluyente" como lo hace el juez que no concurran los elementos que recoge el artículo 77 y que hay debate sobre si existió o no imprudencia y la gravedad de la misma en la conducta del autor del disparo. «Dicha duda no se podrá disipar hasta que se lleve a cabo el enjuiciamiento de los hechos con celebración del juicio oral pertinente», señalan. El instructor deberá decidir ahora si cierra el sumario y procesa al suboficial.

Yarto ingresó en la Academia General Militar de Zaragoza en 1991. Y aparte de una larga carrera militar ligada siempre a unidades de montaña, arriesgó su vida en numerosas expediciones internacionales subiendo a las cimas más altas del planeta. El Ejército le impuso a título póstumo la Cruz del Mérito Militar con distintivo amarillo y le concedió el ascenso a teniente coronel

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