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Jesús Ballarín, agricultor cerealista de regadío de la hoya de Huesca

"A estos costes ya nos estamos pensando si dejar de sembrar maíz"

La escasez de este cereal por culpa de la paralización de las importaciones de Ucrania ha hecho replantearse a Jesús Ballarín si lo va a cultivar o no.

Jesús Ballarín, cerealista oscense, junto a su tractor.
Jesús Ballarín, cerealista oscense, junto a su tractor.
J. B.

Jesús Ballarín produce cereal y forrajes en un total de 100 hectáreas de regadío situadas en las localidades oscenses de Alcalá del Obispo y Buñuales. Tendría que estar ahora planificando la próxima siembra de maíz, pero asegura que se está pensando si cultiva o no, precisamente en un momento en un momento de escasez de este cereal debido a la paralización de las importaciones de Ucrania.

No es un capricho, es casi una imposibilidad. Hasta ahora el precio de la electricidad que utiliza para su sistema de riego no suponía el mayor quebradero de cabeza porque contaba con un contrato que mantenía este coste a 40 euros el kilowatio, pero su compañía eléctrica ya le ha comunicado que esta situación se ha acabado y que ahora su gasto será de acuerdo a la cotización diaria del mercado. "Es imposible, no podemos pagar 400 euros un día, y al siguiente 500 y al otro 600. Y lo peor es que no sabemos hasta donde va a llegar", explica Ballarín, que reconoce que aunque el cereal cotiza al alza, con estos gastos el precio tendría que ser tan elevado que sería inasumible para la viabilidad de la ganadería. "Estamos en un momento muy crítico y tenemos mucha preocupación", insiste.

Ballarín llegó al sector agrario en 2012 a través de los planes de incorporación. Como muchos otros jóvenes que comienzan en la provincia de Huesca con pequeñas explotaciones, este agricultor de 40 años complementa sus ingresos realizando trabajos a terceros -por ejemplo en el momento de cosechar-, que ahora ven peligrar porque serán inviables debido al alto coste de los carburantes. "En apenas nueve días, el gasóleo B (agrario) se ha encarecido un 68%. El día 1 de marzo lo pagábamos a un euro, el día 9 costaba ya 1,68. Esto es inasumible y además no lo vamos a poder repercutir a nuestros productos ni servicios", señala Ballarín, que muy gráficamente se ha colgado una señal de ‘prohibido el paso’ en su tractor, porque subirse a él es "prohibitivo".

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