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coronavirus

La hostelería en Salou: "Las mesas reservadas se anulan por positivos entre los comensales"

El turismo de esta zona es mayoritariamente familiar y de segunda residencia, así que el toque de queda que probablemente entrará en vigor este viernes les afecta menos.

El restaurante Mercat, en Salou.
El restaurante Mercat, en Salou.
Marina Germà

A las medidas restrictivas que publicó ayer Cataluña habrá que sumar el toque de queda de 1 a 6 de la mañana, que seguramente será efectivo a partir de este viernes y que ha tenido muy buena acogida entre los ayuntamientos de la zona. La Costa Dorada afronta de esta manera un mes de julio incierto, aunque el sector confía salvar la temporada con el turismo familiar y de segunda residencia.

El principal turismo de la Costa Dorada sigue siendo el familiar, por este motivo las nuevas restricciones que ha implantado la Generalitat no afectan demasiado a los veraneantes de esta zona. “Salou ya no es Sodoma y Gomorra, como la gente puede llegar a pensar”, sentencia el portavoz de la Federación empresarial de hostelería y turismo, Xavier Guardià. “Nuestro turismo es principalmente familiar y de segunda residencia por eso no les afecta demasiado ni el toque de queda ni las demás restricciones y por eso siguen viniendo a los municipios de nuestra costa para pasar sus vacaciones”. Lo que si apunta Xavier Guardià es que estas medidas van enfocadas para acabar con los botellones y las reuniones de jóvenes en las playas, “que cada vez son menos”.

La parte más tocada con el repunte de casos y las nuevas restricciones es sin duda el ocio nocturno, pero como dice Guardià “muchos locales ya habían cerrado porque era imposible mantenerse abiertos con las nuevas condiciones”.

Si bien es cierto que no hay muchas cancelaciones, lo que estamos notando, dice Guardià, “es que la gente retrasa sus vacaciones y en lugar de venir ahora, tal y como estamos, lo retrasan para finales de julio o principios de agosto”.

El restaurante La Gaviota, ubicado en la zona más turística de Salou, es uno de los de toda la vida. Su propietario Sergí Germà cree que el toque de queda no les afecta demasiado porque el cliente extranjero cena muy pronto y el nacional se verá obligado a cenar antes para que le de tiempo de volver a casa. “Lo que sí nos está perjudicando gravemente – añade - es el aumento descomunal de casos covid, porque la gente tiene más miedo a salir por posibles contagios y además hay numerosas anulaciones de reservas por comensales que están confinados por dar positivo”.

Tanto el sector turístico como los principales ayuntamientos de la Costa Dorada han respondido positivamente ante las nuevas medidas restrictivas porque saben que si no se hace nada al respecto, esto no lo para nadie. “Hay que reaccionar bien y si salud nos dice que hagamos esto lo tenemos que hacer, al fin y al cabo es para nuestro bien y el de nuestros ciudadanos”, comenta la alcaldesa de Cambrils, Camí Mendoza.

Para los ayuntamientos resultaba casi imposible poder cerrar playas y parques, “no tenemos suficientes recursos humanos para hacer esto, es imposible poder cerrar una playa, hay que ponerle un poco de sentido común”, sostiene la alcaldesa. Además el toque de queda en Cambrils tiene un mínima afectación, explica Camí Mendoza, “ya que tenemos un público muy familiar que hacen un horario más diurno y no salen de noche y un turismo de segunda residencia”. 

Para la mayoría de ayuntamientos de la Costa Dorada estas nuevas medidas son bastantes asumibles porque ayudan a la economía y no afectan mucho al visitante.

Edu Cuesta es el propietario del restaurante Mercat en Salou. El toque de queda no le afecta mucho ya que no se encuentra en una zona que trabaje exclusivamente para el turismo y antes de la una ya tiene servidas todas las mesas. Lo que sí le afecta y de manera muy directa es el incremento de casos covid “ya que hay mesas reservadas que se anulan a última hora por positivos de los comensales”, explica Cuesta, que además ve con pesimismo el futuro inmediato de la restauración. Teme que la situación empeore y las restricciones vayan en aumento.

Los zaragozanos Marta y Pablo pasean este jueves por Salou con su hija.
Los zaragozanos Marta y Pablo pasean este jueves por Salou con su hija.
Marina Germà

Paseando por el centro una familia de aragoneses que veranean en Salou. Marta y Pablo, de Zaragoza admiten que ya no salen tanto a comer como antes de la pandemia pero que si lo hacen prefieren comer en una terraza al aire libre y les gusta que se cumpla con el aforo marcado por la ley. “Nos parece bien el toque de queda porque a partir de la una de la madrugada nosotros ya estamos en el apartamento, tenemos niños pequeños y aprovechamos más el día que la noche”, dice Pablo.

Otro sector que ve con buenos ojos estas medidas es el del comercio. A esa hora ya están todos con la persiana bajada y lo que les interesa es que se pare el ritmo de contagios cuanto antes para que venga más turismo y sobre todo el internacional.

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