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Las D. O. aragonesas prevén una vendimia desigual pero con garantías de calidad

Somontano estima incrementar la cifra de 2020, Borja y Cariñena reducirla y Calatayud seguirá en su media habitual.

Un momento de la recolección de las uvas en la denominación más antigua de Aragón.
Un momento de la recolección de las uvas en la denominación más antigua de Aragón.
D. O. Cariñena

La vendimia ha comenzado esta semana en el Somontano y ha dado el pistoletazo de salida a una campaña que será desigual entre las cuatro denominaciones de origen aragonesas en términos de cantidad, pero con unas garantías de calidad asegurada en cada una de ellas, según afirman sus representantes. Somontano prevé incrementos en la recogida de uva respecto al año pasado, mientras que la más grande de las denominaciones, la de Cariñena, así como la de Borja, auguran descensos, si bien en ambos casos porque 2020 fue un año excepcional, muy fuera de lo normal. En Calatayud las estimaciones son a día de hoy similares a la media habitual, pero aún queda un mes para que comience la cosecha.

La ola de calor de la semana pasada obligó a adelantar unos días el inicio de la vendimia en el Somontano, aunque la materia prima "no ha sufrido el estrés hídrico dada la buena climatología que ha acompañado en todo momento a la maduración", explicó Silvia Arruego, directora general de Bodega Pirineos, integrada en el grupo Barbadillo y que tiene el viñedo más antiguo del Somontano. En su caso habla de una calidad "excelente", que coincide con la previsión del Consejo Regulador de la denominación oscense, que cuenta con recoger entre 18 y 19 millones de kilos de uva, un 20% más que en 2020.

"Esperamos recoger más que la media de los últimos diez años, entre 28 y 30 millones de kilos, con una calidad óptima", indicó Eduardo Ibáñez, presidente de la D. O. Campo de Borja. El dato es superior a la media de los últimos 10 años (24 millones), pero muy inferior al del año pasado, en el que se recogieron 35 millones. "En esta ocasión la maduración ha sido lenta, con calor durante el día y noches frescas, lo que nos da garantías de contar con un buen producto", apuntó. La vendimia comenzará en su caso hacia mediados de septiembre y se prolongará dos meses, hasta mediados de noviembre. "Esperemos que la climatología nos respete y las bodegas puedan meter a sus barricas el fruto sano", dijo también Ibáñez, que confía en que su garnacha siga conquistando mercados y recupere las cifras de exportación previas a la pandemia.

Cariñena, que recogió 91 millones de kilos de uva en 2020, un año muy lluvioso, verá reducida esta cifra hasta los 70 millones de kilos. Este recorte, según Jesús Isiegas, técnico del Consejo Regulador de esa DO, se debe al año seco que hemos vivido y en menor medida a los efectos causados por pedriscos. En todo caso, quitando la reciente ola de colar, el tiempo ha sido más bien fresco, "lo que es muy bueno para la maduración y, por tanto, para garantizar la calidad", explicó Isiegas. En Cariñena la campaña comenzará a primeros de septiembre.

"Nos falta más de un mes para comenzar, pero preveemos que la cosecha sea de una calidad excelente", señaló por su parte Miguel Arenas, presidente de la DO Calatayud, la más tardía. En su caso la estimación es recoger unos 12 millones de kilos de uva, cifra similar a la de otros años, y las buenas expectativas se basan en contar con unas viñas muy sanas. "Al estar a una altura de más de 500 metros, la última ola de calor no les ha afectado, por la noche refresca", argumentó. En cuanto a la comercialización, las expectativas pasan también por recuperar el terreno perdido en 2020.

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