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Aragón

La magia y el buen tiempo protagonizan la visita de los Reyes Magos a Zaragoza

Música, danza y mucho humor han sido algunos de los ingredientes de una nueva edición de la cabalgata que ha trasladado a los asistentes hasta 1900.

Emoción, ilusión y muchas ganas de ver a Sus Majestades los Reyes Magos que, como cada año, hacían su llegada este domingo a última hora de la tarde para pasear por el belén de la plaza del Pilar de Zaragoza donde, tras un recorrido que no se salía del habitual, Melchor, Gaspar y Baltasar hacían entrega de sus famosos presentes al niño Jesús: oro, incienso y mirra.

Desde primera hora de la tarde cientos de aragoneses se agolpaban a ambos lados de las calles por donde estaba previsto que pasasen las diez carrozas de este año con temáticas de lo más dispares. Cuentos infantiles, trabajadores de la red ferroviaria –aquellos que trajeron el tranvía a Zaragoza en 1902- magos y astrónomos… En total casi 600 personas las que protagonizaban el desfile, de las cuales en torno a 170 eran actores y músicos profesionales.

La cabalgata empezaba con puntualidad, a las 18.00, en el colegio Joaquín Costa. Así, un buen puñado de conocidos personajes invadían las calles de Zaragoza en un ambiente inspirado en los comienzos del siglo pasado que trasladaba a los asistentes a 1900.

Tirsa y su familia, de Nicaragua, eran unos de los más previsores pues desde las 17.00 horas, con sillas plegables incluidas, aguardaban al paso de la comitiva en paseo de la Mina. Eran sus primeras Navidades fuera de su país: “Es muy emociónate para nosotros aunque sobre todo venimos por los más pequeños que lo viven con mucha ilusión".

Los Reyes Magos, protagonistas de la noche más mágica del año, convierten Zaragoza en una ciudad de cuentos.

Los más pequeños, sin duda, eran los grandes protagonistas de la tarde aunque el espectáculo no dejaba a nadie indiferente. “Es un clásico para la familia. Venimos cada año, aunque haga frío. Con este tiempo era previsible que viniese tanta gente”, afirmaba Yago que, como cada año, se acercaba hasta paseo María Agustín acompañando a su hijo.

A sus seis años, Nicolás, vecino de Zaragoza, tampoco faltaba a esta cita y aguardaba, inquieto, a la llegada de su rey Mago favorito, Melchor; igual que Chloe (6), Ariadna (4), Nora (4) y Eneko (2) que junto a su madre y tía, María José, disfrutaban del espectáculo cerca al colegio Joaquín Costa: “Nos gusta mucho porque vienen los Reyes Magos y eso significa que nos van a traer regalos esta noche", aseguraba Nora.

Algunos, a gritos, pedían caramelos, mientras otros aprovechaban para hacer entrega de sus cartas, saludaban a sus personajes favoritos o coreaban a Sus Majestades al ritmo de “Regalos, regalos, regalos…”.

Sin embargo, los nervios se palpaban también entre los propios participantes de la cabalgata. "Es una experiencia muy especial y emocionante y todo un orgullo para nosotras", explicaba Carlota, directora de la escuela de danza Carlota Benedi encargada de acompañar al rey Melchor hasta su destino.

Maléfica, Blanca Nieves y los siete enanitos, Caperucita Roja, La Cenicienta, Aladín, Gepetto y Pinocho… hasta el mismísimo rey Stefan, de 'Maléfica', completaban el elenco de la carroza de los cuentos. “Ver las caras de los más pequeños y la ilusión con la que viven este evento es maravilloso”, aseguraba este personaje. Se preveía que fuese una de las ediciones más multitudinarias en cuanto a público se refería, algo que también se traducía en cierto retraso horario.

Una vez tras haber descendido de sus carrozas, Sus Majestades atendían a un eufórico público que les pedía que se acercasen antes de pasar por el belén. "Ha sido un viaje muy largo, como todos los años, y todavía nos quedan muchas horas pero siempre es un placer venir a Zaragoza es una ciudad tremendamente acogedora”, aseguraba Melchor.

Sus Majestades llegaban a la plaza del Pilar a las 20.15 aunque provocando el enfado de un sector del público que se quedaba sin verlos al hacer su entrada en el belén a la altura de calle Alfonso y salir directamente por la parte final del mismo. “Ha sido una chapuza, llevábamos más de dos horas esperando”, criticaban algunos.

Así, y tras dedicar unas emotivas palabras a los asistentes y recordarles que debían de portarse bien “durante todo el año”, Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente se retiraban para prepararse para una noche frenética en la que deberán repartir regalos a todos los niños aragoneses.

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