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Lunaventura, el capricho de un lunero para dar a conocer las Cinco Villas en segway

Jesús María Bertola es albañil pero hace tres años se embarcó en este proyecto para luchar por el turismo en la zona de Luna.

Jesús María, en cabeza, guiando al grupo en una de sus rutas en segway.
Jesús María, en cabeza, guiando al grupo en una de sus rutas en segway.
Lunaventura

Hace unos años Jesús María Bertola montó en segway por primera vez para recorrer el Moncayo y la Bardena Real y, desde entonces, siempre tuvo en la cabeza llevar la actividad a Luna. Él es natural de esta localidad de las Cinco Villas que, dice, “está abandonada”. Por eso, hace tres años y medio puso en marcha Lunaventura, una empresa de turismo activo que ofrece rutas en segway por el término municipal de Luna. “Es mi granito de arena para luchar por el turismo, porque es el futuro y porque aquí tenemos mucho patrimonio”, explica.

Así es como de una actividad que le gustó Jesús María ha hecho un negocio extra a su profesión desde hace 21 años, la de albañil. Con la pandemia de por medio, Lunaventura ha sufrido las consecuencias de esta crisis cuando apenas estaba despegando pero al tratarse de una segunda fuente de ingresos, Jesús María lo ha sobrellevado. Además, conforme la situación fue mejorando el interés en su propuesta creció y ahora ya vuelve a moverse con normalidad. Su temporada alta es el final de la primavera y el verano, y algo menos el otoño. La mayoría de sus clientes son familias con niños de unos 12 años y también recibe a parejas o grupos de amigos.

Jesús María hace de guía en las distintas rutas largas por la naturaleza y también en otras más cortas en el entorno cercano de Luna. Él lo tiene claro, está en el mejor lugar del mundo para ir en segway: “Aquí tenemos 31.700 hectáreas de término municipal con pistas muy bien arregladas y un patrimonio muy diseminado. Hay restos de cinco castillos, por ejemplo. En este vehículo se pueden ver dos o tres en cuestión de dos horas, sin sudar y sin cansarse. Andando costaría seis horas”, explica. Las rutas de Lunaventura incluyen el segway y el casco, así como un chubasquero o guantes por si el turista no llevara.

Quienes tengan miedo a montarse en este vehículo, Jesús María se lo quita. “El más prudente en diez minutos está funcionando. Es algo muy intuitivo y seguro y nunca ha habido ningún percance”, explica. En la actividad también pueden participar niños, que emplean los mismos segway pero regulando el manillar. Ni siquiera las inclemencias del tiempo, como puede ser el viento, impiden que las rutas se desarrollen e incluso se han realizado chispeando con total seguridad.

Al tratarse de un vehículo eléctrico, el segway permite recorrer grandes distancias en poco tiempo, de forma respetuosa con el medio ambiente y sin que el usuario se canse apenas. Lunaventura realiza rutas largas, de unas dos horas y media que, según el grupo, se alarga a las tres horas; y otras circulares en las proximidades de Luna que son más cortas, de entre una hora o una hora y 45 minutos. Las de recorrido más extenso son por el entorno natural de las Cinco Villas, como la sierra de Santo Domingo o los Pastizales. De estas solo se organiza una ruta cada día, mientras que de las cortas, dos, una por la mañana y otra por la tarde.

Jesús María es el guía y quien encabeza la ruta con su segway marcando el paso. Reconoce que la naturaleza le apasiona, así como conducir este vehículo. “También me gusta mucho estar con la gente y para dedicarme a esto tengo que ser capaz de conectar con el grupo, de dar confianza y seguridad”, asegura. Su mayor satisfacción es, dice, cuando alguien termina la ruta maravillado de la riqueza de las Cinco Villas. Y es que aunque para este lunero Lunaventura es un negocio que tiene que ser rentable, también es una forma de prestar servicio en la zona, de contribuir a difundir su patrimonio.

Las redes sociales y el boca a boca son sus mejores herramientas de marketing y, conforme pasa el tiempo, van llegando hasta él clientes de más lejos. “La mayoría son de la provincia de Zaragoza o de Huesca pero también hemos tenido de Almería, de Cataluña o franceses que están de paso”. Durante el viaje, Jesús María se va deteniendo en los puntos clave de cada ruta, explicando curiosidades así como pequeñas dosis de historia. “Si estamos en Luna, hablo del pasado del pueblo, de su patrimonio, de la judería… Si es una ruta en el monte y en la naturaleza paramos a ver alguna planta curiosa y aprovechamos también para hacer algún descanso”.

Toda la información sobre los servicios de Lunaventura está en su web (lunaventura.es) aunque la forma más habitual de contacto es whatsapp, por donde también se pueden reservar las rutas. Con la llegada de las vacaciones de verano, Jesús María espera ir teniendo más demanda no solo los sábados y domingos, sino también entre semana. Esto supondrá que, al contrario del resto, él se quedará sin vacaciones. Pero cuando algo se hace con pasión, los sacrificios no lo son tanto. Incluso para su mujer, que también se queda muchas veces sin esas escapadas. “Me apoya porque sabe cuánto me gusta esto”, asegura Jesús María. Este entusiasmo se nota durante la actividad en la forma en la que este vecino de las Cinco Villas transmite el potencial de su pueblo y su comarca. Para el cliente solo tiene un mensaje: “Que vengan con ropa cómoda. Recibirán buen trato y a disfrutar”.

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