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Del cannabis al juego: las adicciones que repuntan en verano (y las que descienden)

El Centro Municipal de Prevención de Adicciones de Zaragoza especifica que de las 1.000 personas que tratan cada año, el 30% son por alcohol y el 20% por juego.

Imagen de recurso de pastillas
Imagen de recurso de pastillas
Pixabay

Julio y agosto. Son los meses estrella -con permiso de junio y septiembre- para las vacaciones. El consumo de diferentes tipos de drogas -legales e ilegales- está relacionado -aunque no siempre- con este periodo del año, que se caracteriza por albergar más festivales musicales, fiestas de pueblos y, en general, más ocio nocturno. Sin embargo, no todas repuntan, hay algunas adicciones que descienden en verano.

"El consumo de alcohol está mucho más promocionado y activado durante estos meses", explica Alberto Beltrán, psicólogo del Centro Municipal de Prevención de Adicciones de Zaragoza (CMAPA). Allí atienden a más de 1.000 personas cada año. Una tercera parte son adictos al alcohol. "En verano hay un pico de consumo tanto de alcohol como de drogas como el speed, la cocaína o las anfetaminas. De ahí a que haya más gente que venga al centro a pedir nuestra ayuda, no lo vemos claro", defiende. 

Jesús Sánchez, presidente de la Fundación Centro de Solidaridad de Zaragoza-Proyecto Hombre (CSZ-PH), coincide en que son meses en los que "el consumo de alcohol toma protagonismo". "Nosotros advertimos a las personas que están en tratamiento porque es una droga legal, de fácil acceso y protagonista en momentos de celebración", reconoce Sánchez, que asegura que no han probado ningún cambio sustancial en las adicciones en los últimos años.

De la misma opinión que Beltrán y Sánchez es la psicóloga clínica zaragozana Marta Sánchez. "Se incrementa el consumo del alcohol y especialmente el consumo de cerveza. También se dispara las drogas", sostiene. 

Aunque durante el periodo estival incrementa el consumo de drogas, la realidad es que el Informe Mundial sobre Drogas 2023 desvela que los consumidores de estupefacientes aumentaron un 23 % en la última década, hasta los 296 millones, lo que supone el 5,8% de la población global de entre 15 y 64 años. Las muertes relacionadas con las drogas también crecieron un 17,5% entre 2009 y 2019, hasta alrededor de 500.000. El cannabis sigue siendo la droga más popular, con unos 219 millones de consumidores, seguida de los opioides, las anfetaminas, la cocaína y los estimulantes del tipo "éxtasis".

Por ello, el Gobierno y las diferentes entidades hacen hincapié en esta situación. La Asociación Dual, entidad sin ánimo de lucro especializada en la atención a personas en situación de vulnerabilidad, ha lanzado la campaña 'Este verano hazte un sin', financiada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad. "Queremos provocar un debate público para revisar los valores que los adultos asociamos al alcohol, sobre todo en contextos de verano como las fiestas patronales", alerta el psicólogo y director técnico de Asociación Dual, Raúl Izquierdo.

"Estamos pidiendo que desarrollen una estrategia a largo plazo para provocar el repudio colectivo del botellón del mismo modo que se viene haciendo desde hace más de una década con el consumo de tabaco: un hábito, el de fumar, que la publicidad había logrado asociar al atractivo o el glamour, y que las políticas públicas han conseguido desenmascarar y marginar", explica Izquierdo. 

En el lado opuesto está el juego. "En verano hay un paréntesis. No hay competiciones deportivas (ahora las apuestas entre jóvenes son muy comunes) y tampoco se practica mucho en los salones porque se hace más vida en la calle", explica el psicólogo del Centro Municipal de Prevención de Adicciones de Zaragoza. Allí, la adicción que más tratan es el alcohol, más del 30% del total, y por detrás el juego, con un 20%.

En los últimos años, explica, " ha habido un desplazamiento en las edades que juegan". "Antes lo común eran las tragaperras y el bingo y ahora son las apuestas deportivas. El juego y el cannabis son las adicciones que más afectan a los jóvenes", sostiene.

Cannabis, videojuegos...

"El cannabis ha empezado a superar en demanda de ayuda al tabaco, aunque la intervención no es sobre adictos sino sobre consumo. Fundamentalmente vienen chavales jóvenes", subraya el psicólogo. De hecho, 99 de las 106 personas atendidas por cannabis tenían entre 15 y 19 años.

En cuanto a los videojuegos, una adicción que también se relaciona directamente con jóvenes, durante el periodo estival reciben menos peticiones. "La preocupación de los padres viene por el fracaso escolar. Durante le verano se utiliza más tiempo pero hay menos afección en las obligaciones de los chavales. Hay pico para diciembre", especifica Beltrán.

Aunque no llegue a adicción, puntualiza Marta Sánchez, "en verano al haber más tiempo libre y menos rutina de estudios, se incrementa el uso de la tecnología entre menores", reconoce.

El tabaco

Los centros de prevención y tratamiento coindicen en que la mayoría de adictos son hombres, un porcentaje que oscila entre el 70 y el 80%. Sin embargo, en CMAPA trataron en 2022 a 116 mujeres y 62 hombres. Es la única adicción en la que los varones se sitúan por debajo. "La razón principal radica en que la mujer se incorporó al mundo del tabaco más tarde", resuelve Alberto Beltrán. 

Así, el consumo de tabaco, explica, no tiene estacionalidad y se mantiene estable durante todo el año.

La adicción

Beltrán explica que una adicción se da "cuando alguien está haciendo algo que no lo quiere hacer, pero no lo puede evitar". Debido a ello, se genera, subraya, "una sensación de descontrol". 

"Lo primero que hacemos es hacerles ver la situación. El adicto no suele ser la persona que viene a pedirnos ayuda. Es más bien alguien de su entorno. Si definimos finalmente que se trata de una adicción, lo primero es la desintoxicación", argumenta.

En el caso de una adicción al alcohol, "existe alguna medicación para conseguir la abstinencia". "En el juego es el  control del dinero con limitación familiar y en el cannabis o tabaco, monitorizar con análisis", especifica el experto, que añade que esta fase suele durar entre tres y cuatro meses. 

Después, comienzan un programa de prevención de recaídas donde se trabaja la deshabituación, "con un itinerario individual o grupal y que suele extenderse durante seis meses más".

La última fase consiste en retirar las medidas de control progresivamente hasta recuperar la normalidad a lo largo de tres meses.

 

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