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Aragón

Sector agrario

La producción de miel se reduce un 50% en una campaña "desastrosa"

UAGA señala que la cosecha de miel de romero es nula y la de tomillo, "testimonial" por la lluviosa primavera.

Dos apicultores de la comarca de Monegros.
Dos apicultores de la comarca de Monegros.
Heraldo

La campaña de miel en este atípico 2020 es "desastrosa" en Aragón. Con este contundente adjetivo califica la organización agraria UAGA la producción conseguida por las 1.385 explotaciones profesionales que se contabilizan en la Comunidad que apenas sumarán una cosecha de 400.000 toneladas, menos de la mitad de las 810.000 toneladas que, según las estadísticas del Gobierno aragonés, se recolectaron el pasado año, que tampoco fue especialmente bueno.

Una primavera lluviosa, con precipitaciones intermitentes e intensas, y con temperaturas frías han impedido que las colmenas trabajarán con normalidad. Se da por perdida la producción de miel de romero, una de las más importantes de Aragón por su volumen y su gran calidad. "La cosecha ha sido nula", explica ayer David Visús, corresponsable del sector apícola en esta organización agraria, que califica además de "testimonial" la cosecha de tomillo. Se ha salvado, señala, la producción de la ribera del Ebro, donde hay producciones de alfalfa y cereal, y las mieles de montaña, es decir, las milflores de verano.

Las adversas condiciones climáticas no solo han mermado la producción. Los apicultores temen ahora los efectos que pueden causar en las colmenas la ausencia de precipitaciones. Porque la sequía soportada en agosto ha impedido que el aporte de polen para la repoblación fuera menor, por lo que la organización agraria teme que este déficit nutricional provoque que las colmenas tengan menor población y que esta esté más envejecida. "Las bajas podrían ser el doble de las que hay un año normal, que suelen oscilar entre el 20% y el 30%", detalla Visús.

Depredadores

No solo el clima ha sido enemigo de la campaña de miel este año. Además, las colmenas se han visto más afectadas por la varroa, un ácaro que ataca a las abejas causándoles heridas y volviéndolas susceptibles a cualquier virus. "El impacto de esta enfermedad aumenta con la debilidad de las colmenas", explica el sindicalista, que advierte además de la pérdida de eficacia de la "limitada gama de productos permitidos para tratar una enfermedad que puede provocar la muerte de las colmenas.

A ello se suma, advierte Visús, la presencia de dos depredadores que amenazan a estos insectos, como son la vespa vetulina (más conocida como avispa asesina) y el abejaruco. La primera, de origen asiático, "está generando mucha preocupación entre los apicultores", advierte el representante del sector en UAGA. Su presencia no es todavía elevada, pero "cada año aparecen más ejemplares, lo que inquieta que se produzca un aumento de su presencia como ya sucede en otras comunidades autónomas", por lo que Visús considera que el Gobierno de Aragón debería extremar la vigilancia.

La mejor cara la ha presentado el mercado, con un aumento de la demanda nacional "gracias a las campañas a favor de consumo y de un etiquetado más claro". Incluso los precios son más elevados, "pero los apicultores se beneficiarán poco tienen poca miel para vender", lamenta.

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