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El plástico de un solo uso retrocede en el súper

Mercadona inicia en tres establecimientos aragoneses su estrategia 6.25, cuyo objetivo esdisminuir el uso de ese material en los productos de sus lineales.

Supermercado de Mercadona en el recinto de la Expo de la capital aragonesa.
Supermercado de Mercadona en el recinto de la Expo de la capital aragonesa.
FRANCISCO JIMENEZ PHOTOGRAPHY

Hace ya décadas que la cadena de distribución que lidera Juan Roig apostó por el cuidado del medio ambiente aplicando a su gestión, a su logística, a la producción y la comercialización prácticas de economía circular que reducen el uso de recursos energéticos, que minimizan el uso de materiales contaminantes y que apuestan por el reciclaje.

Ahora Mercadona se ha encaminado en una senda más comprometida con el cuidado del planeta, en la que ya está dando los primeros pasos y por la que transitará durante los próximos cinco años. Es su estrategia 6.25, una iniciativa que recuerda la distancia que en baloncesto recorre la pelota para conseguir la máxima puntuación: un triple. Porque con ella, la firma de origen valenciano pondrá en marcha 6 acciones para conseguir en 2025 tres objetivos: reducir el 25% del plástico, que todos los envases sean reciclables y reciclar el residuo generado.

Sus acciones ya están presentes en tres supermercados de su marca en Aragón, el situado en el recinto Expo de Zaragoza, el de Sabiñánigo en Huesca y el ubicado en el barrio de la Fuenfresca en Teruel. En el conjunto de España la estrategia –en la que Mercadona invertirá 40 millones de euros para su arranque y un total de 100 hasta 2025– recorre ya los lineales de 71 establecimientos de la cadena desde el pasado 15 de octubre, que servirán de ‘laboratorio’ para la implantación de las medidas en todas las tienda de dicha compañía.

El supermercado luce cartelería que informa sobre los ahorros que permite su estrategia 6.25.
El supermercado luce cartelería que informa sobre los ahorros que permite su estrategia 6.25.
FRANCISCO JIMENEZ PHOTOGRAPHY

En ellos, ya no existen las bolsas de plástico de un solo. Pero hay bolsas. Las disponibles y necesarias para servirse la fruta o la verdura o aquellas en las que se sirve el pescado son compostables. La fruta no se ofrece envasada e incluso en su presentación se observa la utilización creciente de las barquillas de cartón. En aquellos productos envasados –como la carne en fresco o las ensaladas listas para tomar– el plástico es reciclado. En las botellas para llevar los zumos naturales recién exprimidos se ha reducido el gramaje y se puede encontrar menaje para el hogar fabricado con plástico reciclado a partir de mantas agrícolas. Son algunos de los ejemplos, que se extienden también a su comida para llevar o a sus repartos a domicilio, de una iniciativa en la que, según explican representantes de la firma en Aragón, los proveedores juegan también un papel esencial, con la reducción de material plásticos de sus envases o la sustitución de los mismos por cartón. «Con estas cuatro tácticas (eliminar, reducir, sustituir y reutilizar) ahorraremos 5.700 toneladas de plástico al año solo en la sección de fruta y verdura», señalan.

La estrategia 6.25 no es solo visible en los supermercados de Mercadona. Es, además, visual, porque en ella quieren implicar –formando e informando– a los consumidores, los ‘jefes’ como los denomina Mercadona. A ellos va dirigida la cartelería informativa expuesta por el establecimiento, pero también un etiquetado, en especial en el surtido de marca propia, en el que se indica a través de pictogramas el contenedor de reciclaje adecuado en el que depositar cada envase o residuo.

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