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Aragón

entrevista

Carmina Franco: "Si el medio ambiente enferma, enfermaremos los humanos"

Hace unos 25 años que la educadora ambiental Carmina Franco (Gallocanta, 1973) recibe a las grullas en el Centro de Interpretación de la Reserva Natural de la Laguna de Gallocanta.

Carmina Franco, en el entorno de la Laguna de Gallocanta, donde se dan cita unas 20.000 grullas.
Carmina Franco, en el entorno de la Laguna de Gallocanta, donde se dan cita unas 20.000 grullas.
David Herrero

¿Cuál es su primer recuerdo de una grulla?

No lo tengo claro. Cuando las grullas empezaron a llegar a Gallocanta en números importantes, durante la década de los ochenta, estudiaba fuera, así que no fui testigo de primera línea de aquellos grandes avenimientos. Tal vez, mis primeros recuerdos están relacionados con mi familia, con mi casa, porque mi madre atendía el museo de aves de Gallocanta.

¿Cómo ha cambiado el interés por ellas desde entonces?

La grulla se protegió y la población ha crecido en los últimos años, por lo que es fácil ver ejemplares en más enclaves de la península, aunque esta laguna es uno de los puntos de mayor concentración. El interés ha crecido, se conocen mejor y hay mucha gente que les tiene aprecio porque les ponen en sintonía con la naturaleza. Lo que es una oportunidad de valorar la importancia de los humedales y de otras especies acuáticas.

Hace un año Greta Thunberg estaba en boga, ¿nos hemos olvidado de la lucha contra el cambio climático?

Carmina Franco, en el Centro de Interpretación de la Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta.
Carmina Franco, en el Centro de Interpretación de la Reserva Natural Dirigida de la Laguna de Gallocanta.
David Herrero

No sé si hemos olvidado la lucha por el medio ambiente o si la hemos llegado a tener en cuenta alguna vez. La pandemia nos puede hacer reflexionar sobre los desequilibrios que tal vez cause en especies salvajes. Pero tenemos la memoria muy corta.

El coronavirus no ha aguado la llegada de especies silvestres a la Laguna de Gallocanta.

Por ahora no han tenido en cuenta los confinamientos.

¿Cuál cree que es la receta para que la batalla contra la covid no enferme a la naturaleza?

Si el medio ambiente enferma, enfermaremos los humanos, tarde o temprano. Creo que es una cuestión de prioridades y de educación. Falta mucha conciencia ambiental, también saber vivir de otra manera. Esto solo lo podemos hacer a través de la educación y de la concienciación.

Dicen que las grullas son muy colaborativas, vuelan en grupo… ¿Nos deberíamos fijar en ellas?

No solo las grullas, muchas especies en general. La grulla se vuelve gregaria para buscar seguridad y ser más eficaz en el vuelo. Sí, podríamos pensar un poco en la solidaridad común y olvidarnos de la individualidad donde vivimos y de la competencia constante.

Alaban a la laguna como un

oasis entre Teruel y Zaragoza, ¿qué atrae a miles aves?

Les llama la atención la disponibilidad de alimento, la cantidad de hectáreas de secano que se siembran alrededor de la propia laguna, una laguna grande y poco profunda, donde pueden dormir si les acosan depredadores.

¿Y qué enamora a los visitantes?

La majestuosidad de aves como las grullas, lo fácil que es avistarlas y su sonido, que les transporta a lo salvaje. Y, sobre todo, la luz que irradia la laguna, es increíble.

¿Cómo está siendo la respuesta del público este año?

Según la normativa vigente, ahora atendemos a seis personas por visita. Hacemos dos tipos de recorrido: a pie lunes y jueves y en vehículo viernes, sábado y domingo, es entonces cuando hay mucha aceptación. También hemos adaptado las visitas por las restricciones perimetrales, porque la laguna pertenece a las provincias de Zaragoza y Teruel.

Algunos autores clásicos mencionaron la enemistad entre los humanos y las grullas en sus obras, ¿cómo es ahora la convivencia?

La relación de las aves silvestres y los humanos es delicada. Ha aumentado el respeto y la concienciación, pero el exceso de amor también mata, que se suele decir. A veces se pueden sentir perseguidas por aquellos que quieren esa foto de recuerdo. Por otro lado, creo que ellas nos aprecian y dan las gracias, ya que si en el entorno de la laguna no existiese la agricultura no se quedarían. No obstante, hace tiempo que les robamos los espacios donde vivieron salvajes, sin la figura del humano. Hoy dependen de nosotros y de nuestro comportamiento.

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