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Aragón

infraestructuras

Fomento inicia el proceso para liberalizar la AP-2 a seis días de la nueva cita electoral

Saca a concurso el estudio de tráfico y necesidades de conexión del tramo Zaragoza-El Vendrell y de la AP-7 entre Tarragona y la frontera francesa, cuyas concesiones expiran en agosto de 2021.

Peaje de la AP-2 en Pina de Ebro.
Peaje de la AP-2 en Pina de Ebro.
A. Navarro

El Ministerio de Fomento ha dado este martes el primer paso para la liberalización de la autopista de Barcelona (AP-2), cuya concesión expira en agosto de 2021. A solo seis días de las elecciones generales, ha sacado a concurso la redacción del estudio de demanda de tráfico y las necesidades de conexión del tramo Zaragoza-El Vendrell con la red de carreteras del Estado, un encargo que no estará listo antes de principios de 2021 si se tienen en cuenta los plazos fijados en las bases.

El ministro en funciones, José Luis Ábalos, ha recurrido a las redes sociales para publicitar esta licitación, que también afecta al tramo de la AP-7 entre Tarragona y La Junquera, utilizado igualmente por miles de aragoneses que se dirigen a su segunda residencia y a la capital catalana, además de por los transportistas.

Aunque el Gobierno socialista ha dado otro paso en su compromiso de revertir al Estado todas las autopistas conforme expiren las concesiones, la realidad es que será el Ejecutivo que salga de las urnas el próximo domingo el que adopte una decisión.

Ni siquiera la licitación del estudio, cuyo presupuesto asciende a 810.700 euros, garantiza su adjudicación, dado que las consultoras interesadas tienen de plazo hasta el 5 de diciembre para presentar sus ofertas y las plicas económicas no se abrirán hasta principios del próximo año. Concretamente, el 23 de enero. Por tanto, será el próximo titular que asuma la cartera de Fomento el que decida si prosigue con la liberalización o, como ya hizo el Ejecutivo de José María Aznar, prolonga por segunda vez el plazo de vigencia de la concesión.

Fomento indica que el objetivo del estudio es recopilar los antecedentes de las dos autopistas y realizar un análisis de tráfico y de movilidad, tanto de la situación actual de la infraestructura como tras la supresión del peaje, "valorando la efectividad de las alternativas de actuación que se propongan".

Estos datos permitirán determinar las mejores soluciones para las actuaciones que se deban acometer tras acomodar la demanda en la Red de Carreteras del Estado. Esto implicaría remodelar enlaces existentes o la construcción de otros nuevos para hacer más permeable la autopista con la N-II que discurre en paralelo en buena parte del trayecto. En todo caso, estas actuaciones requerirán de la preceptiva redacción de proyectos antes de poder licitar las obras, por lo que habrá que esperar unos años.

La liberalización de la AP-2 es una reclamación histórica de los partidos y la sociedad civil aragonesa para paliar la grave siniestralidad que sufre la carretera general. El tramo pendiente de desdoblar, entre Alfajarín y Fraga, es uno de los puntos negros de la red estatal y solo el pasado verano perdieron la vida cuatro personas en tres accidentes a la altura de Peñalba, Pina de Ebro y Candasnos.

El hecho de que Fomento inicie los trámites para encargar los estudios para la liberalización del peaje de la autopista no despeja para nada el bloqueo del desdoblamiento del único tramo pendiente de la carretera de Barcelona. Con la excusa del impacto sobre la huerta del Ebro, su tramitación administrativa se bloqueó hace años y los políticos confían únicamente en solventar la grave siniestralidad con la liberalización de la autopista. La conversión en autovía de los 91 kilómetros entre Alfajarín y Fraga requieren una inversión de 420 millones.

Ante la conclusión de los contratos de estas dos autovías, el grupo Abertis negocia actualmente con los sindicatos un expediente de regulación de empleo (ERE) para 140 trabajadores de estas dos autopistas, casi la mitad (el 46%) del total de 300 empleados que suman. El ajuste se centra precisamente en los empleados vinculados a las labores de cobro de peaje. 

La otra autopista aragonesa

Las obras que sí están avanzadas son las del desdoblamiento de la carretera de Logroño, entre Figueruelas y Mallén. Salvo que haya contratiempos, la A-68 se abrirá al tráfico en 2021, mientras la hipotética liberalización de la autopista tendría que esperar hasta que expirase la concesión en 2028.

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