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Tercer Milenio

Ciencia animal

El ganado vacuno, ante el desafío de la subnutrición

La mayoría de las granjas de vacuno de Europa utilizan sistemas de pastoreo y se enfrentan al mismo desafío de la subnutrición, que reduce las tasas de fertilidad y de destete de terneros. Bajo una perspectiva multidisciplinar –que aúna nutrición, reproducción, salud, genética y calidad de los productos finales– se desarrolla el proyecto Fetalnut, coordinado desde el CITA, que pretende dar respuesta a este reto

Ganado vacuno en el valle de Benasque.
Ganado vacuno en el valle de Benasque.
Juan Manuel Lamora

Una buena vaca nodriza debe ser productiva. Esto es, tener un buen rendimiento reproductivo durante una vida útil lo más larga posible y ser capaz de criar terneros que, en el momento del destete, alcancen un peso adecuado. Si no comen lo suficiente cuando están preñadas, porque hay menos pasto del que alimentarse, estos resultados salen perjudicados. Para evitarlo, se investigan los efectos de la subnutrición y cómo frenarlos con el uso de suplementos alimentarios. Así lo hace, en colaboración con otros organismos, el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA).

En las explotaciones de vacas nodrizas, la alimentación es el gasto más importante. Albina Sanz, investigadora de Ciencia Animal en el CITA, explica que "en los últimos 30 años, en España ha habido una clara tendencia a aumentar los días de pastoreo de las vacas para reducir los costes de producción. Esta adaptación de las explotaciones ganaderas a condiciones cada vez más extensivas ha conseguido reducir los costes productivos a costa de someter a las vacas a épocas de subnutrición durante su ciclo productivo".

Es este un problema global. "La mayoría de las granjas de vacuno a nivel mundial –señala– utilizan los recursos naturales que el medio les ofrece, y se enfrentan al mismo desafío de la subnutrición, que, como hemos podido comprobar, reduce las tasas de fertilidad y de destete de terneros". Por ello, uno de los mayores retos en este tipo de explotaciones es gestionar de forma correcta el desequilibrio que hay a lo largo del año entre las necesidades de los animales y la cantidad de pasto que hay en el campo. "El ganadero o técnico debe garantizar que las vacas y terneros tengan cubiertas todas sus necesidades de energía y proteína –ya sea con recursos forrajeros de la explotación o con alimentación comprada fuera de ella– durante todo su ciclo productivo para poder luego vender el mayor número de terneros sanos", afirma Sanz. Además, esta subnutrición de las madres, que acaba afectando a sus crías, se está viendo agravada por las condiciones ambientales cambiantes, un problema que requerirá la adaptación de las distintas especies al cambio climático.

En estos momentos, se encuentra en marcha el proyecto Fetalnut sobre ‘Subnutrición fetal y suplementación con hidroxitirosol en un sistema productivo de vacuno de carne’, financiado por la Agencia Española de Investigación, en colaboración con las universidades de Lérida y Zaragoza y del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria de Uruguay. 

"Estamos estudiando por primera vez los efectos de la subnutrición materna y del uso de hidroxitirosol durante el último tercio de la gestación, en razas locales, que están mejor adaptadas al entorno y al clima de montaña", destaca la investigadora.

Esperan cuantificar las consecuencias que la subnutrición prenatal acaba teniendo sobre la producción final del conjunto vaca-ternero, "aspecto al que en España no se le da suficiente importancia, no como ocurre en países como Uruguay o Argentina, en los que la producción de rumiantes se basa al 100% en el uso del pastoreo, y estos aspectos preocupan a instituciones, investigadores, técnicos y ganaderos". 

Gracias a este proyecto, que se desarrolla de 2021 a 2024, "también comprobaremos si la incorporación del hidroxitirosol en la dieta de las vacas es tan prometedor en vacuno de carne como se ha demostrado ya en porcino, y es capaz de reducir esos impactos negativos en las vacas con restricción de alimentos y a lo largo de la vida de su descendencia". 

Así, el hidroxitirosol podría utilizarse "como un posible ‘antídoto’ para prevenir problemas de salud del ganado relacionados con la subnutrición y conseguir la mejora de los perfiles de ácidos grasos de la carne de acuerdo con las recomendaciones nutricionales humanas actuales". Los resultados obtenidos permitirán definir prácticas de manejo para mejorar la eficiencia de los rebaños de vacas de carne, mediante el aumento de la fertilidad y la productividad, y la reducción de la mortalidad de las crías.

