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derechos sociales

Deporte para personas sin hogar en Zaragoza: "Así nos olvidamos un poco de los problemas"

La Coordinadora de Entidades para Personas Sin Hogar ha organizado una jornada de convivencia en La Granja con casi 200 personas, entre los sintecho y los voluntarios que los atienden.

La jornada deportiva para personas sin hogar se ha celebrado en el centro deportivo municipal La Granja.

Las pistas del centro deportivo de La Granja, en Zaragoza, rebosan actividad este miércoles. Equipos con camisetas azules, con petos verdes y con antiguas equipaciones de clubes aragoneses se organizan para enfrentarse en un torneo multidisciplinar. Son grupos heterogéneos, con hombres y mujeres, distintas razas y edades diversas. No todos con demasiadas trazas de deportistas. Es un encuentro deportivo diferente, que reúne a las personas sin hogar de Zaragoza con los profesionales y voluntarios de las entidades sociales que las atienden.

Decenas de personas sin techo (o con hogares precarios) han acudido a jugar a fútbol, a baloncesto, a tenis de mesa, a petanca o para hacer zumba. Se han dejado sus problemas fuera de las instalaciones deportivas para disfrutar una jornada de convivencia con comida incluida. Es la quinta edición de estas jornadas, que se tuvieron que suspender los dos años anteriores por la pandemia. “El deporte es una buena herramienta de integración, porque transmite valores como el esfuerzo, la salud o el trabajo en equipo, que son importantes para todo el mundo, pero para ellos quizá aún más”, señala Petra Presa, de El Refugio.

El último censo que se elaboró de personas sin hogar, antes de la pandemia, cifró en 120 el número de personas que duermen al raso en la capital aragonesa. Sin embargo, por la percepción de las entidades es probable que este número haya aumentado. Y si se suman las personas que duermen en alojamientos temporales de las entidades sociales, la cifra de vecinos sin un techo fijo en Zaragoza supera el medio millar.

Azucena Guevara es usuaria de los recursos del Centro Social San Antonio. Ni ella ni su marido, ambos ecuatorianos, tienen trabajo actualmente, por lo que atraviesan un momento difícil. No tienen nada que ver con la imagen que muchos tienen de las personas sin hogar que duermen en un cajero. Simplemente, “la situación se ha complicado”, resume. A ella le despidieron cuando llegó la pandemia, y ahora “es difícil encontrar algo”. Actividades como las de este miércoles en La Granja “sirven para distraernos y para que nos olvidemos un poco de los problemas”.

Mar Albertos, de la Fundación San Blas, confirma que la situación en la calle “se volvió más dura a raíz de la covid”. Ellos son los únicos que ofrecen servicio de cenas -al margen del albergue y el refugio, que las dan a los que pernoctan allí- y una consigna para que las personas sin hogar dejen allí sus cosas durante el día. Según señala, la calle ha sido el destino final de personas “que tenían trabajo y una vida normalizada”. Observa que estos casos “tienen algo más fácil remontar”, en comparación con las personas cuya pobreza se ha cronificado con el paso de los años.

Silvia Lumbreras, de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, apunta que en Zaragoza “hay un grave problema de falta de pisos sociales” en los que dar un techo a estas personas. Ellos ofrecen camas para personas sin hogar que salen de algún ingreso en el hospital, y que necesitan cuidados en sus primeros días en la calle. “Hemos notado más gente en la calle tras la pandemia, y sobre todo más gente que viene a pedir algún tipo de ayuda”, confirma.

Cruz Roja es, con su Unidad de Emergencia Social, quien ve de primera a mano la situación de las personas que duermen al raso. Todas las noches hacen una ronda por los lugares en los que duermen los sintecho para ofrecerles una ayuda. “Ahora vemos que el perfil está cambiando. Son casos no tan cronificados, con más mujeres y gente más joven. Están muy perdidos, porque no se habían visto nunca en una situación así”, señala Cristina Marco, trabajadora social de esta entidad. Por eso, para ellos una jornada deportiva como esta es “una oportunidad para romper la rutina, salir de su entorno diario y ver que estamos todos en la misma línea”.

Sobre las pistas de La Granja todos compiten en igualdad, tanto las personas sin hogar como los voluntarios y trabajadores de las entidades sociales. La jornada la ha organizado la Coordinadora de Entidades para Personas Sin Hogar, conformada por nueve organizaciones sociales de Zaragoza, y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Zaragoza y el patrocinio de Ibercaja.

Todos los participantes pueden disfrutar de una comida para casi 200 personas que esta mañana se ha elaborado en el Centro Joaquín Roncal por personas sin hogar que participan en un curso de cocina del Plan Social de Primera Oportunidad. “Estas actividades sirven para normalizar su situación en la sociedad, para que hagan las cosas que solían hacer antes de caer en la calle y para que la gente visibilice a estas personas más allá de la imagen que tenemos del mendigo que duerme en el cajero automático”, señala Petra Presa, de El Refugio.

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