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Primera vacunada en Aragón: "Nunca imaginé que el virus iba a durar tantísimo"

Emilia Nájera, la primera persona vacunada en la Comunidad, ha recuperado parte de su "vida normal», pero aún tiene "miedo"y pondrá el brazo las veces necesarias.

Emilia Nájera en la residencia Romareda de Zaragoza antes de Nochebuena
Emilia Nájera en la residencia Romareda de Zaragoza antes de Nochebuena
Toni Galán

Un año después de poner rostro y voz a la esperanza en que los pinchazos fuesen el inicio del fin de la pandemia, Emilia Nájera ha recuperado parte de su "vida normal", pero reconoce que aún tiene "miedo"a los contagios y que para ella no hay cansancio vacunacional que valga. "Nunca imaginé que el virus iba a durar tantísimo. Cuando me vacunaron por primera vez ya pensaba que duraría un tiempo y no iba a ser tan fácil, pero no que estas navidades estaríamos así. Cierro los ojos y me entristezco mucho, pero si no fuera por las vacunas todo sería mucho peor. Esto lo tengo muy claro", asegura a sus 81 años

Todas las tardes de los martes y jueves acude desde la residencia de mayores Romareda de Zaragoza "en el autobús amarillo"a la Asociación Parkinson Aragón, de la que tiene el carné número 99 y es una de sus fundadoras. "Hacemos terapia ocupacional y también trabajamos algunos ejercicios con la logopeda y la fisioterapeuta. Los martes hay una psicóloga estupenda para hablar. Ese día me voy de aquí a las tres y cuarto y vuelvo a las nueve menos cuarto de la noche. Cuando llego me suben la cena a la habitación, es una maravilla", explica sobre el trajín que lleva.

Puede presumir de ser la socia, ya de honor, más antigua que continúa acudiendo a las sesiones. Le iban a hacer un homenaje que se ha tenido que posponer por la situación epidemiológica y que espera "con mucha ilusión, porque es como mi segunda o tercera casa". Padece parkinson desde hace 38 años y asegura que lo ha llevado "muy bien"porque "soy muy severa y estricta con la medicación y con todos los ejercicios que he tenido que hacer en cada momento".

Estos últimos días no ha salido mucho "porque con el frío, la niebla y tantos casos con la ómicron"le da "algo de miedo y temor". También tiene algo que ver que todavía está acostumbrándose a manejar su nueva silla eléctrica. La Nochebuena y la Navidad ha preferido pasarlos en la residencia. "Es una decisión que he tomado yo. Cada vez necesito más ayuda para todo, que las casas estén muy preparadas y no puedo valerme por mí misma para muchas cosas. Aquí es todo mucho más sencillo", reconoce. Por supuesto, no faltarán las llamadas ni las visitas de los suyos, entre ellos sus dos hijas y sus cuatro nietos. También ha recuperado la salida de los domingos con su hermano, "con él me doy una vuelta por aquí por la Romareda, no muy lejos, y nos tomamos algo en una terraza".

Escritos de una etapa "difícil"

Aunque por el parkinson cada vez más le cuesta coger un bolígrafo o un lápiz, Emilia escribe "como puedo"un cuaderno con sus vivencias. Lo ha seguido haciendo desde que se desencadenó la pandemia y le ha tocado superar otra etapa "muy difícil", que no la única de su vida. Un capítulo importante en estas memorias es el 23 de abril, Día de Aragón, cuando recibió la Medalla de Oro de las Cortes en nombre del colectivo de personas mayores de las residencias.

Su última "gran aventura"fue el viaje a Madrid con su hija Eva, el pasado 15 de julio, para asistir en la Plaza de la Armería del Palacio Real al homenaje oficial a las víctimas de la pandemia. "Hacía por lo menos 20 años que no hacía un viaje tan largo. Todo salió bien y fue muy divertido, aunque al principio tuvimos problemas con los billetes del AVE. En la ceremonia me hice fotos con todo el mundo y luego estuvimos paseando, 10 kilómetros hice con la silla", recuerda de esa jornada.

De su día a día en el centro cuenta que la han trasladado del módulo cinco al tres, "donde las auxiliares también son fantásticas", porque van a hacer obras para acondicionar una unidad de convivencia con habitaciones más amplias y espacios comunes. Para estas fiestas ha participado en un taller para confeccionar la estrella fugaz y pintarla. y espera poder ver alguna de las actuaciones que hay programadas. Para Reyes el centro ha organizado el amigo invisible con la plantilla. ¿Volverá a vacunarse? No duda en la respuesta: "Por supuesto, me pondré todas las vacunas que haga falta".

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