Poder antioxidante

El hidroxitirosol es el compuesto con mayor capacidad antioxidante conocido hasta el momento y presenta también propiedades reguladoras del metabolismo, antiinflamatorias e inmunomoduladoras. De ahí el creciente interés por emplearlo como "un potencial agente terapéutico para controlar el estrés metabólico durante la gestación y mitigar así las consecuencias negativas de la subnutrición sobre el desarrollo prenatal y posnatal de las crías". Se trata del compuesto fenólico mayoritario del aceite de oliva virgen, presente además en las aceitunas y en las hojas del olivo. Es fácilmente absorbido por el organismo.

Una hipótesis de trabajo del proyecto Fetalnut es que es esperable que la subnutrición materna durante la última etapa de la gestación altere el estrés oxidativo, el estado inmunológico y el metabolismo de los lípidos en las vacas y los terneros, por lo que la inclusión de hidroxitirosol en la dieta de la madre durante la gestación podría evitar esos efectos negativos.

Efectos en hijos, hijas... y nietos

Los tejidos fetales se desarrollan en momentos específicos y en un orden concreto. Por eso, si los nutrientes que, a través de la alimentación de la madre, le llegan al feto son insuficientes, el efecto en la formación de los distintos órganos y sistemas (programación fetal) puede ser relevante. Estos efectos se aprecian también a largo plazo, en el crecimiento de la descendencia.

Los estudios sobre programación fetal como el que coordina el CITA para ganado vacuno, "precisan de mucha paciencia, constancia y de un gran esfuerzo personal y económico, pero el tema es fascinante y esperamos encontrar resultados interesantes para la comunidad científica y, por supuesto, para el sector ganadero en Aragón y en el resto del mundo, que comparten problemas similares", indica la investigadora principal del proyecto Fetalnut, Albina Sanz.

La biología marca los tiempos. En enero de 2020 realizaron la inseminación artificial de las vacas que forman parte del estudio. En septiembre de 2021 se inició el ensayo de gestación con 110 vacas preñadas, que recibieron una dieta que cubrió el 100% de sus necesidades energéticas durante los primeros seis meses de gestación, en la Finca Experimental de La Garcipollera (Huesca). Desde el séptimo mes de gestación hasta el parto, las vacas se distribuyeron en cuatro grupos con distinto nivel de alimentación (100 ó 60% de las necesidades) y con y sin suplementación de hidroxitirosol. Finalizados los ensayos de gestación y lactación, analizan ahora en el laboratorio todas las muestras recogidas. Pero el seguimiento continúa con los ensayos de cebo de terneros machos en las instalaciones del CITA en Montañana. Esta misma semana comienzan los sacrificios de los primeros terneros que alcanzan un año de vida, para estudiar las consecuencias que puede tener la subnutrición o el uso de hidroxitirosol en la dieta de las madres al final de la gestación sobre la calidad de la canal y de la carne de los terneros que estaban gestando en ese momento. También se está desarrollando el ensayo de recría de las terneras hembras, que se prolongará hasta que se destete su primera cría, en la primavera/verano de 2024.

Equipo

Con Albina Sanz al frente como coordinadora e investigadora principal, el proyecto Fetalnut cuenta con la participación de los también investigadores del CITA Isabel Casasús, Agustí Noya, Javier Ferrer, Leire López de Armentia y Olaia Akesolo, la investigadora de la Universidad de Zaragoza Eva Monleón y, por parte del INIA-Uruguay, Graciela Quintans; colaboran Guillermo Ripoll y Jorge H. Calvo, del CITA. En el subproyecto 2 participan los investigadores de la Universidad de Lérida Beatriz Serrano, como investigadora principal, Javier Álvarez, Ester Molina, Daniel Villalba, María José Martín, Nieves Escalera, con la colaboración de Isabel Blanco-Penedo.

Primeros resultados

Mediante el uso de ultrasonografía Doppler, los investigadores del CITA han registrado un menor flujo sanguíneo en las arterias uterinas de las vacas subnutridas (el grupo del ensayo que recibió el 60% de las necesidades energéticas estimadas en lugar de tener cubierto el 100%) durante el último tercio de su gestación.

Entre otros resultados, también han comprobado que la inclusión de hidroxitirosol al final de la gestación aumentó el peso de los terneros al nacer, independientemente de la alimentación materna.

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