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Aragón

innovación

Estrategia para atrapar a los escarabajos de la trufa

La colocación masiva de trampas con dimetilsulfuro para atraer al insecto evitaría pérdidas de hasta 900 euros por hectárea, según un proyecto de investigación.

Trufa infestada por larvas de ‘Leiodes cinnamomeus’ la principal plaga que afecta al Tuber melanosporum, hongo en el que provoca un descenso de la producción y de la calidad.
Trufa infestada por larvas de ‘Leiodes cinnamomeus’ la principal plaga que afecta al Tuber melanosporum, hongo en el que provoca un descenso de la producción y de la calidad.
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Si hay una producción estrella en la comarca turolense de Gúdar-Javalambre esa es la trufa negra Tuber melanosporum. Solo en los cinco municipios que rodean a la localidad de Sarrión, epicentro de este cultivo, hay más de 3.600 hectáreas de carrascas truferas en explotación. Pero este manjar -y sus productores- llevan una década lidiando con uno de los enemigos principales de este hongo. Es el escarabajo de la trufa (Leiodes cinnamomeus), un coleóptero cada vez más extendido que está provocando mermas que superan incluso el 50% de la producción además de una depreciación de la trufa debido a las galerías y la podredumbre que provocan tanto las larvas como los ejemplares adultos.

Para hacer frente a este problema, lo recomendable es realizar recolecciones frecuentes y así reducir la cantidad de trufas no recogidas que se convierten en refugios para los escarabajos, o retirar la tierra que rodea a las trufas afectadas para eliminar los huevos, larvas o adultos que las acompañan.

A ello se suma una nueva técnica. Investigadores del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) y de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) comenzaron hace cuatro años a trabajar en una nueva estrategia para conseguir la captura masiva del escarabajo. Iniciaron sus ensayos de forma experimemtal en parcelas de Sarrión durante dos temporadas sucesivas, entre los años 2016 y 2018, y los resultados validados ya han sido publicados en la prestigiosa revista Journal of Economic Entomology.

Para conseguir atrapar al temido enemigo esta nueva estrategia propone la utilización de trampas. Y para atraer hasta ellas al escarabajo se les añade un atrayente dimetilsulfuro (DMS), un compuesto orgánico sulfuroso, responsable del aroma característico de la trufa negra y que confunden a los coleóptero que procesan que lo que allí se encuentra es el preciado hongo. Al acercarse son capturados de forma masiva.

Ejemplares adultos de ‘Leiodes cinnamomeus’, escarabajo de la trufa, capturados a lo largo de una semana con el sistema validado por el CITA y la Universidad de Valencia.
Ejemplares adultos de ‘Leiodes cinnamomeus’, escarabajo de la trufa, capturados a lo largo de una semana con el sistema validado por el CITA y la Universidad de Valencia.
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Menores daños

Explican los impulsores de esta estrategia que para conseguir reducir significativamente el daño que provoca el Leiodes cinnamomeuseste son necesarias, al menos, 40 trampas por hectárea, con un emisor de DMS que se mantenga activo durante toda la campaña.

"La máxima eficacia se da colocando 80 trampas por hectárea, lo que significa situar una trampa cada 11 metros en la explotación", explica Vicente Navarro, del grupo de Ecología Química-Instituto Agroforestal Mediterráneo (IAM) de la Universidad Politécnica de Valencia. Es la cifra con la que trabajaron los investigadores en las parcelas de ensayo, donde consiguieron, como demuestran los resultados publicados, reducir el porcentaje de trufas dañadas al 40% en la primera temporada y al 47% en la segunda. "Y el nivel de daño también fue claramente menor, entre un 47% y un 60%, respectivamente, durante ambas temporadas en comparación con las áreas no tratadas", añade Navarro.

Reducción de pérdidas

Los primeros resultados de su estudio, que ha sido subvencionado con el Fondo de Inversiones de Teruel (Fite) de dos proyectos coordinados desde el Centro de Innovación en Bioeconomía Rural (CIBR) de Teruel, han puesto de manifiesto las ventajas económicas que supone la disminución de esta plaga en las producción de trufa.

Así, señalan los responsables de esta estrategia, teniendo en cuenta los precios medios actuales de la trufa negra de primera calidad en España (que se sitúa en torno a los 400 euros el kilo) y un rendimiento medio de alrededor de 50 kilos por hectárea, la reducción de daños conseguida con esta estrategia permitiría un recorte de las pérdidas económicas de alrededor de los 900 euros por hectárea. Además, esta técnica, añaden, contribuiría a mejorar la calidad de las trufas recolectadas como consecuencia de una menor infestación.

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