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Tercer Milenio

En colaboración con ITA

La experiencia de una primatóloga aragonesa en Senegal: un año entre babuinos ‘hippies’

Me siento afortunada. He tenido la oportunidad de conocer nuevas culturas, de vivir en un clima tropical y de observar el comportamiento de unos babuinos de la mejor manera posible: caminando entre ellos como una más. Todo esto se lo debo a la primatología, una ciencia que no ha hecho más que empezar.

La primatóloga Laura Camón ha estudiado el comportamiento de los babuinos de Guinea (Papio papio) en el Parque Nacional de Niokolo-Koba, en Senegal.
Las algas donde bebe este babuino, en el Parque Nacional de Niokolo-Koba (Senegal), dan al agua un color anaranjado
Laura Camón

Me presento: mi nombre es Laura Camón, tengo 27 años y hace unos meses volví a Zaragoza después trabajar, nada más ni nada menos, que en el corazón del Parque Nacional de Niokolo-Koba, en Senegal. Cada mañana me levantaba muy temprano junto con mis compañeros para salir en busca de un grupo de babuinos de Guinea (Papio papio). Los seguíamos durante toda la mañana para tomar datos sobre sus interacciones sociales. Para ello, conocíamos y éramos capaces de identificarlos a todos. ¡Más de cien! Al mediodía, nos despedíamos de los babuinos y volvíamos al campamento para comer, limpiar los datos y descansar.

Esta ha sido mi vida durante un año. Todo comenzó con una oferta laboral que encontré en Twitter. Julia Fisher: “Recordatorio: Ofertamos dos posiciones de asistente de investigación para trabajar con babuinos de Guinea en Senegal. Fecha límite enero. Por favor RT”.

El nombre de Julia Fisher me sonaba porque es una primatóloga alemana bastante conocida dentro del mundillo, así que investigué un poco más, me interesó lo que encontré y mandé mi solicitud. Actualmente es la investigadora principal del laboratorio de etología cognitiva del Deutsches Primatenzentrum, un centro de investigación de primatología que se encuentra en Götingen, Alemania. En 2007 inauguró el campamento en el que he vivido y, desde entonces, su equipo ha publicado muchos artículos científicos sobre los babuinos de Guinea. Pero... ¿qué tienen de especial estos animales para que se decidiera montar el campamento?

Un poco de contexto… Para poder explicarlo vamos a viajar cien años atrás. En 1915, Albert Einstein publicó la teoría de la Relatividad General, explicando principios fundamentales del universo y solo tres años después, Max Planck recibió el premio Nobel por sus estudios sobre física cuántica. Se estaban descubriendo las leyes que rigen lo más pequeño, el mundo atómico, pero se sabía muy poco sobre el comportamiento de nuestros hermanos, el resto de los animales.

No obstante, desde la publicación de ‘El origen de las especies’ de Darwin en 1859, había empezado a crecer entre los científicos el interés por la conducta de los primates. En 1916, Robert Mearns Yerkes empezó a estudiar la inteligencia de los primates en un laboratorio, aunque no fue hasta 1931 cuando Clarence Ray Carpente realizó investigaciones rigurosas en su hábitat natural. Pero, al estallar la Segunda Guerra Mundial, hubo que esperar 30 años para que la famosa Jane Goodal se encontrara con los chimpancés.

La investigación de los primates lleva cuatro días como quien dice. Teniendo en cuenta que hay más de 500 especies de primates, os podréis imaginar que de la inmensa mayoría aún no se sabe prácticamente nada. Además, más del 50% está en peligro de extinción. La mayoría de las especies de primates son arborícolas y, debido a las altas tasas de deforestación, estamos ante un grupo especialmente vulnerable. Así que, en pleno siglo XX,I aún se plantean investigaciones cuyo principal objetivo es describir el comportamiento básico de una especie de primate.

¿Y qué hay de los babuinos?

Existen seis especies distintas de babuinos. Algunas de ellas, como los babuinos chacma (Papio ursinus), han sido muy estudiadas y su comportamiento social es conocido. Sin embargo, antes del año 2007 no se sabía prácticamente nada sobre los babuinos de Guinea, por lo que nuestro proyecto surgió simplemente del interés por esta especie desconocida. 

Además, los babuinos son importantes para el estudio de nuestra evolución ya que viven en hábitats muy parecidos a los que se piensa que vivieron los primeros humanos. Sus sistemas sociales son bastante complejos y, al haber varias especies de babuinos, se puede hacer un estudio comparado, lo que siempre es muy interesante en ciencia. Cuando Julia Fisher llegó a Niokolo-Koba y se encontró con grandes tropas de babuinos de Guinea, lo tuvo claro y decidió montar el campamento.

