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Un padre diseña una pulsera de emergencias tras ayudar a salvar a su hija una nota en la mochila

Después del ataque de epilepsia que sufrió en un autobús zaragozano ha diseñado un modelo de silicona con un código QR con información que puede ir desde el teléfono de un familiar al historial médico.

Pulseras de silicona con el código QR.
Pulseras de silicona con el código QR de Sevi Systems.
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Hace un año una joven sufría un ataque epiléptico en un autobús de Zaragoza y una nota de sus padres alertando sobre su enfermedad ayudó a atenderla más rápido, un gesto que fue agradecido por la Policía Local en un tuit. Esa experiencia ha servido a su padre, Diego Morteo, informático de profesión, para trabajar desde entonces en el diseño de unas pulseras de silicona que contienen en un código QR conectado a una base de datos con la información médica y un teléfono de contacto.

Morteo es consciente de que si su hija, con diversidad funcional, no hubiera llevado esa nota, no hubieran podido atenderla tan rápido. "Hola, soy Luciana, si estás leyendo esto, es que me he descompuesto. Soy epiléptica y tengo un retraso, no sé correctamente mis datos. Por favor, llame a mi familia para avisarles...", era parte del texto de la anotación que encontró la Policía al ir a socorrerla.

"Todos en mi familia llevamos la pulsera", reconoce Morteo, en su caso, porque sufre problemas de corazón y tuvo un ataque grave del que se salvó tras ser atendido por los servicios de emergencia en una piscina municipal. "Yo pongo casi todo el historial médico de mi hija, su enfermedad, la medicación que toma, su grupo sanguíneo, el médico de cabecera, qué hacer para atenderla y los teléfonos contacto", indica. Entre sus preocupaciones está que los síntomas no se confundan con otras enfermedades o síndromes. Además, siguiendo el consejo de la Policía tras lo ocurrido hace un año, ha añadido las imágenes del DNI y de la tarjeta Seguridad Social. La pulsera permite introducir la información que quiera cada usuario. Se trata de un "método pasivo", explica, ya que "el que me va a salvar es el que viene", por lo que la información está dirigida a los sanitarios o policías que puedan actuar en un primer momento.

En el interior de la pulsera

"El código QR está en el interior de la pulsera", detalla Morteo, que prefiere que no queden a la vista datos privados. Además, "no me gustaría que la gente sepa que mi hija tiene un problema", añade, por temas de seguridad. Por ello, en el exterior solo se ve la marca del producto, Pulsid, o el de la institución que las entregue. También lleva un código alfanumérico. Este año firmaron un acuerdo con el Ayuntamiento de Villareal, en Castellón, de donde es su socio en el proyecto, de la empresa Sevi Systems, que las distribuye. El consistorio ha comprado 5.000 pulseras para distribuirlas entre colectivos como discapacitados y niños, pero también para extenderlas a toda la población, con la colaboración de la Fundación Caixa Rural. En dicha provincia han empezado a cerrar acuerdos con otros ayuntamientos. Cada pulsera tiene un precio de 13,99 euros.

Morteo considera que las pulseras pueden beneficiar a cualquier persona, aunque las primeras se han centrado en colectivos con discapacidad o diversidad funcional, enfermos de alzheimer, o con síndromes o enfermedades crónicas. Entiende que también pueden dar tranquilidad a deportistas individuales, como corredores o montañeros, "por si les pasa algo cuando se van a entrenar". Y también a clubes deportivos. "En pleno siglo XXI mi hijo pequeño, que juega al fútbol, tiene que llevar la ficha en papel al partido. Con una pulsera de estas el árbitro simplemente escanearía, si le pasa algo ya tiene esa información", pone como ejemplo.

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