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coronavirus

Utrillas sufre su resaca más larga tras las fiestas de Navidad

En esta zona de las Cuencas Mineras, casi el 6% de la población se ha contagiado en un mes. Las calles están desiertas y en el centro de salud se acumulan las PCR.

A las puertas del centro de salud de Utrillas, una larga fila de coches espera para hacerse una PCR. Los profesionales sanitarios practican las pruebas a los sospechosos sin que ni siquiera se bajen del vehículo. “Lo llaman el McAuto”, apunta María Ángeles Montón, coordinadora de enfermería del centro, en referencia a los restaurantes de comida rápida. Solo en la jornada anterior hicieron 72 test de coronavirus en un consultorio que atiende a una población de 5.500 personas. Y eso que van de bajada, ya que hace menos de una semana hubo días de más de 120 PCR, de las que más del 30% dieron positivo.

Esta localidad de las Cuencas Mineras de Teruel y los pueblos de su entorno sufren todavía la larga resaca pandémica que dejaron las fiestas navideñas. Desde finales del año pasado han notificado 319 nuevos contagios. Es decir, en solo un mes se ha contagiado el 6% de la población de toda la zona básica de salud. Aunque no se puede extrapolar, es como si en enero se hubieran infectado de golpe 42.000 habitantes de Zaragoza capital. 

Estos datos han convertido a Utrillas en el área sanitaria aragonesa en la que hay un porcentaje más alto de población contagiada desde el inicio de la pandemia: el 12,66%. Solo le supera Báguena (17,86%), aunque sus datos están distorsionados por su baja población y el tremendo brote que tuvieron en la residencia de Burbáguena, a la que también atienden.

En Utrillas la resaca de la Navidad se nota hasta en las farolas, de las que aún cuelgan las luces de guirnaldas y campanillas. “No las hemos podido retirar todavía porque tenemos al personal municipal desinfectando los equipamientos públicos, llevando la compra a casa a la gente que no puede salir o no se atreve… Es una locura”, señala Joaquín Moreno, alcalde de la localidad, en el patio del colegio. Por la calle hay poca gente, ya que la mayoría de los vecinos salen de casa solo para lo imprescindible. Y también porque buena parte de ellos están en casa confinados: o bien porque son positivo, o bien porque son contacto estrecho. Se estima que puede haber unas 500 personas en cuarentena, en una localidad de unos 3.000.

Utrillas es la localidad aragonesa con mayor porcentaje de la población contagiada.
El alcalde, Joaquín Moreno, en el colegio durante la desinfección del patio.
Jorge Escudero

Cuando la pandemia se empezó a desbocar, el alcalde firmó un bando pidiendo el confinamiento voluntario de la población. Moreno también solicitó a bares y comercios que cerraran a las 18.00. Antes, a las 17.00, Utrillas ya es casi un pueblo fantasma. La semana pasada se bajó la persiana de todos los equipamientos municipales, incluida la guardería. También se solicitó que cerraran el colegio, pero la DGA no accedió. “Fue un error, porque ha habido contagios entre niños y hay varias aulas clausuradas”, señala el alcalde, quien también reclama “más personal” para un centro de salud que no da abasto.

En este centro sanitario tienen claro lo que ha pasado. Su coordinador, Luis Fernando Marín, señala que “la gente en Navidad se relajó, se reunió como le dio la gana y ahora vemos las consecuencias”. Diego Sánchez, enfermero rastreador, añade que el volumen fuerte de contagios comenzó a llegar el día 15, con positivos que daban “más de diez contactos cada uno”, sobre todo “por reuniones sociales y familiares”.

Nadie lo niega. Al contrario, los vecinos ponen el foco en este tipo de reuniones. De las comidas, cenas y vermús de Navidad salieron unos contagios que, días después, a su vez han provocado nuevas infecciones. La bola fue creciendo hasta convertirse en algo “catastrófico”, según apunta el alcalde.

Utrillas es la localidad aragonesa con mayor porcentaje de la población contagiada.
Miguel Ángel Bellés, del bar La Mina.
Jorge Escudero

“Hubo reuniones de 20 personas de las que han salido 20 contagios”, cuenta Miguel Ángel Bellés, del bar La Mina. Su local está semivacío, un aspecto muy diferente al que debería presentar cualquier mañana a la hora del almuerzo. “En enero hice el 50% de la caja del mismo mes del año pasado”, cuenta Bellés. Entre barra y barra, en ‘El despacho de Eli’ cuentan que muchos clientes les piden que les lleven el pan a casa: “Hay casas que están confinadas enteras, y como no puede salir nadie, se lo dejamos en la puerta y ya haremos cuentas cuando salgan”.

Utrillas es la localidad aragonesa con mayor porcentaje de la población contagiada.
Vacunación en el centro de Atadi.
Jorge Escudero

Del mismo centro de salud del que salen los positivos, también sale la esperanza. La vacuna llega a cuentagotas a este rincón de las Cuencas Mineras. Este martes era el día de la segunda dosis de Pfizer en la residencia Atadi para personas con discapacidad intelectual. Entre usuarios, trabajadores y personal que entra con frecuencia, 30 inyecciones. “Los familiares lo ven como una esperanza de que se puedan flexibilidar las medidas para verlos, porque llevamos desde marzo del año pasado con restricciones muy duras para evitar disgustos”, señala Gema Chulilla, directora de la residencia. Apunta que, con este fuerte rebrote, no han tenido que tomar medidas extra porque las que tenían ya eran duras. Aún así, el miedo siempre está ahí. “La vacunación es la solución, eso creemos...”, concluye la directora de la residencia.  

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