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¿Qué le susurran los niños aragoneses a los Reyes Magos?: “Quiero un paraguas para protegernos del virus”

Ni las mascarillas, ni la distancia social ni el miedo al contagio han podido con algo que es todavía más poderoso que todo eso: la magia de Sus Majestades.

Foto de la cabalgata de los Reyes Magos de Zaragoza
Foto de la cabalgata de los Reyes Magos de Zaragoza
Guillermo Mestre

Como cada año por estas fechas, Sus Majestades los Reyes Magos han estado muy atareados para lograr llegar a prácticamente cada rincón de Aragón haciendo las delicias de los más pequeños de la casa. Sin embargo, aunque la ilusión es la misma, muchas cosas han cambiado. Las mascarillas, la distancia social o el miedo al contagio han estado muy presentes durante una de las semanas más mágicas del año. Eso sí, nada ha podido con los poderes de Melchor, Gaspar y Baltasar.

Uno de los lugares que visitaban Sus Majestades era el Centro Comercial El Caracol, donde recibieron a cientos de niños durante varias jornadas y, para los más tardanos, incluso llevaron consigo uno de sus buzones mágicos. Hasta allí se desplazaban Sonia, Alba o Nancy, quienes aseguraban haber sido muy buenas este año. “¿También en el cole?”, insistía Melchor. Entre sus peticiones, no faltaban los juguetes de moda, aunque se colaban algunos regalos antes impensables. “Salud para sus familias y amigos, abrazos para los abuelos, hasta un paraguas para protegerse del virus en su casa”, asegura Baltasar.

Un emocionadísimo y vergonzoso Iker (4) pedía un Koala y una hucha, mientras que Alejandro (5), acompañado de su hermana Martina, de tan solo cinco meses, les avisaba de que tendrían galletas y leche en su casa para tomarse un descanso: “¡Vivimos en Zaragoza!”, les recordaba, por si olvidaban el dato.

El pequeño Iker entrega su carta a los Reyes en El Caracol.
El pequeño Iker entrega su carta a los Reyes en El Caracol.
C.I.

En su trepidante viaje, los reyes, en este caso acompañados de sus reinas, recalaban en el barrio Oliver de la capital aragonesa. “Había sido una actividad poco publicitada y acudió mucha gente, se nota que había ganas de vivir la ilusión, aunque fuera con las medidas sanitarias”, explica Luna, una de los pajes de Sus Majestades. Además, en su caso recibió en mano una carta del grupo de infancia del centro de tiempo libre del barrio, en el que pedían “que cuidásemos el planeta y que intentásemos conseguir un mundo mejor y que Zaragoza escuche más las propuestas de la infancia y adolescencia”, añade.

Gracias a su capacidad para estar en varios sitios a la vez, los niños también han podido disfrutar de Sus Majestades en Puerto Venecia. Aunque este año, las peticiones han sido “distintas”, confesaba Melchor. “Como teníamos a los pequeños citados, hemos comprobado que a muchos les pillado confinados. Han venido sus padres o tíos y les hemos atendido por videollamada”, reconoce. Entre los regalos estrella, cocinitas, cromos, muñecos de acción o bebés llorones, se intercalaban con mensajes complicados, como “salud para su familia, o besos para los abuelos que están confinados y no se los puedo dar yo”, relata.

“La verdad es que hay que estar muy preparado psicológicamente para escuchar algunas cosas. Hace tres Navidades no te pedían nada de esto”, admite Melchor. Sin embargo, asume con gusto la responsabilidad de compartir unos minutos con estos niños: “Para la mayoría va a ser un recuerdo imborrable”.

Un traje de superhéroe para acabar con el bicho

Este año, Sus Majestades tenían una nueva parada en La Torre Outlet Zaragoza, donde han estado durante dos semanas. La pandemia también ha dejado peticiones que no han dejado indiferente a los reyes como “Que se acabe el bicho”. “Los niños le piden que se acabe el coronavirus y mucha salud para sus familias, aunque como muchos no entienden la situación, piden sobre todo juguetes. Un pequeño pidió un traje de superhéroe para pelear contra el virus”, explica Baltasar.

