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"Cantar ópera y ser agente de la Policía Nacional es juntar dos sueños en uno"

El zaragozano Ángel Cortés, que poco antes de la pandemia llegó a la final de 'La Voz', no descarta grabar algún disco, mientras compagina su labor en el Gabinete Técnico de la Jefatura Superior.

Ángel Cortés, a las puertas de la Jefatura Superior de Policía de Zaragoza.
Ángel Cortés, a las puertas de la Jefatura Superior de Policía de Zaragoza.
Guillermo Mestre

Habla de Alfredo Kraus y de las arias italianas con el mismo entusiasmo que de su experiencia al frente del Gabinete Técnico de la Jefatura Superior. Ángel Cortés, cantante tenor y agente de la Policía Nacional, recuerda que después de su paso por el concurso televisivo ‘La Voz’, muchos le reconocían por la calle y “si antes perdía cinco minutos en bajar a comprar el pan, después tardaba veinte saludando”. Tres años después de aquella aventura televisiva, el balance es positivo ("aunque la recompensa quizá escasa”) y continúa compaginando su labor como agente con la de cantante lírico para lo que siempre echa mano de sus días de vacaciones.

“He ido normalizando lo de llamar la atención de los medios, pero uno nunca acaba de acostumbrarse”, cuenta Cortés, al tiempo que desvela el origen de sus dos pasiones tan aparentemente inconexas pero, también, bien alimentadas desde su más tierna infancia.

“Canto desde que tengo uso de razón, mi padre es guitarrista profesional aunque luego se ha dedicado a otras cosas, así que el ambiente festivo acompañado de cánticos lo he vivido desde pequeño”, cuenta el agente. “Yo era un niño muy tímido y en la pubertad dejé de cantar en público, pero seguí haciéndolo cuando me quedaba solo en casa. Después, un día vinieron integrantes de una compañía lírica de zarzuela de Zaragoza diciendo que buscaban voces masculinas e hice una prueba con ellos”.

Por el otro lado, la vocación de servicio público también la tuvo presente desde muy corta edad. “Mi abuelo materno era guardia civil y el paterno era de la Policía Armada de entonces. Siempre me llamó la atención ayudar a la gente, nunca he soportado las injusticias”, comenta. Su sueño de adolescente era vivir del canto y ser policía nacional, y a lo largo de los años fue compaginando ambas aspiraciones, consciente de que “luego el destino te guía por donde él tiene establecido”.

"La ópera está encasillada en un mundo elitista, pero es más asequible de lo que parece"

Aunque comenzó cantando “por instinto” (Cortés recuerda que su familia, emocionada, grabó una cinta de casete de un momento en el que el padre cantaba una jota y el vástago entró a tono y tempo), el policía entonces empezó a estudiar solfeo, técnica vocal y se formó concienzudamente, entre otros, con el tenor Pedro Lavirgen. En paralelo, y tras años de esfuerzo, entró a formar parte de la Policía Nacional, donde lleva ya trece años. El zaragozano hizo prácticas en la Jefatura Superior de La Rioja, juró el cargo y luego fue destinado a la Brigada Local de Información de Cornellá (la secreta), antes de mudarse a los radiopatrullas de Calatayud. “Eso fue un cambio radical, pasé a tener contacto directo con el ciudadano y estuve más expuesto”. Después recaló en la Jefatura Superior de Zaragoza, donde ha trabajado en la Unidad de Coordinación Operativa Territorial, en la Delegación Regional de Estadística y en el Gabinete Técnico del Jefe Superior para preparar actos protocolarios, asistencias al jefe superior, comunicaciones con Delegación del Gobierno...

“Cuando entré en la Policía Nacional nunca imaginé que podría formar parte de la imagen corporativa. Pensaba ‘soy un agente y cuando mi trabajo me lo permita cantaré mis cosas a nivel particular’. Así que fue una sorpresa y orgullo cuando empezaron a contar conmigo en los actos oficiales”, explica Cortés, que ha intervenido en la misa del patrón, el homenaje a los compañeros fallecidos en acto de servicio o, incluso, en el funeral de Estado por sus compañeros asesinados en la embajada de Kabul.

Cortés tiene su propio canal de Youtube y ahí pueden verse decenas de recitales. Desde las audiciones a ciegas de ‘La Voz’ hasta alguna intervención junto a Montserrat Caballé. En ambos casos interpreta una de sus arias favoritas: “Es ‘Una furtiva lágrima’, del melodrama ‘L'elisir d'amore’. Está entre mi repertorio preferido y funciona como una especie de talismán. Noto un vínculo especial entre la gente y yo cuando la canto. Hay cierta magia y logré que Paulina Rubio se girase en las audiciones”, cuenta.

Aquella experiencia televisiva, “todo un escaparate”, fue un antes y un después en su trayectoria y, también, unos meses de auténtica locura. “Hice todas aquellas grabaciones cogiendo días de vacaciones del trabajo. Venía a Zaragoza, trabajaba como policía, viajaba a Madrid, grababa, compatibilicé todo. Esperaba y deseaba que al acabar el concurso tuviera más recompensa, pero poco después de terminar la covid también fue la puntilla que no nos dejó despegar”, lamenta.

A Cortés, no obstante, no le faltan citas ni fechas y, a corto plazo, se le podrá escuchar en el Día de la Patrona de la Policía de Andorra (el próximo martes) o el 26 de junio en la sala Mozart del Auditorio junto a la Banda de Música de Muel. También acostumbra el cantante a colaborar con la banda de la Academia General Militar (su 'Novio de la muerte' lleva 3,5 millones de reproducciones)  y con la Sinfónica de la Policía Nacional, que tiene su sede en Madrid.

Cortés, trabajando en la sede del paseo de María Agustín.
Cortés, trabajando en la sede del paseo de María Agustín.
Guillermo Mestre

Para no perder la forma (“la vida del cantante es similar a la del deportista de élite: hay músculos que tonificar y mantener las sensaciones”), Cortés ensaya casi a diario y no deja de escuchar al que considera su gran referente: Alfredo Kraus. “Lo he estudiado, escuchado, observado… Dentro de la cuerda de tenor somos del mismo repertorio, salvando las distancias, claro”.

El policía zaragozano escucha lírica la mayor parte del tiempo, aunque también le gusta el pop y se siente especialmente interpelado por las rancheras. No descarta grabar un disco con sus mejores interpretaciones en un futuro no muy lejano, aunque reconoce que “es un género complicado”. “Es difícil hacer que la juventud se interese por la zarzuela o el ‘bel canto’. La ópera está encasillada en un mundo elitista, pero es más asequible de lo que parece”, asegura. La prueba la tiene presente, dado que sus intervenciones televisivas contaron siempre con el respaldo y el voto masivo del público y eso, asegura, lo lleva en el corazón. 

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