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Aragón

Coronavirus

El arzobispado estudia ya protocolos de desinfección y acceso

Iglesias y lugares de culto podrán abrir al 30% de su capacidad a partir del próximo 11 de mayo.

La oficina está situada en el número 5 de la plaza de la Seo de Zaragoza
La Seo, en una imagen de archivo
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El arzobispado de Zaragoza prepara ya la desescalada en iglesias y lugares de culto. Según los planes del Gobierno central, espacios como el Pilar o la Seo podrán reabrir a partir del 11 de mayo –día en que previsiblemente comenzará la fase 1 en las tres provincias– con un 30% de aforo, porcentaje que se elevará hasta el 50% en siguientes fases.

El regreso de la actividad estará marcado por las fuertes medidas de seguridad. No será posible, por ejemplo, estrechar la mano para dar la paz. Tampoco habrá agua bendita en las pilas ni se podrá besar el pilar de la Virgen, decisión que se adoptó pocas horas después de que se registrasen los primeros contagios en Aragón.

"Estamos deseosos de reabrir los templos. Lo haremos ajustándonos a la normativa que de cada momento. Somos los primeros interesados en garantizar la salud pública", explicó José Antonio Calvo, portavoz del arzobispado.

La Iglesia, adelantó, impulsará cuantas medidas sean necesarias para cumplir los aforos. También se crearán ‘carriles’ de entrada y de salida para garantizar la distancia social. "En aquellas parroquias que tienen dos accesos está claro: una puerta se utilizará para entrar y otra, para salir. Para las que solo tienen una habrá que estudiar otras fórmulas", explicó.

En la Seo o el Pilar se podría contar incluso con voluntarios para regular los accesos. Estas, no obstante, no serán las únicas medidas de seguridad, ya que también se estudian protocolos de desinfección para evitar la propagación del virus entre los feligreses, una práctica que tendrá que realizarse a diario en los espacios más concurridos.

Sí se descartan extremos como que los sacerdotes tengan que llevar guantes o mascarilla durante la eucaristía. Pero este momento, señaló Calvo, tampoco será igual que a principios de año, ya que quienes se encarguen de repartir las formas consagradas tendrán que lavarse las manos antes y después de hacerlo.

El arzobispado mostró ayer su satisfacción por un regreso "progresivo y ordenado" tras semanas sin ceremonias presenciales y la suspensión de las procesiones de Semana Santa. Pidió, en todo caso, ser "muy cautelosos" y aseguró que se trabajará siempre "en diálogo con las autoridades".

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