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coronavirus

¿Qué hay dentro de un test de antígenos? Y no es solo plástico y papel

La apariencia simple de un kit de autodiagnóstico esconde tecnología que permite simular la reacción del sistema inmunitario ante el ataque de un virus.

Operon, empresa de Zaragoza que fabrica test rápidos y PCR en Cuarte de Huerva.
Operon, empresa de Zaragoza que fabrica test rápidos y PCR en Cuarte de Huerva.
Toni Galán

Los test de autodiagnóstico se han convertido en un indispensable en los armarios de los medicamentos en muchos hogares en esta séptima ola de covid-19 en Aragón, en la que sirven incluso para confirmar un positivo desde casa. Sus ventas se han disparado en las farmacias estas últimas semanas, y sus precios, hasta que el Gobierno ha anunciado que va regularlos, fijando máximos. Llegaron a pagarse de 2 a  10 euros en diciembre. Pese a que ha habido momentos de escasez y de escalada de precios, ha habido quien ha desperdiciado alguno abriéndolo para ver qué había dentro de la 'cassette' en la que se deposita la muestra. Su reacción ha desencadenado todo un torbellino de respuestas en las redes sociales. 

El primer comentario que ha encendido las redes sobre el contenido del test ha sido despectivo, en cuanto a lo que el usuario consideraba "super tecnología de plástico". Sin embargo, pese a la apariencia sencilla, dentro se produce toda una reacción que reproduce en una tira cómo responde el sistema inmunológico de una persona al ataque de un virus. Los primeros en aparecer en el mercado fueron los de embarazo, hasta extenderse para un amplio abanico de enfermedades respiratorias o intestinales. Este tipo de test se utiliza también en los controles de drogas para averiguar si se han consumido.

A la hora de analizar un kit de diagnóstico, la mayoría de la población se ha familiarizado ya con su contenido. Dentro de la caja hay un hisopo de recogida de muestra, el bastoncillo que se mete en la nariz o la boca; el vial (vasito con la disolución, cerrado con un tapón) y la 'cassette' para recoger la muestra. Desde Operon, fabricante zaragozano de test rápidos, detallan que el líquido es una ‘solución tampón’ con detergentes. "Cuando el hisopo con la muestra se mezcla con ellos, como el jabón rompe el virus, la proteína N queda a la vista y eso es lo que los anticuerpos específicos capturarán posteriormente en la tira reactiva", explican desde la compañía que se convirtió en 1990 en el primer fabricante en España de test rápidos.

En una bolsa de aluminio se incluye el dispositivo de reacción y el saquito desecante. "La bolsa es de aluminio porque hay que proteger el test tanto de la luz como de la humedad; el desecante 'secuestra' la posible humedad", añaden.

Dentro de la carcasa de plástico se encuentra la tira reactiva. En ella se mezclará la muestra que se ha tomado de la nariz con los anticuerpos. Estos se pueden conseguir en el propio laboratorio. La nitrocelulosa, que sirve para facilitar que el líquido de la muestra fluya y se sitúe debajo de las líneas que marcarán el resultado del test (la C o línea de control y la T o línea del test). "Esto sucede gracias a un fenómeno denominado inmunocromatografía", indican. Esta técnica de inmunodiagnóstico es una de las más modernas y se caracteriza por la sencillez y rapidez. La parte que aparece levantada a la izquierda es el absorbente final. 

En la nitrocelulosa se encuentran depositadas dos líneas de anticuerpos específicos C y T. La línea de control C que capturará las nanopartículas de color azul indican que el test se ha desarrollado de forma correcta. En el caso de una muestra positiva en la línea T, la línea de anticuerpos específicos para los antígenos de SARS-CoV-2, se capturará la proteína N que previamente han reaccionado con las nanopartículas rojas y formarán la línea roja de test T.

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