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Dada de alta la joven que se negó a recibir una trasfusión tras 5 semanas en el hospital

Su familia dice que los médicos no pudieron actuar contra su voluntad "porque el testamento vital decía lo que decía"

La paciente permaneció en la uci casi todo el tiempo que duró su estancia hospitalaria.
La paciente permaneció en la uci casi todo el tiempo que duró su estancia hospitalaria.
Javier Blasco

La paciente de 20 años que estuvo al borde de la muerte por negarse a recibir una trasfusión de sangre ha recibido ya el alta médica del hospital San Jorge de Huesca y se recupera en su casa. La chica, testigo de Jehová, abandonó el pasado fin de semana el centro médico, donde permaneció ingresada cinco semanas y cuatro días. Pasó casi todo el tiempo en la Unidad de Cuidados Intensivos y buena parte en coma inducido.

La joven ingresó en San Jorge por una apendicitis que derivó en una peritonitis. Tanto antes como después de la operación, mientras estuvo consciente, advirtió a los médicos que la trataban de que había hecho un testamento vital y, siguiendo los preceptos de su religión, en el documento daba instrucciones precisas en contra de las trasfusiones de sangre. La complicación de su estado aconsejó inducirle el coma y en este estado permaneció durante tres semanas.

La recuperación se habría acortado con un tratamiento de hemoterapia, pero al tener que aplicar otros procedimientos a través del suero fue mucho más lenta. Y es que la paciente presentaba un cuadro de anemia muy grave causada por una infección generalizada que requería una trasfusión sanguínea.

La familia de la joven respira ahora más aliviada. Cabe recordar que los padres no compartían la decisión de su hija, pero no tenían capacidad de decidir por ella al ser mayor de edad y tener un testamento vital. La chica vivía fuera de casa desde que empezó a trabajar y no sabían que había firmado un escrito de instrucciones previas en el que rechazaba expresamente una transferencia de sangre porque lo prohíben sus creencias religiosas.

Sus allegados, ya más tranquilos, han comentado que va recobrando la salud poco a poco. "Está bastante bien y recuperándose", han señalado. "Los médicos no podían hacer otra cosa porque el testamento vital decía lo que decía y mientras estuviera inconsciente no podía revocarlo". En todo caso, ella reiteró su negativa cuando pudo recobrar la conciencia y aún hoy mantiene su posición.

El juzgado de guardia avaló el testamento vital. El hospital San Jorge le informó que había una persona ingresada con un escrito de instrucciones previas, por si resultara necesario hacer una trasfusión. El juez dictó un auto de sobreseimiento por no ser los hechos constitutivos de delito conforme a la Ley de Autonomía del Paciente. Y es que, aunque hacía solo tres meses que la enferma había hecho el testamento vital, era mayor de edad y se le consideraba una persona capaz. Consultada la Fiscalía, dio el visto bueno a la resolución y no la recurrió.

Según los juristas, si el testamento vital se otorga de forma válida, hay que respetarlo siempre. Basta con una manifestación escrita hecha por una persona capaz que consciente y libremente expresa los deseos e instrucciones que deben respetarse en la asistencia sanitaria a recibir. Debe realizarse ante notario o de forma privada ante dos testigos. Siempre es aconsejable registrarlo. El 7,58% de las personas que lo firman lo hacen con rechazo expreso a los tratamientos hemoterápicos, debido a motivaciones religiosas. 

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