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coronavirus

"Las fábricas de coches pueden cerrar, pero el papel es imprescindible"

Saica, Torraspapel e Industrie Cartarie Tronchetti (ICT) siguen produciendo para no romper la cadena de suministro sobre todo en industria alimentaria

Almacén de ICT en su fábrica ubicada en El Burgo de Ebro.
Almacén de ICT en su fábrica ubicada en El Burgo de Ebro.
ARANZAZU NAVARRO

Con menos personal –el justo para que las grandes máquinas de celulosa puedan seguir produciendo– las grandes empresas del sector papelero en Aragón mantienen su actividad. Eso sí, tratando de preservar la salud de sus trabajadores. «Llegamos a un acuerdo con la dirección para reducir el personal presente en fábrica en un 60% y asegurándoles los equipos de protección desde el primer día. Así, de una plantilla de 465 trabajadores en Torraspapel vienen al puesto unos 150 en los distintos turnos», explica Mariano Marín, de CC. OO., responsable del sector papel y artes gráficas del sindicato en Aragón y empleado en esta empresa conocida como la Montañanesa.

«Trabajamos con productos químicos, con lejías y se desinfectan todas las áreas . Además, en el puesto de vigilancia, al entrar y salir a cada trabajador se le toma la temperatura. La salud es lo primero, pero tenemos que dar servicio a la industria alimentaria y proveer de celulosa a las empresas del ramo», añade. «La situación es muy cambiante, vamos día a día. Hay que blindar la seguridad de los trabajadores en equilibrio con el mantenimiento de la actividad productiva».

El sindicalista reconoce que solo acuden a la fábrica los trabajadores que son esenciales para tener en marcha las calderas de recuperación y las máquinas de pasta y papel, pero muchos permanecen en su casa. «La empresa les mantiene el salario sin pagarles el plus de distancia ni la pausa de descanso y sin necesidad de recurrir a ningún ERTE», indica. No solo la planta de Torraspapel en Zaragoza está funcionando, también lo hacen las otras que tiene el grupo repartidas por España.

Como Torraspapel, siguen dando respuesta también la compañía aragonesa Saica y la italiana ICT (Industrias Cartarie Tronchetti), con fábrica en El Burgo de Ebro desde 2005.

Las cinco plantas que Saica tiene en Zaragoza y provincia, en las distintas líneas de negocio, siguen trabajando. La idea es que mientras se pueda no parar la producción. Eso sí, en lugar del millar de empleados que normalmente acuden a sus puestos, solo 300 están ahora en las fábricas, indican desde la multinacional aragonesa. Según Francisco García, sindicalista de UGT en Saica Non Stop, «la compañía finalmente nos está haciendo caso a los sindicatos y han implementado más medidas de seguridad». Hasta en Italia, dice, han considerado el sector del papel es básico en la cadena de suministro, sobre todo para el embalaje de los alimentos y de ahí que los centros de Saica también en ese país sigan produciendo.

«No se puede cortar el ‘packaging’ o embalaje alimentario», ratifican desde la dirección de Saica. «Todo el personal de oficinas está teletrabajando en un 80%, pero en la fábrica hay trabajadores y encargados que necesariamente tienen que ir», añaden.

Lo mismo sucede en Industrie Cartarie Tronchetti. «Seguimos con unos picos de demanda como mínimo del 25%. No ha bajado la actividad y es nuestra obligación trabajar en este momento y ser responsables con la sociedad. Las empresas de coches pueden cerrar porque no hay quien los compre ahora, pero el papel es imprescindible», señalan desde la dirección de esta fábrica. «El aluvión de pedidos de la gran distribución no para», reconocen, si bien en la línea B2B ‘Business to business’, es decir, bobinas industriales de papel que venden a pequeños fabricantes y que estos transforman en productos para restaurantes, hospitales, residencias, etc., ha caído algo porque el canal Horeca está prácticamente cerrado.

«Los trabajadores en ICT tienen un gran compromiso con la empresa. Eso sí, a cualquiera que tenga síntomas le hemos dicho que no venga para evitar contagios. Hay que anteponer la salud a todo lo demás, pero nuestra producción es esencial», remarcan desde la dirección de la firma, que asegura que a día de hoy no hay problemas de suministro y que les sigue llegando toda la pasta de papel que necesitan.

Asimismo, se han creado protocolos de cómo mantener la distancia entre compañeros para que «si uno extiende su brazo y el otro también no se toquen», para entrar y salir por diferentes puertas y usar varios tornos, así como para espaciar la confluencia en vestuarios o pedirles que vengan con la ropa de trabajo desde casa. De hecho, para los tres turnos se han establecido dos horarios de entrada diferentes separados por media hora para que esas 220 personas en producción (de un total de 300) coincidan lo menos posible. Al igual que la planta de ICT en Zaragoza, siguen trabajando las de Italia, Polonia y Francia.

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