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Aragón

infraestructuras

Socavones de más de 10 centímetros de profundidad en plena autovía mudéjar

La A-23, especialmente en el tramo entre Cuarte de Huerva y Muel, presenta grandes baches que suponen todo un peligro. Las lluvias agrandan los problemas y los parches que se aplican se acaban levantando.

La autovía mudéjar se ha convertido en un terreno minado. Ya lo avisan los carteles luminosos de la zona: “Firme en mal estado”. Esta carretera, que soporta un intenso tráfico de entrada y salida de Zaragoza hacia Teruel, presenta importantes socavones que suponen todo un peligro para los usuarios. Algunos de ellos tienen casi medio metro de longitud y, según ha podido comprobar este periódico, hasta 10 centímetros de profundidad. Lo cual supone un riesgo claro de accidente si allí entra la rueda de una moto, un coche o un camión a 120 kilómetros por hora.

Estos problemas son habituales desde hace años en este tramo de la autovía. Se agudizan con la lluvia, ya que el agua entra en las grietas que se van creando en la carretera y el paso de los vehículos -muchos de ellos transportes pesados- acaban por cuartear el asfalto. Las fuertes precipitaciones de los últimos días han tenido su efecto en un terreno ya de por sí deteriorado.

Los grandes baches que se han abierto causaron este miércoles al menos cuatro pinchazos a distintos vehículos en dirección Teruel. Por eso, este jueves ya había operarios parcheando el asfalto. Han estado trabajando toda la mañana en el sentido entrada a Zaragoza, donde han tapado alrededor de una veintena de socavones. La dirección general de Carreteras del Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana ha dado prioridad a estas actuaciones por la peligrosidad que entraña el estado del vial. Hace apenas dos meses, el ministerio adjudicó la rehabilitación del firme de la A-23 entre Muel y Zaragoza por 6,03 millones de euros. Esta reforma debe mejorar notablemente el estado general del firme.

Sentido salida de la ciudad, este jueves aún se podían ver importantes agujeros en el asfalto. Una decena de ellos, de un tamaño más que considerable. En el kilómetro 272, poco antes del desvío hacia María de Huerva, en pocos metros se pueden contar tres de los más grandes. “Como vayas despistado y los cojas, el golpe que se lleva la rueda es tremendo. Es un peligro enorme”, comenta José Joaquín Rodríguez, usuario habitual de esta carretera.

Los operarios de mantenimiento también taparán estos agujeros en los próximas horas. Sin embargo, se trata de una solución temporal, ya que las zonas más sensibles a resquebrajarse evidencian que se han parcheado en muchas ocasiones y que, pese a ello, siguen hundiéndose.

Al peligro que tiene un posible reventón se une el del zig-zag que hacen los vehículos para evitar pasar por estos baches. En algunos de ellos, los camiones llegan a ocupar casi todo el arcén para esquivar el agujero. El riesgo aumenta cuando esos cambios de carril se hacen de forma repentina, algo que ocurre especialmente de noche, cuando es más difícil ver con antelación los baches.

“Es vergonzoso que una autovía que se hizo hace cuatro días esté así”, comenta Demetrio Sánchez, vecino de Cuarte de Huerva. “Tengo amigos moteros y para ellos es peligros no, lo siguiente”, lamenta. Según su experiencia, los parches que se ponen “son pan para hoy y hambre para mañana”, ya que “caen cuatro gotas y se vuelven a levantar”. A su juicio, y según su experiencia profesional, en este tramo se echó menos asfalto del necesario y los peraltes no se ejecutaron correctamente. Todo en una carretera “con muchísimo tráfico”, como certifica Cristina Ibáñez, de la estación de servicio de Cuarte.

Demetrio Sánchez, vecino de Cuarte, califica de "vergonzoso" el estado de la A-23.
Demetrio Sánchez, vecino de Cuarte, califica de "vergonzoso" el estado de la A-23.
Guillermo Mestre

A los alcaldes de la zona no les ha pasado desapercibida esta situación. José María Castillo, desde Botorrita, dice que la autovía está “penosa”. “Tanto de bajada como de subida, hay baches que si metes la rueda puedes tener un reventón tranquilamente”, señala. Pide soluciones porque estos hoyos resultan “muy peligrosos”. “Y de noche, ni te cuento”, apostilla.

Su homólogo de María de Huerva, Tomás Díaz, dice que la carretera “está de pena”. “Estos días ha habido reventones. Con la lluvia se descarna el asfalto, se mete el agua y saltan cascotes”, cuenta. Díaz califica de “insufrible” el tránsito por la autovía y exige que se tomen medidas: “No sé cómo no hacen algo, porque es peligrosísimo reventar la rueda cuando vas a 100 kilómetros por hora o más, puedes salir disparado para cualquier lado”. De momento, en el Ayuntamiento están recogiendo las quejas que llegan de los vecinos, y no descartan tomar alguna medida que fuerce el esperado arreglo del firme.

En Cuarte de Huerva, su alcalde, Jesús Pérez, señala que “siempre llegan quejas sobre este asunto”, aunque el tramo entre esta localidad y Zaragoza está “algo mejor” que el que va hasta Botorrita.

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