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Huesca

patrimonio

Vecinos del Sobrarbe recuperan la cruz de Santo Román y la devuelven a Nabaín

Una iniciativa local, que surge de los propios vecinos de Boltaña, se encarga de recuperar "símbolos" del patrimonio histórico de la Comarca. 

Primero fue la noria de agua que desde el verano se ha convertido en todo un atractivo turístico para el pueblo de Boltaña. Y ahora le ha llegado el turno a Nabaín y sus montañas. Allí, a unos metros de la cima, los vecinos de este municipio del Sobrarbe han devuelto esta semana un emblema que se destruyó en la Guerra Civil.  

Es la cruz de Santo Román, cuentan que más allá de ser un símbolo religioso supone para todos ellos la defensa y puesta en valor de un "patrimonio común" que no quieren que se pierda. Así lo indica Eva García, una de las impulsoras de esta iniciativa que ha unido a una veintena de vecinos a 1.798 metros de altura.

Un grupo de vecinos de Boltaña y alrededores en la cruz devuelta a la montaña de Nabaín.
Un grupo de vecinos de Boltaña y alrededores en la cruz devuelta a la montaña de Nabaín.
Xisco Villalonga

"El que no ha podido subir ha sido Vicente", señala una valenciana que cambió con su pareja hace dos años la vida en la ciudad por el medio rural. Vicente Bellosta, de 73 años, ha sido el encargado de reconstruir esta cruz del Sobrarbe con la propia madera de sus árboles para que después un grupo de vecinos de la zona la subieran hasta las cumbres. La elevada pendiente y los achaques propios de la edad han impedido que participara en esta comitiva, pero la emoción le ha invadido igualmente al ver las fotografías de la cruz en la cima. "Él está encantado aunque no pudo subir a verla. La madera ha salido de uno de sus árboles, un enebro, y supone para él la recuperación de la memoria, de lo que había", asegura otra vecina de Aínsa.

Esta -reconocen- no es la primera vez que varios vecinos se implican en recuperar insignias perdidas u olvidadas del territorio para tratar de salvar el pasado por medio de su reconstrucción. Así pues, el pasado verano, todo el protagonismo en los alrededores de La Gorga se lo llevó la noria. Fue a raíz de una imágenes del año 54 que aparecen en una película que hay colgada en la cuenta de Youtube del Ayuntamiento de Boltaña. "Les llegaron a un grupo de vecinos y viendo las imágenes, en las que se veía la noria en el pueblo, se decidió hacer una reconstrucción exacta de cómo era para volver a instalarla en la acequia", explican. La noria de agua, construida también con madera, se convirtió en la portada de las pasadas 'Fiestas de la Convivencia'. "Y es una gozada", confiesan los vecinos. "Le ha dado un punto al pueblo". 

La noria de Boltaña, que se recuperó también el pasado verano a partir de una reconstrucción de una fotografía antigua de los años 50.
La noria de Boltaña, que se recuperó también el pasado verano a partir de una reconstrucción de una fotografía antigua de los años 50.
Saúl Lozano

La iniciativa surge de un grupo de amigos y vecinos del municipio que llevan dos años "recuperando cosas que se habían perdido". La cruz de Santo Román, la última insignia que ha sido devuelta a sus montañas, se destruyó durante los bombardeos de la Guerra Civil, pero hay otros símbolos y tradiciones que afrontan otros problemas derivados del paso del tiempo

"Queremos seguir con esta idea y, explorando Nabaín, recuperar la memoria de gente muy mayor o edificios que todavía quedan en pie para que no se pierda todo ese patrimonio y conocimiento aún vivo", subrayan los vecinos, que ya tienen en mente nuevos proyectos de recuperación contando con los habitantes de otros núcleos y aldeas rurales. Eva García, vecina de Aínsa, confiesa ser una "enamorada" del Pirineo, donde vive desde hace dos años. "Al final, yo soy una recién llegada, pero veo que hay mucho sentido de comarca y que entre un pueblo y otro se hacen muchas cosas conjuntas. No se mira tanto el municipio sino el bien común de las montañas. Los sientes igual estos valles", señala. 

Un grupo de vecinos de Boltaña y alrededores en la cruz devuelta a la montaña de Nabaín.
Un grupo de vecinos de Boltaña y alrededores subiendo la cruz a Nabáin
Xisco Villalonga

A juicio de esta montañera, que ha creado también su propia empresa, la recuperación de la memoria y las tradiciones puede convertirse también en un revulsivo para una comarca que trata de desestacionalizarse. "Ahora hemos empezado con visitas nocturnas, una actividad que combina astronomía con leyendas del Pirineo y mitología o años de bosque... Llevamos la memoria de los 'despoblados' yendo a pueblos que están abandonados, y vemos la arquitectura, sus costumbres; explicamos el por qué de la despoblación de la comarca", añade. Eva y su pareja vivían antes en Barcelona, pero hace un par de años convirtieron su pasión en forma de vida y apostaron por el Pirineo. "Al final yo dejé mi anterior trabajo, me reinventé y ahora estamos aquí en fase de 'reinserción', con muchas ganas de hacer cosas e intentando que venga gente todo el año", señala.

Su pareja es guía de barrancos y ella se dedica a organizar actividades nocturnas promocionando el patrimonio. "Intento hacer cosas diferentes, que muevan el turismo. Y sobre todo la marca que hemos creado, de '365 días', insiste en que puedes hacer actividades en el Pirineo todo el año, no solo cuando hay nieve o es verano", apostilla. 

Participar en la subida a Nabaín de la cruz de Santo Román ha supuesto también para ambos un vínculo especial con el territorio en el que ahora viven. "La verdad es que las vistas desde ahí son impresionantes: sobre todo el valle del Ara, la peña Montañesa y el Monteperdido", confiesa. Una vez en la cima, los 18 amigos y vecinos de los alrededores de Boltaña que subieron para devolver la cruz recuperada por medio de una labor completamente "altruista" aprovecharon para bendecirla y disfrutar de una "buena merienda" con "maravillosas vistas".

"La iniciativa salió de cuatro o cinco amigos pero al final fuimos casi 20 personas de Aínsa, Boltaña, el Pueyo de Araguás... La mayoría ni siquiera éramos creyentes, pero no te importa; no lo ves solo como un símbolo religioso, sino como patrimonio común. Estamos enamorados del Pirineo y eso es lo que queremos transmitir", reitera Eva..

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