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La Iglesia adaptará sus espacios y lenguaje para llegar a ser más inclusiva

La Archidiócesis de Zaragoza crea la Mesa por la discapacidad con la colaboración de entidades del Cermi.

Aragón. Centro Joaquín Roncal, Mesa por la Discapacidad / 12-06-2023 / FOTO: GUILLERMO MESTRE[[[FOTOGRAFOS]]]
La Mesa por la discapacidad se presentó ayer en el centro Joaquín Roncal de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Conseguir que las personas con capacidades especiales sean sujetos activos de la evangelización y participen plenamente en todos los actos y actividades de la Iglesia como cualquier creyente más junto a sus familias. 

Este es el objetivo de la Mesa por la discapacidad, un proyecto elaborado por la delegación de apostolado seglar de la Diócesis de Zaragoza con la colaboración de organizaciones pertenecientes al Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi Aragón). La iniciativa se presentó ayer en la capital aragonesa en un acto al que asistió el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano.

"Es fundamental dar visibilidad también en la Iglesia a las personas con discapacidad, que no sean meros receptores, sino sujetos activos de la evangelización", destacó María José Sánchez, delegada de apostolado seglar y una de las impulsoras de esta propuesta. Además, anunció la celebración de una jornada en la que se darán a conocer las acciones concretas que se hayan llevado a cabo en distintas parroquias y se reconocerá a las más implicadas. Sánchez planteó la necesidad de extender este proyecto a otras feligresías de la comunidad aragonesa.

Con el apoyo y el asesoramiento del Cermi se han elaborado dos manuales o guías prácticos que ofrecen sugerencias para la creación de parroquias accesibles, misas amigables a los sentidos y orientaciones sobre cómo dirigirse a este colectivo.

El secretario general del Cermi, José Luis Catalán, recordó que la accesibilidad en los espacios eclesiásticos se puede lograr con medidas tan sencillas como contar con "rampas sin excesiva pendiente" y una señalética "contrastada e iluminada", además de reservar espacios "preferentes" cerca del sacerdote para que los fieles con problemas auditivos "puedan escuchar bien o leer en los labios". Aseguró que aunque se "ha avanzado", todavía queda "mucho por recorrer" para alcanzar una inclusión real.

Uno de los retos principales es cómo enseñar la fe a gente con discapacidades intelectuales y del desarrollo, por ejemplo con síndrome de Down o Trastorno del Espectro Autista (TEA). En este caso, recomienda dirigirse a ellos preguntándoles qué les gusta o disgusta a la hora de saludarles y qué temas de conversación prefieren. Asimismo sugiere que se les explique con quiénes van a estar y qué es lo que van a hacer para que sepan en todo momento cómo comportarse.

Los testimonios de varios de los miembros de esta Mesa por la discapacidad acercaron las historias más humanas. "Toda la sociedad está cambiando hacia la inclusión y la Iglesia no puede ser menos. Estas personas con capacidades especiales deben tener un sitio en todas las partes de la Iglesia", reclamó una madre.

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