Los inicios no fueron fáciles. Para estudiar primates tienes que poder seguirlos sin modificar su comportamiento, es decir, los tienes que habituar. Para ello se sigue al grupo desde una distancia prudente cada día hasta que se acostumbran a tu presencia y les eres totalmente indiferente. No todas las especies de primates tardan lo mismo en habituarse, algunas lo hacen realmente rápido y, en menos de un año, ya puedes estar tomando datos. En cambio, costó tres años habituar a los babuinos de Guinea, pero mereció la pena la espera porque descubrieron que estos babuinos son realmente muy interesantes.

La primatóloga Laura Camón ha estudiado el comportamiento de los babuinos de Guinea (Papio papio) en el Parque Nacional de Niokolo-Koba, en Senegal.
La primatóloga Laura Camón ha estudiado el comportamiento de los babuinos de Guinea (Papio papio) en el Parque Nacional de Niokolo-Koba, en Senegal.
Laura Camón

¿Agresivos o amistosos? Lo que ya sabemos sobre los babuinos de Guinea

Desde 2010, en el campamento de investigación en primatología del Parque Nacional Niokolo-Koba se ha estado llevando a cabo una investigación a largo plazo en la que se monitorean todas las dinámicas y comportamientos sociales de estos babuinos. Al mismo tiempo, han pasado varios estudiantes de doctorado desarrollando sus propias investigaciones. A día de hoy su sistema social se conoce bastante bien.

Su organización social es multinivel. La unidad es el nivel más básico y está formada por un macho y las hembras con las que se reproduce. A su vez, se juntan con otras unidades y machos sin hembras constituyendo el siguiente nivel de organización social: la partida. Los machos de la misma partida tienen un vínculo social fuerte y pueden estar relacionados filogenéticamente, ya que en esta especie son las hembras el género dispersante, las que dejan su grupo y se van a otro. Distintas partidas se juntan para dormir y, a lo largo del día, puede ser que se separen o que pasen también todo el día juntos. Al conjunto de estas partidas se le llama ‘gang’ y constituye el tercer nivel. Por último, varias ‘gangs’ pueden llegar a coincidir, reuniendo a cientos y cientos de babuinos. Esto es la comunidad.

Si has visto documentales sobre babuinos seguramente tienes la idea de que son primates muy agresivos entre sí, ya que los machos luchan violentamente por el acceso a las hembras y por una mejor posición en la jerarquía. Esto es probablemente porque la mayoría de los documentales tratan sobre los babuinos chacma, pero gracias a investigaciones como esta sabemos que no todas las especies son así. 

De hecho, podríamos decir que los babuinos de Guinea son bastante ‘hippies’. Por ejemplo, están cada dos por tres tocándose los genitales entre sí. En otros casos, sobre todo si la relación de amistad no es muy estrecha, no se llegan a tocar los genitales, sino que simplemente se tocan otra parte del cuerpo. Este comportamiento, denominado ‘greeting’, tiene la función de afianzar los vínculos sociales y la realizan todos los individuos. Se considera un comportamiento ritualizado porque repiten constantemente los mismos patrones de forma reiterada a lo largo de todo el día.

Lo que aún no sabemos: ¿cómo se relacionan con el entorno?

Ahora que ya conocemos su sistema social ¿Cuál es el siguiente paso? En realidad, esta investigación no ha hecho más que empezar. Aún no conocemos el comportamiento ecológico de esta especie, es decir, su relación con el entorno. ¿Qué comen? A lo largo del día se van moviendo de unas zonas a otras, ¿cómo eligen a dónde ir? ¿Hay individuos que lideran el grupo? ¿Tienen en cuenta la presencia de depredadores a la hora de seguir un rumbo? ¿O solo dan importancia a las fuentes de alimento?

Sabemos que los machos forman amistades entre sí y son muy tolerantes, pero ¿hasta qué punto pueden llegar a cooperar? Ya se han empezado a estudiar también las relaciones sociales de los juveniles, porque una parte importantísima del comportamiento de los primates es su desarrollo hasta que son adultos. ¿Se observan diferencias entre machos y hembras? Al ser las hembras el género dispersante ¿tienden a relacionarse más con babuinos de otros grupos desde que son pequeñas?

Aparte de los datos sociales, también se han estado tomando muestras fecales para análisis hormonal y genético. Al conocer su parentesco se pueden empezar a hacer estudios muy interesantes. Por ejemplo: ¿reconocen los machos a sus crías? Esto puede parecer una tontería, pero no lo es. Como las hembras son las que se dispersan, las que cambian de grupo, hay veces que una hembra se junta con un macho estando ya embarazada, ¿se comportará este macho con la cría como si fuera suya? Como veis ¡aún queda mucho por investigar!

Laura Camón Primatóloga

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