Aragón

"En Aguarón hemos declarado la plaga"

El Ayuntamiento ha aprobado por unanimidad esta propuesta de la alcaldía. Busca que se sumen otros municipios y comarcas para exigir medidas a la DGA.

Manuel Benedí camina junto al talud de un viñedo, en la zona conocida como Camino del Pozo, donde se observan los cados hechos por los conejos. A la derecha, Ricardo Tapia, Pablo Cabello y Alberto Ruesca, que participaron en la visita junto a Juan Carlos Bernal.
Manuel Benedí camina junto al talud de un viñedo, en la zona conocida como Camino del Pozo, donde se observan los cados hechos por los conejos. A la derecha, Ricardo Tapia, Pablo Cabello y Alberto Ruesca, que participaron en la visita junto a Juan Carlos Bernal.
JMACIPE

Aguarón, un pequeño pueblo de menos de 900 habitantes de la comarca del Campo de Cariñena, ha decidido dar un paso más en su lucha contra la superpoblación de conejos. En su afán por buscar una solución a un problema que, según dicen en la localidad, "se agrava con el paso del tiempo y daña seriamente la agricultura", la han declarado ya como plaga. El Ayuntamiento en pleno exige así al Gobierno de Aragón que articule "medidas efectivas" para minimizar la presencia de estos animales, y buscan que se sumen también otros municipios, comarcas y organizaciones.

El alcalde, Alberto Ruesca (CHA), llevó a pleno la propuesta para declarar plaga la proliferación de conejos que "crece cada vez más y arrasa los cultivos a su paso, en explotaciones de frutales, cereales u olivos y acrecienta los accidentes en carretera". En el Camino del Pozo, entre los términos de Aguarón, Cosuenda y Cariñena, se observa la actividad de estos animales, convirtiendo el terreno en una "mina de madrigueras". El problema no afecta solo al Campo de Cariñena, sino a Valdejalón, Comarca Central, Ribera Alta... y muchos otros territorios aragoneses. El responsable local busca la adhesión a su propuesta del resto de Ayuntamientos de la zona, institución comarcal y a otras próximas, Denominación de Origen Campo de Cariñena, cooperativa o asociaciones agrarias. "Hay que ir todos juntos en la misma línea –afirmó–. Nosotros somos un pueblo pequeño, y tenemos la fuerza que tenemos".

"Hay muchísimo conejo. Empezó hace tres años, pero se han ido multiplicando y ahora no se puede acotar con la caza. El agricultor piensa que puede convertirse en un problema irreversible. En la viña, por ejemplo, están provocando la muerte de la cepa", afirma Ruesca.

"Se organizan batidas intensivas de caza de conejo, con hurones, redes o jaulas, pero no es suficiente". Un extremo en el que coinciden otros vecinos, como Manuel Benedí, miembros de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja), quien califica como "desastre" la numerosa cantidad de conejos que viven por el territorio. Al mismo tiempo recuerda las zonas de protección de la autovía o de la línea ferroviaria, por ejemplo, donde no se permite cazar a este animal. En los terrenos situados junto a estas infraestructuras está bajando considerablemente la producción:"Los conejos están dejando peladas las cepas, y el año que viene será peor". Ricardo Tapia, responsable de viñedos de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) y representante comarcal de este sindicato, destacó que la DGA introdujo conejos que no eran autóctonos y "se han propagado muy rápidamente y ahora se han convertido en una plaga". Un extremo que negaron desde el Gobierno de Aragón. Para Tapia, "con los métodos tradicionales no se está llegando a nada", por lo que habría que plantear "otras medidas para intentar acabar con este problema, que está afectando mucho a la agricultura, sobre todo la viña". En su opinión, "la solución la tiene que poner el que hizo que esto pasara, que es el Gobierno de Aragón, al que se le ha ido de las manos". Con la propuesta aprobada en pleno, "se trata de hacer presión porque al ser plaga hay que actuar rápidamente", puso de manifiesto. "Hemos dado parte a los seguros por los daños del conejo, y están desbordados", dijo.

Para Pablo Cabello, cazador y concejal de Aguarón por el PP, hay un "verdadero problema" porque "ya no es que haya muchos conejos, es casi una pandemia". "Los cazadores estamos casi todos los días cazando y no hay manera".

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