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El puzle de barro que habla: así es el nuevo mural de la renovada facultad de Filosofía y Letras

El mural ha sido financiado por una profesora de Arqueología de esta facultad y rinde homenaje a la cerámica, elemento fundamental a lo largo de todas las épocas de nuestra historia.

Mural cerámico del hall de la nueva facultad de Filosofía y Letras, obra de los ceramistas de Muel, Javier y Juan Fanlo.
Mural cerámico del hall de la nueva facultad de Filosofía y Letras, obra de los ceramistas de Muel, Javier y Juan Fanlo.
Guillermo Mestre

La facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza luce ya un nuevo mural de grandes dimensiones que se ha instalado en el hall principal del nuevo edificio y que será accesible a todo el público a partir del próximo lunes, día en el que se inaugura la renovada facultad.

Es obra de los ceramistas Javier Fanlo y Juan Fanlo, padre e hijo, ambos artesanos de la cerámica de Muel que han desarrollado su carrera en sendos talleres de esta localidad, cuna de una de las cerámicas con más historia de Aragón y para el que cada uno de ellos ha aportado enfoques diferentes al proceso creativo. 

El primero de ellos, Javier, que además de artesano es arqueólogo e historiador y gran estudioso de la cerámica del pasado, ha aportado sus años de experiencia y conocimiento en la historia del material. El segundo de ellos, Juan, ha aportado el punto de vista más estético, artístico y conceptual del proyecto. Y juntos han creado una obra que es un homenaje a la cerámica como material fundamental en la Arqueología y como elemento presente en todas las civilizaciones a lo largo de la Historia, sin perder su punto de vista artístico.

El mural, que todavía no tiene nombre, mide 5 metros de largo por 2 de alto y está compuesto por 1.239 piezas de cerámica que han sido ensambladas una a una en un largo proceso de montaje que ha durado varios días. “Ha sido complejo y hemos tenido que hacer parte de él en nuestros talleres de Muel puesto que era inviable alicatar cada una de las piezas sobre la pared”, explica Javier Fanlo

Para ello, los ceramistas han tenido que pegar las piezas en 8 planchas de madera de 2 metros por 60 centímetros cada una, que colocaron horizontalmente sobre una mesa gigante y poder así “montar una a una cada pieza, previamente numerada, como si fuese un puzzle”, señala. Una vez pegadas “trasladamos las planchas hasta la facultad y las hemos colocado sobre la pared, pegando ‘in situ’ las piezas que van entre las tablas y haciendo el acabado final”, afirma Fanlo padre, mientras da los últimos retoques a la instalación de la obra. “Estoy atacado y hasta que no termine no me voy a quedar tranquilo”, confiesa.

"Hemos visto el mural colocado en vertical por primera vez porque hasta ahora estaba sobre la mesa del taller".

“El miércoles fue el primer día que vimos el mural colocado en vertical porque hasta ahora lo habíamos visto solo encima de una mesa en el taller”, continúa el artesano. Sobre sus impresiones al verlo ya en su sitio definitivo, Fanlo asegura que “me preocupaban tanto los aspectos del montaje que no me ha dado tiempo para reflexionar sobre el resultado final por lo que necesitaré algo de tiempo para poder juzgarlo”, señala, dejando clara una gran grado de perfeccionismo y autoexigencia personal.

Donado por una profesora de Arqueología

Este ha sido el último paso de un proceso que ha durado casi cuatro años. En 2020 recibían el encargo del mural por parte de una profesora de Arqueología de la facultad que ha costeado íntegramente el proyecto en “un acto de evergetismo”, por el que una persona benefactora o altruista contribuye a la sociedad ofreciendo un bien para uso y disfrute colectivo de forma desinteresada.

Esta docente, que prefiere guardar el anonimato, lo ha hecho “siguiendo los modelos de universidades americanas para dotar a la facultad de un mural en el que estuviesen representada la Arqueología, disciplina que se imparte en este edificio, a través de una de sus fuentes principales como es la cerámica”. Cabe recordar que el vestíbulo principal del edificio antiguo de la facultad alberga otro gran mural cerámico en el que están representadas disciplinas como el Arte, la Numismática, la Diplomática y la Paleografía, obra de Ángel Grávalos.

El reto de dejar hablar al barro

En 2022 comenzó el proceso de creación de la obra propiamente dicho, con la elaboración de bocetos y las innumerables pruebas de materiales. “Teníamos claro que no queríamos hacer un formato típico fragmentando los materiales de manera artificial sino que buscábamos una rotura natural de la cerámica y tuvimos la idea de dejar hablar al barro para ver qué era lo que nos quería decir. Esto fue una locura a nivel técnico”, confiesa Juan Fanlo, el otro de los autores de este mural.

Para ello, “buscamos inspiración en los cuarteados naturales que se forman tras las tormentas de barro, en los pantanos en época de sequía y en las barranqueras. Queríamos llevar ese mismo barro a nuestra obra”, continua este ceramista e impulsor del taller de cerámica La Cocona, de Muel.

En ese momento del proceso creativo “apareció una tejera antigua y abandonada en Botorrita que se había inundado y solo era una alfombra de arcilla cuarteada. Ahí encontramos el estudio de trabajo ideal y comenzamos a hacer pruebas a tamaño natural”, añade Fanlo hijo. “Encontramos un barro que se cuarteaba de una manera interesante. Lo echamos en el suelo del taller y salió algo maravilloso que ha dado lugar a este mural”, prosigue. “Todo comenzó entonces a tener sentido y vimos que la obra era un homenaje a ese material en sí mismo, importantísimo a lo largo de la Historia”, asevera el artista.

“Decidimos así, contar la evolución de la cerámica a lo largo de las diferentes culturas y épocas, desde la prehistoria hasta el caos actual, pasando por la 'sigillata' romana, la cerámica mudéjar de Teruel o la medieval o hispano árabe de Muel”, enumera el progenitor. “El formato, con sus roturas nos dio esa evolución porque de manera natural dibujó un nacimiento y unas ramas que se abren desde él y que pueden interpretarse como esa evolución del material a lo largo de los siglos. Así, cada franja del mural representaría una época histórica que hemos reflejado a través del color o de las texturas”, añade Juan Fanlo.

"Cada franja del mural representaría una época histórica que hemos reflejado a través del color y las texturas"

Una vez definido el concepto, el trabajo continuó. Se pulieron las piezas, se dejaron secar y se las sometió a tres cocciones diferentes hasta conseguir una pátina que “da la sensación de que hubiera pasado el tiempo por ellas”. Con este acabado se comenzó ya el montaje del mural en el taller y posterior traslado a la facultad, donde ha generado ya una gran expectación y donde profesores y trabajadores se acercaban para verlo y hablar con los artistas. “Creo que encaja bien en el espacio”, confían los autores. El lunes será la puesta de largo de este mural que será el primero en dar la bienvenida cada día a decenas de estudiantes en su día a día universitario.

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