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fuerzas y cuerpos de seguridad del estado

El olfato policial tiene cuatro patas

Entre la Policía Nacional y la Guardia Civil, Aragón tiene casi 40 perros para detectar explosivos, drogas, personas desaparecidas o sepultadas… La relación que tienen con sus guías es muy especial.

Varios de los perros de la Guardia Civil y de la Policía Nacional de Aragón.
Varios de los perros de la Guardia Civil y de la Policía Nacional de Aragón.
Heraldo

Se llaman Malibú, Jara, Mara, Trufa, Coca, Coni… No son agentes con oposición, pero su trabajo es fundamental para el éxito de algunas operaciones policiales. La Policía Nacional y la Guardia Civil cuentan con casi 40 perros adiestrados para labores como la detección de drogas, de explosivos, de personas desaparecidas… No son una herramienta de trabajo más, son miembros del equipo que llegan a tener un vínculo especial con sus guías. Esta semana se ha celebrado el día del perro de trabajo, la Delegación del Gobierno en Aragón está divulgando la imagen de sus canes en las redes sociales.

La Policía Nacional cuenta con una ‘plantilla’ de 23 perros, que cubren el territorio aragonés, Navarra y La Rioja. Hay diez guías, cada uno de los cuales tiene asignado al menos dos perros, uno para explosivos y otro para drogas y billetes. Si se requieren servicios especiales (rescates de personas sumergidas, detección de acelerantes del fuego, de restos biológicos o químicos…) hay que recurrir a los perros que se adiestran en Madrid.

Borja Lete, subinspector y jefe de la Unidad de Guías Caninos de la Jefatura Superior de Policía de Aragón, cuenta que los agentes dedican “la mitad de su jornada al adiestramiento de los perros y la otra mitad, a hacer distintos servicios”. La formación de los canes es fundamental para que, cuando llegue la hora de la verdad, estén listos para la acción.

Una parte de sus servicios son ordinarios. Solo en Zaragoza hay una ‘rueda’ de cien puntos críticos (estaciones de tren, sedes institucionales, redes de comunicaciones...) por los que pasan para revisar que no haya explosivos. Además, hacen ronda por las estaciones para detectar posibles entradas o salidas de droga. Los perros (y sus guías) acuden también a servicios extraordinarios cuando les requiere alguna unidad para detectar alguna sustancia en vehículos o viviendas, principalmente.

Lete señala que el vínculo entre estos animales y los agentes que los llevan es “tan necesario como inevitable”. De hecho, muchos de los guías eligen tenerlos en sus casas y convivir con ellos. “Solo en el trabajo estamos ocho horas con ellos y buena parte del tiempo estamos entrenando, algo que para ellos es un juego. Por eso, el vínculo que se crea es muy fuerte”, explica el subinspector.

La mayoría de los perros de la Policía Nacional son pastor alemán o pastor belga malinois, aunque también hay algún ejemplar de agua o de caza. “Depende de los guías, pero para mí un buen perro tiene que ser potente, con un instinto de caza brutal, que no tenga miedo a escenarios nuevos pero que al mismo tiempo sea sociable, sin conductas agresivas hacia las personas o los otros perros”, explica Lete.

Para detectar los perros más adecuados, se hace una primera criba a las siete semanas de vida del animal, aunque no es hasta el año cuando se ve si tiene o no esas cualidades. Se jubilan hacia los 8 años, y entonces algunos se quedan con sus dueños, mientras que otros se dan en adopción con dos asociaciones especializadas en una jubilación digna para estos animales: Héroes de Cuatro Patas y Adopta K9.

En este vídeo podemos ver a Mara, de la Policía Nacional, y Ara (de la Guardia Cicil) en acción.

Luego, su papel en ocasiones es protagonista en algunas operaciones, como el atentado contra la Basílica del Pilar de 2013, el envío de cuatro cartas bomba por un grupo anarquista en 2017 o, más recientemente, la detección de un camión con 150 kilos de marihuana.

La 'patrulla canina' de la Guardia Civil en Aragón

La Guardia Civil, por su parte, actualmente tiene 15 perros repartidos por distintas comandancias. Se denomina Servicio Cinológico, y en Aragón su responsable es el cabo primero Antonio del Puerto: “El perro es una herramienta más para distintos servicios, pero en realidad es mucho más que eso por la relación que tenemos con ellos”, señala.

En Aragón hay perros para buscar drogas, explosivos y personas. Este último es un trabajo especialmente importante en el Pirineo por las avalanchas y por los excursionistas que se pierden en la montaña. Ahora para ellos llega la temporada alta de trabajo.

Para entrenarlos, los guías les enseñan previamente el olor que quieren que detecte. Cuando lo encuentra, se le da un premio, una golosina o un juguete. “Se le puede enseñar a encontrar cualquier sustancia que tenga un olor”, apunta este cabo primero de la Guardia Civil. En este cuerpo los guías también pueden optar por tener a los perros en sus domicilios, y también se suelen elegir a los pastores alemanes y a los pastores belgas malinois para llevar a cabo estos trabajos: “Son muy nerviosos y activos, y tienen muy buena actitud para el trabajo”. 

Para entrenar con ellos se les esconde droga, o se pide a algún voluntario que se ‘pierda’ en el bosque. La localización de personas mayores extraviadas es una de sus principales labores. “Hace mes y medio se escapó un señor mayor con alzheimer de una residencia. Estaba en Garrapinillos escondido entre unas matas. Si hubiera pasado la noche así, no creo que hubiera sobrevivido”, cuenta Del Puerto.

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