Tampoco faltaban a su cita con los niños de Farlete, en el desierto de Monegros, donde pedían a Sus Majestades “que se acabasen las mascarillas”, mientras que, tras vivir su primer año sin cabalgata, en Quinto volvían a pasear en la tradicional carroza real. El año pasado, Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron las calles de Quinto en solitario, cada uno por una zona del pueblo, saludando a los niños que asomaban a través de las ventanas. “No es la normalidad, pero se le acerca un poco. Al menos nos ven y se alegran”, admite Gaspar. Tras el paseo, Sus Majestades repartieron los regalos en la iglesia del pueblo, con limitaciones de aforo y tiempo en unas Navidades marcadas por la conformidad, aunque forzada: “Es mejor que nada”.

Sus Majestades, en Villanúa.
Sus Majestades, en Villanúa.
Heraldo

Tampoco se olvidaban de los vecinos de Villanúa, en Huesca, donde, cansados tras el largo viaje, proseguían con el reparto de regalos, eso sí, a distancia y, de nuevo, con mascarilla. “Aquí han pedido muchos libros, y juguetes didácticos”, destaca Melchor, que reconoce que echa de menos ese momento en el que el niño se acercaba a ellos, para charla un buen rato, temblando de emoción y miedo: “La ilusión es la misma, les sigue cambiando la cara, aunque se encuentren a metro y medio”.

En descapotable, remolque, carroza o a caballo, como ha sido en el caso de Valderrobres, Teruel, donde Sus Majestades han tenido la oportunidad de repartir los juguetes a los más pequeños del pueblo en la plaza de España. “Lo que más han pedido ha sido salud para toda la gente, que nos acordemos de los niños de África y, sobre todo, que se acabe el coronavirus”, asegura Melchor. Palabras que se han quedado grabadas en sus mentes pues, aseguran, los niños aragoneses han demostrado con creces su solidaridad.

Los otros Reyes Magos

Desde hace más de una década, existe la iniciativa ‘Reyes Magos de verdad’ por la cual más de 11.000 niños y personas mayores en situación de vulnerabilidad de toda España han recibido sus propios regalos este año. Un proyecto que nace en Madrid de la mano de un grupo de voluntarios con una simple frase: “Para qué voy a escribirles, si nunca recibo lo que pido”. “Los niños que viven en centros de acogida están acostumbrados a recibir “las sobras” o juguetes rotos que otros niños con más suerte ya no usan, y también merecen disfrutar del momento mágico de recibir el regalo que quieren”, explica Cristina Lozano, coordinadora del proyecto en Aragón, donde nace hace un año.

Los Reyes Magos de verdad, en Ibercaja.
Los Reyes Magos de verdad, de la mano de Ibercaja.
Heraldo

Por eso, no se trata de un regalo cualquiera, sino que son ellos quienes, a través de sus propias cartas, comparten sus deseos, sueños e ilusiones con los más de 180 trabajadores de la entidad bancaria Ibercaja que, este año, se ha sumado a la aventura. Gracias a estos Reyes Magos de carne y hueso, 350 niños en situación de vulnerabilidad han visto cumplir sus sueños: “A estos voluntarios los denominamos pajes reales, y a cada uno de ellos se les han adjudicado tres niños o tres deseos, con un precio de entre 25 y 35 euros por regalo”.

¿Qué hace Correos con las cartas de los Reyes Magos?

Desde hace 26 años, Correos cuenta con un Departamento de Envíos Extraordinarios para que todos los niños y niñas puedan enviar su carta a Papá Noel y a Sus Majestades Los Reyes Magos. Este año, en nuestro país se han colocado cerca de 600 buzones especiales, de los cuales, 13 se han ubicado en Aragón, distribuidos entre Zaragoza capital (6), Huesca, Barbastro, Monzón, Fraga, Ejea de los Caballeros, Calatayud y Alcañiz.

Fuentes de Correos aseguran que estos reciben cada año miles de cartas por estas fechas, y que todas estas misivas, dirigidas tanto a sus majestades los RRMM de Oriente como para Papa Noel, Santa Claus, Olentzero -en el País Vasco-, etc. “Tanto los buzones especiales como los convencionales de la vía pública reciben desde principios de diciembre cientos de cartas dirigidas a los Reyes Magos que “prioritariamente” llevamos a destino, independientemente del lugar de depósito”, admiten.

Además, en los últimos años la tecnología también ha llegado hasta el Lejano Oriente y los más pequeños pueden hacer llegar sus cartas a través de la oficina virtual del Departamento de Envíos Extraordinarios, vía correo electrónico o por las apps disponibles.

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