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Nace Retub, el robot que repara tuberías sin tener que hacer obras

Creado por la pyme aragonesa FSO, en colaboración con el ITA, inyecta resina de forma automatizada a los trozos más dañados de la red sin necesidad de cambiarlos.

Detalle del robot Rebut, reparador de tuberías, de FSO.
Detalle del robot Rebut, reparador de tuberías, de FSO.
Ita Innova

El problema que originan pequeños reventones en las ciudades y el hecho de tener que abrir zanjas para reparar esas fisuras en la tubería podría estar en vías de solución. La pyme aragonesa Fontanería Sin Obras (FSO) ultima el desarrollo, junto al Instituto Tecnológico de Aragón (ITA) de un robot llamado ‘Retub’, que van a patentar, y es capaz de realizar automáticamente reparaciones. Lo hace inyectando a la tubería resinas epoxi a las partes dañadas sin necesidad de hacer obra para sustituirlas. La reparación se hace mediante la inserción dentro de la tubería de un mecanismo empujado por unas varillas, consistente en una plataforma con ruedas y una válvula de proyección de resinas que cubren el interior de la tubería, explicaron desde el ITA. Mediante este recubrimiento, de varios milímetros de espesor y compatible con agua de boca, se logra reparar la tubería que puede ser de material plástico, metálico o cerámico sin necesidad de sustituirla.

"Ya lo hacíamos de forma manual con un carro fresador con cámaras de inspección de la tubería y un pulverizador, que ya tenemos patentado, pero lo que hemos hecho ahora -gracias a la ayuda del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial)- es robotizar todo el proceso. No lo tenemos desarrollado del todo, pero muy pronto sí", explicaba Juan Ferrández, gerente de FSO.

Con el robot Retub estable frente al vuelco y adaptable a los diámetros, se consigue "evitar la sustitución de tuberías reparándolas sin tener que hacer obras ni sacar escombros", con el ahorro que eso supone, indicaba. "En redes de saneamiento con tener un registro cada 200 metros para meter a Retub basta, pero en las redes de abastecimiento es más difícil", reconocía. "Nuestra tecnología no es aplicable a todas las patologías. Cuando hay problemas de desgaste de la tubería, lo que hacemos es darle consistencia inyectando resina a fisuras o agujeros de 10 o 15 centímetros, así como revestir juntas más desgastadas", detallaba, pero ante "cinco metros de tubería podrida no cabe sino cambiarla y ahí no intervenimos".

El gerente de FSO reconoce que la pandemia ha supuesto un freno para su desarrollo internacional -la empresa estaba presentes en Cuba, donde repararon las bajantes del Capitolio de la Habana, en Rusia e Israel- pero confían en recuperarlo. Mientras tanto, en el mercado nacional tienen varios proyectos en marcha.

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