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Adiós a los exámenes de recuperación en la ESO: "Se tiene en cuenta una evaluación continua"

El Gobierno aragonés y la comunidad educativa ven con buenos ojos el plan ministerial, aunque los padres de la concertada esperan que los alumnos “no pierdan una oportunidad”.

Clases en el instituto Félix de Azara de Zaragoza
Clases en el instituto Félix de Azara de Zaragoza
Toni Galán

Los exámenes de recuperación parecen tener los días contados para los alumnos aragoneses de la ESO. Si el decreto que prepara el Ministerio de Educación avanza sin cambios, este mismo curso se eliminarían las pruebas extraordinarias que habitualmente tienen que hacer quienes suspenden alguna asignatura. Esto no quiere decir que vaya a haber un aprobado general, ni que nadie vaya a repetir; en este caso, será un equipo formado por profesores del centro los que decidirán si el alumno pasa o no al curso siguiente.

Algunas comunidades autónomas ya han avanzado que mantendrán los exámenes de recuperación. Galicia, por ejemplo, se ha opuesto rotundamente a la medida, ya que a su juicio “desincentiva el esfuerzo”, “baja el nivel” y crea “desigualdad”, en palabras de su consejero de Educación, Román Rodríguez. En el Gobierno de Aragón se ve como “una buena medida” que se aplicará cuando se aplique el Real Decreto y en los mismos términos que dicte el Ministerio, según apuntaron fuentes del Departamento de Educación. “En Secundaria existe una evaluación continua y los docentes conocen la evolución del alumnado durante el curso”, añadieron.

Actualmente, en Aragón los exámenes de recuperación son a finales de junio, apenas unas semanas después de la evaluación final. La convocatoria se adelantó por la decisión de algunas comunidades de anticipar a julio la EVAU extraordinaria, lo que hacía que los estudiantes aragoneses estuvieran en desigualdad de condiciones para elegir plaza en la Universidad.

Aunque con matices y alguna excepción, la comunidad educativa aragonesa no ha recibido mal la propuesta de suprimir los exámenes de recuperación de la ESO, que sí se mantendrían en Bachiller según el borrador del decreto ministerial. Desde la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Aragón (Fapar) recuerdan que siempre han mantenido que “no tendría que haber pruebas extraordinarias en cursos obligatorios”. “Hay que poner el énfasis en el proceso de evaluación de todo el año, no en una prueba puntual”, mantiene.

Desde la federación inciden en que “la evaluación continua es un conjunto que abarca desde 1º de Primaria hasta 4º de la ESO”, por lo que -a su juicio- “pensar en pruebas especiales no tiene sentido”. En Fapar creen que la reforma de la ley educativa tiene que ser una oportunidad “para modificar y mejorar el sistema”, así como para “revisar el currículo, la organización y la metodología”.

Sin embargo, desde los padres de la escuela concertada creen que la eliminación de los exámenes extraordinarios supone privar a los alumnos “de una oportunidad de lograr lo que no han podido conseguir” durante el curso. Concepción Ibáñez, presidenta de Fecaparagón (Federación Cristiana de Asociaciones de Madres y Padres de Aragón), quiere ver “cómo desarrolla el departamento” esta norma estatal, y espera que “en el nuevo plan no se vean perjudicados nuestros hijos al desaparecer esa oportunidad que tenían”.

Eva Bajén, presidenta de la Asociación de Directores de Institutos de Secundaria de Aragón, opina que “con una evaluación continua es mejor que el proceso termine en junio”. A su juicio, poner exámenes de recuperación ese mes justo después de la evaluación final “no mejora los resultados de los alumnos”, mientras que ponerlos en septiembre -como se ha hecho históricamente- “solo beneficia a los que tienen posibilidades económicas de contratar una academia o un profesor particular”.

“En general, la propuesta de suprimir estas pruebas no nos parece mal”, concluye Bajén. A su juicio, lo que desincentiva el esfuerzo puede ser, precisamente, los exámenes de recuperación: “Se puede interpretar que si al final se hace un esfuerzo, el resto del curso se puede relajar”. “Lo que hay que hacer es transmitir que debe ser un esfuerzo continuado”, añade. Además, considera que los equipos educativos “son profesionales” y deciden “lo mejor para cada alumno”, en referencia a si deben pasar o no al curso siguiente.

Por su parte, Juan Antonio Planas, presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía, cree que el sistema que se plantea “es mucho más justo”. En su opinión, actualmente “hay una contradicción muy grande entre el sistema de evaluación continua y el hecho de que haya un examen de recuperación, en el que el alumno depende de que tenga un día brillante, de que duerma mal o de que tenga suerte con las preguntas”.

“Lo que se va a establecer es que esto sea una evaluación de todo un curso, en la que se tengan en cuenta los deberes, el trabajo, la actitud...” valora Planas. A su juicio, la junta de profesores que tomará la decisión “es la que mejor conoce al alumno”, por lo que puede decidir con criterio “si promociona o no”. “Nos parece mucho más justo porque cuando hay una medida para todo el mundo marcada por ley, se producen injusticias”, sentencia.

Por último, Planas llama la atención de que España “algo está haciendo mal” si es “el país de la OCDE con más repetidores -más del 25% de los alumnos de menos de 15 años ha repetido curso-”. “No podemos lamentarnos sin hacer nada, hay que tomar medidas”, reclama.

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