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Tormentas, calor extremo, cierzo, contaminación... ¿y la salud de los repartidores?

Los 'riders' confían en que pronto se aclare su marco laboral, para poder así contar con una mayor protección de sus derechos e, incluso, de su integridad física.

Un empleado de Deliveroo
Un empleado de Deliveroo
Deliveroo

La semana pasada estuvo marcada por las fuertes tormentas que azotaron toda la geografía nacional. La borrasca Gloria no tuvo piedad, sobre todo en las zonas costeras, pero su resaca también azotó el interior de la península, dejando no pocos litros en forma de precipitaciones, que alteraron en mayor o menor medida la actividad en pueblos y ciudades, sobre todo a aquellos trabajadores que realizan su labor en la calle. Un escenario en el que se mueve, y no poco, el ejército de repartidores en bicicleta que desde hace unos años se ha instalado en los municipios españoles al abrigo de varias marcas comerciales que, acuerdos mediante, llevan la comida de los negocios de hostelería locales a los hogares a cambio de una comisión de unos pocos euros.

Los 'riders', como se denominan a sí mismos, no dejaron de pedalear pese a esas fuertes lluvias, comprometiendo su integridad al circular por las corrientes de agua que se formaron sobre el asfalto, con la efectividad de los frenos mermada por la humedad y en un contexto de visibilidad muy reducida. De hecho, afirman, los servicios encargados desde las aplicaciones móviles incluso aumentaron en esos momentos.

"Cuando las condiciones climáticas son adversas, evidentemente la peligrosidad es mayor y hay más posibilidades de que tengan lugar caídas y otros accidentes", explica Arturo Sancho, del Colectivo Pedalea, quien apunta que "el firme de la carretera pierde el agarre y pone en riesgo no solo a las bicis, sino también a patinetes y motos, que al atravesar charcos corren cierto peligro". Para Sancho, la exposición a estos riesgos deriva de "las condiciones de trabajo, la precarización de los propios repartidores, que se ven obligados a trabajar por cantidades ínfimas y al modelo de empresa, que desatiende sus derechos laborales y no cubre una posible baja con un seguro".

Varias jornadas de la pasada semana se enmarcaron en una situación climatológica extrema, pero, tal y como recuerda el portavoz de Pedalea, "en verano nos encontramos ante el panorama contrario, las altas temperaturas, que cada vez más elevadas". Estas situaciones, recuerda, "son similares a las de cualquier otro profesional que trabaja en la calle, como un albañil o un jardinero". Con la diferencia de los importantes esfuerzos físicos en espacios de tiempo breve que realizan los 'riders'. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja evitar el deporte cuando la temperatura alcanza los 30 grados, un guarismo que a lo largo del estío aragonés, sobre todo zaragozano, se supera con creces casi todas las jornadas.

Otro condicionante meteorológico para los ciclistas , a juicio de Sancho, es el cierzo: "Los días de viento especialmente fuerte son de los pocos en que no utilizo la bicicleta porque una racha te puede empujar y poner en peligro. De ahí la importancia a que sus derechos laborales estén recogidos en un marco concreto y estén asegurados ante un eventual accidente".

¿Hacia una mayor protección?

La relación laboral de las empresas de reparto y los repartidores fue precisamente noticia la semana pasada debido a una sentencia firme del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que condena a Deliveroo por considerar que sus empleados son falsos autónomos. En el fallo se precisa que la vinculación de la sociedad con este colectivo tiene características “propias de una relación laboral por cuenta ajena”, como que trabajaban de forma habitual para la firma, que recibían una retribución económica de forma periódica o que dependían de sus órdenes e instrucciones. Una de las claves de la sentencia es que la libertad del repartidor para no trabajar “no es tan amplia como se quiere aparentar, puesto que, si rechaza pedidos (…) recibe una penalización“, lo que se traduce en que a partir de ahí se le conceden menos servicios y, por tanto, sus ingresos bajan. Se cita también como argumento que el repartidor no podría realizar la actividad sin la estructura de Deliveroo y su plataforma.

Los repartidores confían en que esta resolución se traduzca, “a corto o medio plazo”, en “unas condiciones dignas”, indica Javier, ‘rider’ zaragozano desde hace más de un año. “Parece que por fin se hace justicia y la sociedad ve las condiciones en las que estamos. Algunos somos estudiantes y estamos en esto para tener unos ingresos para no andar pidiendo dinero en casa. Pero otras personas tienen esta ocupación como su única fuente de ingresos y necesitan la misma protección laboral que el resto de trabajadores. Podríamos contar un montón de caso, pero lo habitual si un compañero se cae o se da un golpe mientras lleva un pedido es que en la empresa ni se enteren. Lo lógico sería que, ante una tormenta como las de las semanas pasadas, no se prestara servicio ”, concluye.

Aspiran más contaminación que un peatón

Resulta paradójico que un hábito que ayuda a reducir la contaminación pueda tener un daño colateral para quien la pone en práctica. Pero según el proyecto Life+Respira, financiado por la Unión Europea y desarrollado en Pamplona, los ciclistas llegan a absorber hasta un 50% más de gases tóxicos que el resto de usuarios de la vía, esencialmente, por el tiempo que pasan expuestos a los tubos de escape de los coches y autobuses. En cualquier caso, los expertos señalan que los efectos de esta circunstancia solo se manifestarían a largo plazo, en el caso más extremo en forma de asma.

El estudio demuestra que las máximas concentraciones de contaminantes se registran en coincidencia con los picos de tráfico, es decir, en horario laboral.

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