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La Base de Zaragoza envía a 50 militares para repatriar a los españoles que huyen de Kabul

La tripulación incluye una decena de militares del EADA (Escuadrón de Apoyo del Despliegue Aéreo) para trabajar en la seguridad del aeropuerto de Kabul y repatriar a los españoles y colaboradores afganos.

Partida hacia Afganistán desde la Base Aérea de Zaragoza

La Base Aérea de Zaragoza ha enviado ya unos 50 militares del Ejército de Tierra y del Aire a Dubai para preparar la repatriación urgente tanto de los españoles que residen en Afganistán como de los ciudadanos de este país que han colaborado durante los últimos años con las Fuerzas Armadas. De esta manera, las instalaciones de Garrapinillos no solo aportan los aviones que se encargarán de poner a salvo a la colonia española, sino también los soldados que velarán por su seguridad durante la salida del país centroasiático.

La primera aeronave de carga A400M de las Fuerzas Armadas españolas partió desde la capital aragonesa la medianoche del lunes y llegó ayer por la mañana a Dubái, la capital de los Emiratos Árabes, tras un viaje de 8.50 horas. Un segundo avión del Ala 31 despegó este martes a las 16.45 de la Base de Zaragoza con el mismo destino. Los dos aparatos participarán en la primera fase de la evacuación del personal de la embajada en Kabul, de los compatriotas que todavía permanecían en el país, así como de los afganos y familiares que han colaborado con España desde que nuestras tropas se desplegaron allí en enero de 2002.

El Ministerio de Defensa prepara ahora el envío de un tercer avión del Ala 31 de Zaragoza, que a diferencia de los anteriores estará medicalizado. El Gobierno central prevé que esta aeronave, que ya está en Torrejón de Ardoz, pueda partir a lo largo de hoy hacia la zona para poder dar asistencia sanitaria a los españoles en caso de necesidad.

"La repatriación de los españoles y el personal de la embajada en Afganistán está en curso"

La operación de repatriación ha movilizado también a alrededor de 30 efectivos del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA) con base en Zaragoza. Su principal cometido será dar seguridad al aeropuerto de Kabul, donde ya han trabajado durante las dos últimas décadas. Según fuentes militares, son las tropas norteamericanas las que controlan las instalaciones, pero los militares del EADA reforzarán la vigilancia durante los aterrizajes y despegues de los aviones españoles.

A ellos se sumarán los pilotos y mecánicos de las tres tripulaciones que viajan con los aviones A400M del Ala 31, que emprenden su misión más complicada desde la llegada del primer aparato a Zaragoza el 1 de diciembre de 2016 para sustituir a los antiguos Hércules, vendidos por Defensa en 2020 a Perú, Uruguay y la empresa Blue Aerospace.

A la expedición de militares aragoneses se han unido trece soldados del Batallón de Cooperación Cívico Militar (CIMIC) del Ejército de Tierra acuartelados en Valencia. Según indicaron fuentes militares, esta unidad se dedicó a colaborar con los equipos que desarrollaron los proyectos humanitarios en Afganistán, por lo que mantuvo un estrecho contacto con traductores y colaboradores de este país. Su principal objetivo será ahora localizarlos para ofrecerles la posibilidad de viajar a España. Y no va a resultar una tarea sencilla, ya que las Fuerzas Armadas estuvieron destinadas en la Base de Herat, ciudad situada al este de Afganistán. Los efectivos del CIMIC volaron a bordo del primer A400M que despegó de Zaragoza.

El Ministerio de Defensa y el de Exteriores son conscientes de que la llegada de los talibanes al poder ha abocado a los españoles a una repatriación urgente en condiciones «muy difíciles». En cualquier caso, confían en que el importante despliegue militar desde la capital aragonesa garantice una vuelta a casa segura.

116 pasajeros por avión

Los tres aviones A400M enviados desde Garrapinillos permanecerán en el aeropuerto de Dubái a la espera de poder entrar en Kabul para repatriar a los españoles. Según las previsiones de Asuntos Exteriores y Defensa, los aparatos podrían tener que trasladar a alrededor de 400 personas desde Afganistán. Sin embargo, reconocen que estas primeras estimaciones podrían variar, ya que todo dependerá de la localización de los colaboradores afganos y de su traslado hasta el aeropuerto de Kabul. En cualquier caso, cada avión del Ala 31 está preparado para llevar a 116 pasajeros en cada viaje.

El plan de evacuación que tiene preparado el Ministerio de Defensa, en colaboración con los analistas de Exteriores e Interior, contempla la apertura de un puente aéreo entre Kabul y Dubái. Los aviones españoles volarán después desde el emirato a nuestro país.

El Ministerio del Interior ya informó el pasado lunes que todo el personal español de la embajada, junto con el equipo de seguridad de la misma, compuesto por efectivos de unidades de intervención policial (UIP) y del grupo de Operaciones Especiales (GOE) de la Policía Nacional, ya han sido trasladados al aeropuerto de Kabul y se encuentran en una zona segura, a la espera de que los recoja el primer A400M.

Una vez que los tres aviones de Garrapinillos estén en la zona, por una cuestión de seguridad, se evitará dar información detallada sobre los vuelos de rescate.

El Ala 31, la primera en entrar
y la última en salir de Afganistán
España envía un tercer avión medicalizado a Dubái para colaborar en la repatriación de Afganistán

El Ala 31 de la Base de Zaragoza transportó a los primeros militares españoles que llegaron a Afganistán en enero de 2002 y que pertenecían a la Brigada de Cazadores de Montaña de Jaca. Un avión A400M de esta misma unidad se encargó de traer el pasado mes de mayo a los últimos 24 soldados que permanecían destacados en el país asiático, poniendo fin a un misión de casi 20 años. En ella participaron 27.100 militares de nuestro país. Y a casi un centenar les costó la vida, ya que fueron 62 los fallecidos en el accidente del Yak-42 en 2003 y otros 17 los que murieron al caerse un helicóptero español en 2005.

Los 340 militares del Ala 31 (un centenar son de tripulación, entre pilotos y supervisores, y más de 200 son mecánicos) viven estos días pendientes de las órdenes que llegan desde Madrid. Algunos de ellos estaban de vacaciones y los han llamado para la misión de rescate en Afganistán. Y confían en que todo salga como en los recientes ejercicios Siria, cuando ensayaron, con los compañeros del EADA, una repatriación como la que tendrán que hacer ahora.

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