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Aragón

EL PATIO DE MI RECREO

José Ángel Biel: "Me fascinaba Marilyn Monroe"

Teruel, 1946. Político omnipresente en la vida aragonesa desde la Transición. Entre otras cosas, fue presidente del PAR, Consejero de Presidencia en los gobiernos de Hipólito Gómez de las Roces, Emilio Eiroa y Marcelino Iglesias y presidente de las Cortes de Aragón. En 2015, después de 38 años en primera línea, se retiró de la política.

José Ángel Biel –en primera fila en el centro, con un tambor–, en las fiestas de Teruel.
José Ángel Biel –en primera fila en el centro, con un tambor–, en las fiestas de Teruel.
Heraldo

¿Qué le hizo reír por primera vez?

Supongo que la primera alimentación materna. Luego reí muchas veces.

¿Qué le hizo llorar?

Una grave enfermedad de mi hermano Luis, de 9 años.

¿Qué era en el patio del colegio?

Creo que nunca he dejado de tener influencia, desde los 10 años.

¿Recibió algún castigo que le dejara huella?

Ni en mi casa, ni en el colegio, recibí castigo alguno que merezca reseñarse. Hay mucho mito en ese tema. Al menos, en lo que a mi experiencia se refiere.

¿Qué es lo que más le gustaba cuando no estudiaba?

Mis maravillosos veranos de Teruel. Los guateques eran la cumbre del ocio. A partir de los 16 años, las discusiones políticas con los amigos, que con el tiempo ejercimos la política

¿Cuál fue la calle de su infancia?

En Teruel la calle de las Murallas y en verano el Ensanche. Todo Teruel marcó mi infancia.

¿Qué es lo que más y lo que menos le gustaba de Teruel?

De Teruel me gustaba todo y lo que me parecía peor, tuve la ocasión de mejorarlo con el paso de los años, gracias a las oportunidades que me dio la política.

¿Cuál es el episodio de su infancia que con más frecuencia vuelve a su memoria?

Los años que mi familia vivió en el Marruecos español, concretamente en Tetuán, y todas las fiestas de la Vaquilla de Teruel con sus gratas experiencias. Formar parte, con ocho años, de la peña de ‘Los peques’ de la Vaquilla fue inolvidable. Teníamos hasta pancarta.

¿Tenía mucha conciencia política?

En el colegio nunca nos hablaron de política, ni a favor ni en contra. Con algunos amigos teníamos conversaciones políticas a partir de los 16 o 17 años. Tampoco fui víctima del franquismo sociológico, aunque tuve que ir a un campamento de la OJE para aprobar la asignatura de Formación del Espíritu Nacional, donde aprendimos algunas maldades propias de los 12 años.

¿Qué imagen tenía de Franco?

Como la del ‘otro todopoderoso’. La percepción de la dictadura vendría después.

¿Era alguien muy religioso?

Lo justito a cada edad. Nadie me machacó la cabeza con esa cuestión. Aunque es cierto que en mis tiempos de infancia los ritos de la religión se solían ejercitar como un acto social y familiar.

¿De qué modo le hizo sufrir el sentido del pecado?

Lo del sexto mandamiento no es un mito. A partir de los doce años llevaba mal el acto de confesión. El confesionario no era lo mío.

¿Qué obsesión, fobia o filia forjó en esos años?

Gracias a Dios, mi única obsesión siempre ha sido huir de las fobias y las filias. Es una práctica que recomiendo para poder ser feliz.

¿Vivió algún episodio que retrate el clima moral de la época?

Ni siquiera visto con el criterio de hoy recuerdo ninguno.

¿Hasta qué punto influía en su conducta el peso del ‘qué dirán’?

Lo he tenido en cuenta muy poco.

¿Cuál fue su contacto con la muerte? ¿Le angustiaba o le provocaba algún tipo de tormento?

Vivíamos en Tetuán cuando, con seis años, mis padres me informaron de la muerte de la tía Rosario. Cuando se es joven se piensa poco en la propia muerte. Algunas noches me angustiaba si mis padres volvían tarde a casa.

¿Cómo ganó su primer dinero?

Como funcionario del Estado, una vez aprobadas las correspondientes oposiciones.

¿Hizo alguna locura que le guste recordar?

No me hubiera importado recordar alguna.

¿Cuál fue la primera estrella de cine que le fascinó?

Marilyn Monroe, con diferencia. Del séptimo arte me preocupé después.

¿Y la primera chica que, en la vida real, le provocó una emoción inolvidable?

Una mora, compañera del colegio de Tetuán. Teníamos seis años.

¿Cuál fue la primera canción que memorizó?

Mi generación no puede negar que la primera canción que memorizamos fue obligada: el ‘Cara al sol’, con apenas once años, en el correspondiente campamento. Luego las del Dúo Dinámico y las de Los Beatles.

¿Qué libros o películas le deslumbraron?

Cualquier libro de Julio Verne y película de John Ford. Después, ‘La rebelión de las masas’, era un clásico.

¿Qué personalidad internacional fue para usted una referencia poderosa?

El presidente Kennedy. Después Churchill.

¿Quiénes fueron sus grandes amigos?

Casi todos de Teruel, de mi generación, universitarios, nos casamos en la misma época, y cuando llegó la Transición, casi todos nos metimos en política.

De todo lo que le enseñaron sus padres, ¿qué es lo que caló en usted con más fuerza?

La tolerancia y la necesidad del sentido del humor.

¿En qué momento pensó a qué dedicar su vida?

Cuando decidí estudiar Derecho.

¿Porqué estudió esa carrera?

Por tradición familiar y pragmatismo. Con Derecho lograbas la transversalidad y te facilitaba el ejercicio de la política.

¿Hay algún defecto o debilidad que detectara en su infancia y que aún no ha logrado superar?

Algunas dosis de timidez, superadas sobradamente. La tribuna del Parlamento ayuda mucho.

¿Cuál fue su gran alegría? Y ¿Su gran tristeza?

El nacimiento de mi única hija, Natalia, fue la mayor alegría de mi vida. La muerte de mi hermano Luis, aún joven, supuso una gran pena. Como lo fue la muerte de mis padres.

Si pudiera viajar en el tiempo y regresas a sus primeros años durante un día, ¿a qué día volvería?

Al 1 de mayo de 1956, cuando cumplí diez años. A partir de ahí empieza todo.

¿Ha habido algo en la situación provocada por la pandemia que le haya recordado algún episodio de su infancia o adolescencia?

Hubo que suspender la boda de mi hija, prevista para el pasado 25 de julio, pero no me recordó a nada similar vivido en esa época.

¿Recuerda su infancia como una época feliz?

Muy feliz. Parece cierto el dicho de ‘La única patria, la infancia’.

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