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Dudas para aplicar el plan de ahorro en Aragón: entre una "temperatura surrealista" y un temido cambio de puerta

A pie de calle las críticas y los reparos a la hora de aplicar las medidas energéticas persisten mientras las  administraciones anuncian las iluminaciones que se empiezan a apagar.

Arriba, Anabel Ferrer y Jesús Romera. Abajo, Marta Sánchez y María Nelly García
Arriba, Anabel Ferrer y Jesús Romera. Abajo, Marta Sánchez y María Nelly García
Guillermo Mestre

A un día de que mañana entren en vigor las primeras medidas del plan de ahorro energético del Gobierno de España –la reprogramación de la temperatura de los aires acondicionados y el apagado de escaparates por la noche–, persisten las críticas y las dudas sobre cómo aplicarlas en algunos negocios. Pese al revuelo, todo el mundo se muestra dispuesto a acatar la normativa.

Desde la Federación de Empresarios de Comercios y Servicios de Zaragoza y provincia, su presidente, Antonio Tornos, reclamó que los costes derivados se sufraguen al 100% mediante la convocatoria de ayudas directas por parte de la DGA con la utilización de fondos europeos del Estado. Asimismo pidió que el plazo para instalar las pantallas informativas de temperatura y el cierre automático de puertas se amplíe hasta finales de año. Aunque el Gobierno mantiene intacto el decreto, insistió en que el alumbrado de los escaparates se mantenga hasta las 3 de la madrugada -coincidiendo con el ocio nocturno-, por razones "de seguridad" en las calles y porque los comercios lo utilizan como "un elemento publicitario".

En la tienda de calzado, ropa y accesorios Ester Martin de Zaragoza el termostato estaba este lunes por la tarde a 23 grados y la puerta abierta "porque es un reclamo, una estrategia comercial para que la gente entre a echar un vistazo", explicó su dependienta Anabel Ferrer. Los 27 grados establecidos le parecen "una temperatura surrealista" para una ciudad como la capital aragonesa en pleno agosto. "Dentro del local hay muchos focos de luz que dan calor y con 40 grados en el exterior no se va a crear un ambiente agradable para que el cliente entre a probarse y se encuentre cómodo sin sudar", comentó. Los 19 grados en invierno "serán otro cantar, porque pueden ser más llevaderos con algo más de ropa".

El tope de grados sigue estando en el centro de las conversaciones. A pocos metros, en la panadería Caroline, la temperatura también está a 23 grados. "A 25 grados no se nota el aire acondicionado porque todas las máquinas desprenden mucho calor en el mostrador y va a ser imposible aguantar", dijo Marta Sánchez, propietaria del negocio. No lo encienden hasta el mediodía aunque los hornos, uno ahora en agosto, estén funcionando. "Cuando mi marido llega a las cinco de la mañana no se lo pone porque es malo para las masas, las reseca, somos los más interesados en no abusar de él y en ahorrar", explicó. Espera que la puerta automática que tiene cumpla con la normativa. "Cuando hicimos la reforma nos costó 8.000 euros y después de esa inversión no la voy a cambiar", concluyó.

"A 25 grados en la panadería no se nota el aire acondicionado porque todas las máquinas desprenden mucho calor en el mostrador y va a ser imposible aguantar"

Jesús Romero, uno de los socios del Café del Tíbet, está convencido de que "hay otros sitios y empresas más grandes en los que se podía ahorrar más que con estas medidas", aunque al mismo tiempo aseguró que "cada uno tiene que aportar su granito de arena". No le va a suponer un gran esfuerzo mantener el aire acondicionado a 25 grados, de hecho la suele tener entre los 26 y 27 grados, pero cree que los días de mucho calor y con el local lleno "sería necesario algo más de frío para que la gente esté a gusto". Lo que sí tiene claro es que "la puerta cerrada no invita a entrar", además de que le facilita atender la terraza cuando está solo tras el mostrador.

Luis Femia, gerente de la Asociación de Cafés y Bares de Zaragoza y Provincia, reconoció que hay "cierto temor" en que se "desincentive el consumo". "A nadie le van a controlar qué temperatura tiene en su casa, pero sí en un establecimiento de hostelería. Temen que haya gente que se quede en casa para combatir el calor", comentó. Además, señaló que aunque podrán tener el aire acondicionados a 25 grados, y no a 27 como se dijo en un principio, "va a ser complicado". En cuanto al invierno, cuando el límite será de 19 grados, mostró sus reticencias a que pueda mantenerse. "Hay mucha maquinaria, neveras... En momentos de más afluencia de gente puede hacer que suba", explicó.

Una puerta con un sistema adecuado para que la hoja vuelva a la posición de cierre supone un coste importante, aunque el abanico de precios es muy amplio. Ana Martínez, directora general de la empresa zaragozana Magaiz, apuntó que un brazo automático, que se puede adaptar a un buen puñado de modelos de puertas, cuesta unos 2.000 euros. El coste medio de una puerta automática ronda los 3.800. Martínez indicó que por ahora no han notado un aumento de la demanda derivado del plan de ahorro.

El gesto del Palacio de la Aljafería de Zaragoza

El ‘apagón’ por las noches echa a andar. La iluminación exterior del Palacio de la Aljafería, pese a estar exento de ello por ser monumento, adelantó a este mismo lunes su apagado a las 23.00 (no a las 22.00). Supone un ahorro de media hora de domingo a viernes y una hora los sábados. El Ayuntamiento de Teruel hará lo propio mañana con las luces ornamentales de la Torre del Salvador, la Catedral y el Seminario. En el caso de la Muralla podría retrasarse uno o dos días porque, según explicó la alcaldesa, Emma Buj, en este monumento "se mezclan" el alumbrado público con el monumental y habrá que hacer algunas gestiones para separarlos y poder apagar solo las luces ornamentales. En plenas fiestas de San Lorenzo, el Ayuntamiento de Huesca estudia el decreto.

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