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La falta de lluvias daña a los municipios que se abastecen de manantiales

Después de un mes de junio en el que llovió un 52% menos de lo habitual, la escasez de agua comienza pasar factura en Aragón.

Trabajos de muestreo desde una barca.
Trabajos de muestreo desde una barca.
CHE

En espera del balance meteorológico de julio después de un mes de junio en el que llovió un 52% menos de lo que es habitual en esas fechas, la escasez de agua comienza pasar factura, especialmente a los municipios que se abastecen de aguas subterráneas o manantiales, mientras que los que lo hacen a través de los sistemas regulados (embalses y canales) la tienen garantizada hasta el final del Año Hidrológico, el 30 de septiembre.

Aunque en la Cuenca del Ebro, en términos de escasez, hay subcuencas en alerta, sobre todo en el Segre y Bajo Ebro, y otras en prealerta, la Confederación Hidrográfica (CHE) no considera que haya una situación de emergencia que afecte a caudales ecológicos o ponga en riesgo el abastecimiento de población y riegos que, han asegurado, están garantizados hasta el 30 de septiembre, fecha en la que se da por finalizado el Año Hidrológico.

Esto ha sido posible gracias a que en primavera, ante una previsión de escasez de precipitaciones en verano, las propias Juntas de Explotación de todas las subcuencas ya adoptaron medidas de autoajuste, por lo que todos los sistemas y poblaciones que se abastecen de embalses o canales tienen garantizado el abastecimiento y riego.

No ocurre igual con los municipios que se abastecen de aguas subterráneas o manantiales como el de Sofuentes (Zaragoza) que suplementa sus reservas con agua del municipio vecino con la ayuda de los bomberos de la Diputación de Zaragoza durante los meses de verano, cuando la población pasa de 100 a unos 300-350 vecinos, según explica a Efe su alcalde, Luis Javier González.

Sofuentes es el único pueblo de la red del canal de Bardenas que no puede abastecerse de este sistema y que además de a la escasez de agua se enfrenta a los problemas de elevados niveles de nitratos de su manantial que no la hace apta para consumo de boca.

"No se puede renovar el agua de las piscinas, ni regar huertos" lamenta González, quien explica que camiones de bomberos trasvasan el agua del depósito de Castilliscar al de Sofuentes para evitar quedarse sin agua, a la espera de la conexión con el canal que finiquite este problema.

En Huesca, los bomberos de la Diputación Provincial también suministran de forma habitual a los núcleos de Lastiesas Altas (Jaca), Artosilla y San Esteban de Guarga (Sabiñánigo), Campodarbe (Boltaña), Piedrafita y Buyelgas (Bisaurri) y de manera puntual a Espierba (Bielsa), Aguinaliu (Graus), Betesa (Arén) y Buira (Bonansa), por falta de caudal necesario.

Desde Sabiñánigo, ayuntamiento del que dependen 53 núcleos de población, se ha tenido que suministrar por primera vez a San Esteban, porque el depósito no da este año ni para atender a sus tres vecinos censados, ha relatado la alcaldesa serrablesa, Berta Fernández.

Lo mismo ha ocurrido en Artosilla, donde hay censadas 29 personas, para las que el manantial tampoco da a abasto porque al consumo de boca se suma el de los riegos de huertos y de dos pequeñas explotaciones y es por lo que Sabiñánigo ha vuelto a reclamar al departamento de Medio Ambiente, del que depende el abastecimiento de este núcleo, que construya una segunda balsa para riego y desde la que suministrarse ante posibles incendios.

Aunque la escasez solo ha afectado a estos dos núcleos, el Ayuntamiento de Sabiñánigo va a emitir un bando para uso responsable del agua de toda la población.

La cuenca del Ebro presenta de media unas reservas un 12% inferior a las de 2021, del 15% en Aragón, con cuencas como las del Cinca, Noguera Ribagorzana, Gállego y Aragón con entre un 20 y un 35% menos de reservas comparado con la media de los últimos años.

Esto ha colocado a la margen izquierda, y sobre todo en el Este, en una situación de sequía, explican desde el organismo de cuenca.

La CHE recuerda que es habitual que en esta época, por la falta de lluvias y el consumo agrícola, disminuya "poco a poco" el volumen de llenado de los embalses hasta septiembre, periodo a partir del cual empieza de nuevo el ciclo con las previsibles lluvias del otoño.

En Aragón, en términos de escasez, hay subcuencas en alerta, pero eso no implica que no puedan garantizarse los suministros, explican desde la CHE, que recuerda que los continuos seguimientos de vigilancia permiten conocer la evolución de las reservas y ver si se sigue en situación de alerta.

Si sigue habiendo temperaturas elevadas, falta de precipitaciones y los habituales consumos, algunos tramos de la cuenca entrarán en la fase de emergencia, pero a pesar de ello, aclara la CHE, "los suministros seguirán garantizándose".

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