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Máximo control en los municipios confinados y compras anticipadas ante las restricciones

Policía y Guardia Civil endurecen la vigilancia y los hosteleros asumen "con resignación" las medidas.

Cierre del comercio y la hostelería en Aragón a las 18.00 por las nuevas restricciones.
Cierre del comercio y la hostelería en Aragón a las 18.00 por las nuevas restricciones.
TONI GALAN

Aragón estrenó este sábado las nuevas restricciones contra la covid-19 con fuertes controles en los accesos a los municipios confinados y en los principales centros comerciales de la Comunidad. El cierre de la actividad no esencial a las 18.00 hizo que multitud de personas anticipasen sus compras, circunstancia que se tradujo en una importante afluencia en las grandes superficies, con filas para entrar a las tiendas, y en el transporte público de Zaragoza.

La sensación, según los negocios consultados, es que "hubo la misma gente, pero concentrada en menos horas". Esto hizo que a las 16.00 se vieran imágenes más propias del final de la tarde, y que, en puntos como el centro de la capital, pasadas las 18.00, con las persianas ya bajadas, muchos se quedasen a dar un último paseo en vez de irse a casa.

Guardia Civil y Policía Nacional establecieron controles fijos y móviles en colaboración con Tráfico en Zaragoza, Huesca y Teruel. También vigilaron de cerca los límites provinciales y las entradas y salidas a Calatayud, Tarazona, Ejea de los Caballeros, Utebo, Cuarte y Alcañiz, que permanecerán confinadas perimetralmente al menos hasta el 15 de febrero por orden del Gobierno de Aragón.

En Cadrete, los efectivos tuvieron que recordar a más de un ciudadano que en el próximo mes solo se permitirá entrar y salir de las localidades confinadas por causa justificada, que quienes quieran moverse tendrán que presentar una declaración responsable y que las sanciones por saltarse el cierre perimetral parten de los 300 euros. También hubo controles en puntos estratégicos como la salida de la Z-40, en el acceso a Puerto Venecia. A este último acudió la delegada del Gobierno, Pilar Alegría, quien, sin querer entrar en polémicas con el presidente de Aragón, Javier Lambán, –que molestó a los sindicatos de Policía Nacional y la Guardia Civil al reclamar implicación para hacer cumplir las restricciones– recordó que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado llevan desde el 14 de marzo "dando lo mejor de sí mismos para cuidar y proteger a los aragoneses".

Por su parte, agentes de la Policía Adscrita se personaron en Puerto Venecia y La Torre Outlet para supervisar el cumplimiento de los aforos máximos, limitados al 25%. Fue una imagen que llamó especialmente la atención a los clientes y que, con toda probabilidad, volverá a repetirse en próximos fines de semana.

La propia consejera de Sanidad, Sira Repollés, avisó el pasado viernes de que se iba a intensificar la vigilancia con "controles objetivos" para evitar aglomeraciones.

Los primeros acabaron sin propuestas de sanción, aunque sí se levantaron actas a quienes fueron sorprendidos fumando en terrazas. De hecho, según fuentes de la Delegación del Gobierno, cada vez se ponen más multas por este motivo o por estar más de cuatro personas en una mesa y menos por no llevar mascarilla. El ajetreo de los centros comerciales, con párquines hasta la bandera a apenas una hora del cierre de la actividad no esencial, contrastó con la imagen que se vivió en otros puntos de la ciudad. El pequeño comercio, cansado de las "enésimas" restricciones, acató las limitaciones con resignación.

Comercios y bares tuvieron que bajar sus persianas y desmontar sus terrazas cuando aún era de día; en pleno fin de semana de rebajas y en una jornada en la que Aragón notificó otros 912 contagios por coronavirus, 13 nuevos ingresos en las últimas 24 horas y una tasa de positividad del 19,5% que, en el caso de los test de antígenos, alcanzó el 23,3%.

Los hay que aseguraron no poder más, como los hosteleros y comerciantes de Huesca, que protagonizaron una sonora cacerolada contra las medidas.

Durante las primeras horas de las nuevas restricciones también se puso especial énfasis en el cumplimiento del toque de queda. A las 22.00 ya eran pocas las personas que seguían en las calles, y quienes transitaban lo hacían salvoconducto en mano.

Primeras horas de cierre

Para municipios como Ejea, este es ya su segundo confinamiento perimetral. Calatayud, en cambio, nunca se había encontrado en esta situación. "Las restricciones de movilidad pueden implicar afecciones, principalmente, al sector servicios, que ya estaba castigado. Esto va a hacer que tengamos que volver a reorientar el presupuesto para adaptarlo al nuevo escenario y ayudar a los afectados", explicó el alcalde de la localidad, José Manuel Aranda.

En localidades colindantes también se da un clima de preocupación. "Se nos ha roto la batería de un vehículo, el alguacil ha preguntado si podía ir a por el repuesto a Calatayud y en el control nos han dicho que sí, pero llevando justificante del Ayuntamiento", detallaba Tomás Escolano, primer edil de Terrer. "La gente sigue teniendo muchas dudas sobre lo que se puede hacer", puntualizaba su homólogo en Paracuellos de Jiloca, José Ignacio Gallego.

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